ÁNGELES AYER, EXTRATERRESTRES HOY: ENCUENTRO ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA EN LA VERDE GUBBIO

06.08.2026

Por Simonetta Ercoli

El sábado 11 de julio de 2026, tras el gran éxito de las ediciones anteriores, se renovó la cita con el evento «ÁNGELES AYER, EXTRATERRESTRES HOY». El encuentro tuvo lugar en el prestigioso marco de Villa Montegranelli, en Gubbio, una residencia del siglo XVIII inmersa en un parque centenario y rodeada por las colinas de Umbría. Una perfecta conjunción entre la naturaleza y la bóveda celeste sirvió de telón de fondo para reflexiones sobre mensajes extraterrestres, música y conexiones interiores.

Conexiones

La edición de este año se abrió con la actuación del mentalista Emanuele Spina, quien guio al público en un viaje profundo entre los mecanismos de la percepción humana y las reglas de la existencia.
Emanuele condujo al público en una meditación profunda (visualización de la «habitación blanca» y de la «puerta roja») para conectarse con la parte más íntima de sí mismos y regresar a la pureza de la infancia. Posteriormente, invitó a los presentes a identificar la frase más hermosa que les gustaría escuchar de las personas amadas, exhortando a todos a regalarla y compartirla en la vida cotidiana. Con un experimento de sincronicidad, hizo participar en el escenario a dos mujeres, demostrando, mediante un ejercicio de mentalismo, cómo la conexión y la percepción física van más allá de la presencia visual, recordando al público que «nacemos íntegros» y conectados con el Todo.

El paralelismo con la meditación

A continuación, intervino Luigi Sirtori (monje budista Zen y cofundador de la Comunidad de San Patrignano), quien comparó el mentalismo con la meditación Zen (aislar la mente, respirar, visualizar el cielo estrellado) como un camino para percibir la interconexión universal. Luigi Sirtori hizo partícipes a los invitados de su experiencia de cuarenta años de voluntariado gratuito en la comunidad fundada junto con Vincenzo Muccioli, subrayando el poder educativo, la disciplina y la extraordinaria armonía de los jóvenes apartados de la calle. Citando tanto a Buda como a Cristo, recordó que somos «extraterrestres» (almas que no son de este mundo) de paso por la Tierra para evolucionar a través de las pruebas y del karma. Concluyó diciendo que son las obras prácticas las que nos distinguen: «dad amor y recibiréis amor».

La disclosure, los signos del cielo y el papel de Gubbio 

Marco Marsili abrió el núcleo del encuentro destacando que estamos viviendo el tiempo del Apocalipsis, entendido en el sentido literal de «revelación y desvelamiento». Citando al ufólogo Roberto Pinotti, reivindicó con fuerza la victoria de la investigación ufológica; las recientes admisiones y testimonios bajo juramento ante el Congreso estadounidense sobre la recuperación de naves espaciales y cuerpos no hacen más que confirmar verdades conocidas por los contactados ya desde los años cincuenta. El discurso se centró luego en Gubbio, descripta como un área históricamente monitoreada por inteligencias extraterrestres desde el siglo XV.

En particular, recordó las investigaciones sobre el Monte Ingino, entre ellas las realizadas por el periodista Mario Farneti, que plantean la hipótesis de que la montaña es una estructura piramidal artificial y un antiguo lugar de contacto. A quienes critican la falta de una «prueba visual contundente», Marco Marsili respondió que una evidencia total violaría el libre albedrío. Mediante una metáfora evangélica, el comportamiento de los visitantes cósmicos fue comparado con el de Jesús cuando hablaba en parábolas: su reserva indica que no están aquí para salvar a toda la población mundial, sino solo a quienes están preparados. Marco Marsili explicó que las vidas de quienes divulgan este mensaje están guiadas desde lo alto, poniendo como ejemplo una serie de precisas coincidencias y encuentros que él mismo tuvo la noche anterior en Gubbio. Según esta visión, el hombre posee el libre albedrío únicamente en la forma en que elige moverse entre las etapas cotidianas, pero el recorrido global de la vida ya está trazado por la inteligencia creadora de Dios. 

Naturaleza de los extraterrestres y el rol de la humanidad

Marco Marsili distingue a los visitantes cósmicos en dos categorías: extraterrestres físicos (de tercera y cuarta dimensión) y seres hechos de pura luz (de la quinta a la séptima dimensión) que se desplazan a la velocidad del pensamiento. Invirtiendo la narrativa gubernamental de la «amenaza alienígena», explica que, si la Tierra es un organismo enfermo y los poderosos corruptos son el «virus», los extraterrestres actúan como «anticuerpos» o «vitaminas» para proteger a las células sanas. Su supuesta negatividad existe, por lo tanto, solo desde la perspectiva egoísta de las élites globales. Exhortando a superar el simple atractivo de la ufología para concentrarse en el mensaje ético de los grandes contactados históricos (entre ellos Adamski, Meier y Menger), Marco Marsili denuncia las dramáticas injusticias planetarias. Citando los datos de Oxfam, pone de relieve que solo 8 personas poseen más del 90 % de la riqueza mundial y que bastaría apenas el 4 % de los gastos militares anuales para erradicar el hambre, el analfabetismo y las enfermedades.

Frente a esta crisis artificial y a la arrogancia de una humanidad inmadura, las inteligencias superiores no pueden sino concluir que en la Tierra «no hay vida inteligente», si se excluyen unas pocas comunidades sensibles. En el plano histórico-espiritual, Marco Marsili defiende la absoluta pureza de los cuatro Evangelios canónicos, considerándolos protegidos por más de 15.000 copias manuscritas que garantizan su autenticidad —con más pruebas históricas que la propia existencia de Julio César—, a diferencia de otros textos antiguos expuestos a manipulaciones del poder. Finalmente, se refuta la teoría de los Anunnaki de Zecharia Sitchin: define como una «locura ilógica» la idea de que una civilización espacial haya creado al hombre para extraer oro de las minas, ya que una tecnología capaz de realizar viajes interestelares posee ya el conocimiento para sintetizar la materia a partir de la nada.

La naturaleza simbólica de la realidad y la cuarta dimensión

Retomando las enseñanzas de Eugenio Siragusa, Marco Marsili explicó que, en la tercera dimensión, la materia está condicionada por el plano astral: los insectos o las plantas nocivas son la concretización física de frecuencias negativas, mientras que la cuarta dimensión es un plano de armonía absoluta, desprovisto de amenazas naturales precisamente porque refleja una conciencia superior y no polarizada.

El discurso pasó luego a la actual Disclosure institucional: la apertura gubernamental de los últimos tiempos no busca la verdad, sino que forma parte de un plan manipulador. El objetivo de las élites será presentar a los visitantes cósmicos como una amenaza militar o como entidades demoníacas, llegando incluso a culparlos de futuras crisis o de virus creados, en realidad, en los biolaboratorios terrestres. 

Los tres pilares de la actividad extraterrestre

Desde los años cuarenta, con el desarrollo de la bomba atómica, las inteligencias extraterrestres monitorean constantemente los sitios nucleares militares para impedir la autodestrucción de la humanidad. Marco Marsili aclara que las experiencias de contacto y los secuestros biológicos por parte de los «Grises» (entendidos como inteligencias biológicas) tenían fines puramente médicos y de monitoreo. A diferencia de la narrativa terrorista difundida por los servicios secretos, los verdaderos contactos siempre conducen a una profunda mejora interior y evolutiva del testigo.

Los análisis realizados por los visitantes cósmicos indican una contaminación irreversible en el organismo humano y la aparición del Harbar (o «peste de las neuronas»). Esta disfunción psíquica, alimentada por la radiactividad, «adormece» la glándula pineal, interrumpiendo el vínculo con el espíritu y provocando el aumento de arrebatos violentos y suicidios en la sociedad. La única manera de contrarrestar este mal es llevar una vida ética, altruista y centrada en la oración, superando las dudas de la vida cotidiana para dar prioridad al encuentro físico y a la participación en las actividades de la asociación («el Arca»). 

El retorno a Cristo y la era de Acuario 

Posteriormente, Marco Marsili compartió su propio recorrido personal: criado en el catolicismo y luego alejado de él en favor del budismo, fueron precisamente los extraterrestres quienes lo llevaron de regreso a la figura de Cristo. Según los mensajes cósmicos, las distintas religiones no están en contradicción, sino que representan revelaciones progresivas. Jesús marcó el inicio de un «mes cósmico» de 2.000 años y hoy la humanidad se encuentra en la transición hacia la era de Acuario, la época del despertar de la mente y del corazón. En este contexto, la lectura diaria de los Evangelios es definida como la clave para «salir de la Matrix».

La síntesis perfecta de toda ley espiritual y evolutiva reside en solo dos enseñanzas evangélicas, que deben aplicarse de manera positiva como vectores de acción activa y altruista hacia todos los reinos de la naturaleza (mineral, vegetal, animal, humano y extraterrestre): 

«Amarás al Señor tu Dios... y a tu prójimo como a ti mismo.»
«Todo cuanto queráis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos.»


Análisis geopolìtico y el papel de los peones del Apocalispsis 

Utilizando la metáfora del «cucharón que revuelve la sopa», Marco Marsili explicó, en conclusión, que incluso los poderosos de la Tierra, aunque actúan por egoísmo o interpretan el papel de los «malos», siguen siendo peones inconscientes en manos del Altísimo para la realización del designio universal. El objetivo de la asociación es, en cambio, actuar como «peones blancos».
A la interesantísima intervención de Marco Marsili siguieron las preguntas y las inquietudes del público presente en la sala. 

El Cielo como pantalla

Concluida la cena social en las distintas salas del restaurante del establecimiento y después de un momento introductorio con la magistral música de Sara Marini y Lorenzo Cannelli, Andrea Macchiarini eligió hablar completamente a oscuras y sin pantallas. Esta sugestiva modalidad permitió al público observar directamente la bóveda celeste, transformando el cielo nocturno en el verdadero protagonista de la exposición y en el marco ideal para la lectura de los mensajes extraterrestres recibidos por Eugenio Siragusa y Giorgio Bongiovanni. Recordando una aparición mariana en las «lejanas riberas del universo», Andrea Macchiarini explicó cómo la «ribera» (la tierra en contacto con el agua) es la metáfora perfecta de un planeta inmerso en el espacio interestelar. Luego relacionó la célebre frase de Jesús («En la casa de mi Padre hay muchas moradas») con la existencia de los planetas extrasolares, hoy confirmados oficialmente por las agencias espaciales. 

Mundos infinito y la convergencia con los mensajes cósmicos

Ilustrando la situación de los sistemas estelares más cercanos a nosotros, Andrea Macchiarini demostró que el cosmos está repleto de mundos rocosos y potencialmente oceánicos similares a la Tierra, confirmando que los planetas no son la excepción, sino la norma del universo. La parte central de la exposición puso de relieve cómo la ciencia moderna no hace más que ir detrás, con décadas de retraso, de las revelaciones recibidas por el contactado Eugenio Siragusa.

Para dar al público una idea de las verdaderas proporciones, Andrea Macchiarini recordó que el hombre percibe apenas el 5 % de un universo compuesto por cientos de miles de millones de estrellas y miles de millones de galaxias. Incluso la materia que compone el espacio profundo, en lugar de dispersarse caóticamente, tiende misteriosamente a organizarse para dar forma al ADN, desmintiendo las rígidas leyes de la física terrestre y demostrando que el cosmos está matemáticamente proyectado para difundir la vida.

Un mensaje recibido por Giorgio Bongiovanni en 2006 (firmado por las inteligencias cósmicas Setun Shenar e Ithacar) profundizó precisamente en la estructura del Macrocosmos: cada Cosmos está compuesto por 150 millones de universos compenetrados y animados por fuerzas espirituales eternas. Las civilizaciones extraterrestres superiores nacieron hace nada menos que 15 mil millones de años, preexistiendo a la formación de nuestro propio universo físico.
La intervención concluyó con un mensaje de 1987 que redefine la identidad de los visitantes:
«No somos OVNIs, somos Hermanos». Los extraterrestres no son divinidades para adorar, sino hermanos mayores que han seguido el nacimiento de la Tierra, interviniendo en la genética humana. Incluso la célebre profecía bíblica de Ezequiel no era otra cosa que el relato del avistamiento de una patrulla extraterrestre.
Retomando la palabra, Marco Marsili amplió la visión biológica y multidimensional del cosmos.

La vida adopta formas extraordinarias. Existen civilizaciones compuestas enteramente de agua y mundos físicos diferentes, como el célebre caso del planeta Iarga, caracterizado por habitantes corpulentos y maestros de la eficiencia, que definen a la humanidad como «la maravillosa especie de las largas piernas».
Las estrellas no son cuerpos inertes, sino las moradas de los seres astrales que han superado la biología material. La quinta dimensión reside en las coronas solares, la sexta en la parte media y la séptima (el plano de los Elohim o Dioses bíblicos) habita en el núcleo profundo de los soles, la verdadera «fragua de
los Dioses».

Un encuentro de pura emoción

La edición 2026 de «Ángeles ayer, extraterrestres hoy» permanecerá en la memoria como una edición mágica y luminosa, donde la vibración de los contenidos se transformó en pura alquimia interior. Entre el verde de las colinas y el infinito de la bóveda celeste, las sonrisas y los abrazos se convirtieron en el reflejo de una comunión más elevada. Mucho más que un congreso, el encuentro fue un sagrado punto de contacto entre las dimensiones: un llamado magnético en el que la tierra rozó el cielo y el alma humana reconoció su pertenencia a las estrellas.

Un agradecimiento especial a Mario Farneti por honrarnos con su presencia y por los artículos que nos ha dedicado, consultables en este link y en este link .

Con amor
Simonetta Ercoli
26 de julio de 2026

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