¡Confía en mí!

12.10.2026

El Consolador te ha hablado en el momento más difícil de tu misión, y vuelvo a pensar en todos los relatos que nos has confiado: desde el inicio de tu llamado hasta tus miedos, tus dudas y tus vacilaciones ante la aceptación de otro Getsemaní más, recordándonos siempre que eres un hombre y que, como tal, temes no poder lograrlo.

Y luego, después de horas de espera, de pensamientos y de reflexiones, tú: ¡VENCES AL MUNDO! Y es en ese momento cuando tu fuerza, tu valor y tu fe se manifiestan a la enésima potencia.

Y así es, Giorgio: tú eres, para nosotros y para el mundo, lo que el Consolador te ha revelado en el último mensaje: "el Consolador habla a un siervo temeroso de los Estigmas Sangrantes".

Tu sacrificio, el Signo, los sangrados se convierten para nosotros en una puerta que nos conduce a Cristo.

Incluso tus dudas, que quizás vives como una debilidad, se convierten para nosotros en una fuerza: nos ayudan a comprender nuestros miedos y a encontrar el valor para poder vencer, también nosotros, al enemigo.

Tu entrega es algo que nos cuesta incluso comprender. Y precisamente por eso te imaginamos ya junto a los Dioses.

En este mensaje, el Dios de los Dioses también nos entrega una verdad universal: el do ut des (doy para que tú me des) entre las deidades y entre los Dioses y los hombres, la clave para sintonizarnos con nuestro Creador y con toda la creación.

Una verdad que nosotros, pequeños e insignificantes hombres y mujeres de buena voluntad, estamos llamados a grabar en nuestro corazón; llamados a recibir la gnosis y, precisamente por eso, llamados a ser sus dignos portadores.

Tú ya has grabado en tu espíritu el sentido profundo de ENTREGARSE.
Lo vemos en cada paso que das, en tu dedicación, en la manera en que continúas dándote a ti mismo. Y si también te llamamos Maestro, es porque sentimos que, al observar tu camino, el alumno también debe aprender a esforzarse en este mundo donde NADA ES COMO PARECE.

Las emociones, las pruebas y las experiencias que vivimos son los peldaños que, paso a paso, nos conducirán allí donde uno y otro nos guían.

No olvidemos que vuelves a recorrer el Getsemaní cada día, Santo hombre. Un camino que, desde lo humano, es difícil de comprender y que, sin embargo, sentimos necesario. Porque, como te recuerda el Consolador, "el fin justifica los medios".

Y a nosotros solo nos queda confiar, sobre todo cuando lleguen enseñanzas que nuestra naturaleza humana aún no sea capaz de comprender.

El SIGNO nos acompaña, aunque no sabemos hasta cuándo. Por eso debemos fortalecernos, crecer e intentar cada día ser la mejor versión de nosotros mismos.

Siento que este será el regalo más grande que podremos hacerle al hombre que ha aceptado sacrificarse por amor, entregándose por completo por nuestra salvación. Con amor, reconocimiento y profunda gratitud, amado Giorgio.

Tuya, Yessica Vargas

23 de septiembre de 2026

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