LA ALQUIMIA DEL ESPÍRITU
Y él, la señal que Cristo nos ha dado como el más bello de los regalos, nos salva, se sumerge por nosotros en esos abismos del corazón, viene a buscarnos a las tinieblas del alma y, con inmenso esfuerzo tomando todas nuestras cruces, alquimizándolas y respondiéndonos con la sonrisa de quien ha realizado la inmensidad de la naturaleza divina...








