"DICTADURAS Y MAFIAS EN ÁFRICA: EL LEGADO DE MOBUTU Y MÁS ALLÁ"

22.12.2025

David Javier Castillo de "Mia Inteligencia Artificial" entrevista Emmanuel Mouriño 

Por Daria Gradella

El pasado viernes 5 de diciembre de 2025, el podcaster David Javier Castillo, fundador del proyecto "Mia Inteligencia Artificial" y "M51", ha recibido en su programa a Emmanuel Mouriño de "Del Cielo a la Tierra España" para hablar de sus viajes en los años 90 por Zaire, hoy República Democrática del Congo.

La conversación ha sido una charla profunda sobre experiencias y acontecimientos que casi nunca se cuentan públicamente.

Durante esos viajes, Emmanuel acompañaba al estigmatizado Giorgio Bongiovanni y su grupo, participando en conferencias y actividades de su Asociación, lo que le permitió observar de cerca la vida en países donde la historia y el poder se entrelazan de manera compleja y peligrosa.

Además, en esos recorridos pudo recopilar un conocimiento directo de la geopolítica, la violencia, la diplomacia oculta y los rituales de poder, así como una comprensión cercana de lo que significa sobrevivir o desaparecer en territorios donde las reglas no son las que uno espera.

Zaire en los años 90: dictadura, riqueza y supervivencia

Emmanuel ha abierto el diálogo relatando sus viajes a Zaire a comienzos de los años 90. Ha descrito un país donde la opulencia extrema de unos pocos convivía con la pobreza absoluta de la mayoría. En Kinshasa, una ciudad de siete millones de habitantes, casi todos vivían en condiciones de miseria, mientras unas pocas familias poderosas, incluidos mafiosos italianos y libaneses, controlaban los negocios, el tráfico de drogas y la explotación de materias primas.

Nos ha contado cómo la dictadura de Mobutu Sese Seko, cruel y sanguinaria, sostenía esta desigualdad mediante una estructura compleja que incluía a militares, ministros y amigos cercanos. Mientras tanto, el pueblo apenas recibía nada de la riqueza que generaban diamantes, oro, petróleo y coltán.

Cada contenedor de dinero que llegaba desde Sudamérica servía para blanquear ganancias, siempre con la protección implícita del poder político. Pero Emmanuel no se ha limitado a hablar de cifras o estructuras: ha narrado la vida cotidiana en los barrios más pobres, las historias de gente que vivía "del milagro", con casas improvisadas y sin servicios básicos, y cómo se debía negociar incluso la supervivencia con autoridades locales o milicias.

Su relato nos ha mostrado un continente donde la historia no se decide solo en despachos o tratados internacionales, sino también en las calles, en los hospitales colapsados y en los rincones invisibles donde la gente lucha día a día por vivir.

El dictador Mobutu

La sombra de la CIA: entre golpes de estado y saqueo de recursos

En los años que siguieron a la independencia del Congo, la CIA se convirtió en un actor silencioso pero decisivo en el destino del país. La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos formó y apoyó a Mobutu, preparando el general y asegurando su ascenso mediante un golpe de estado contra Patrice Lumumba, presidente electo y nacionalista que buscaba trabajar por su pueblo.

Esta intervención formaba parte de la estrategia de la guerra fría para frenar el comunismo en África y garantizar gobiernos alineados con Occidente. La presencia estadounidense legitimaba un orden donde corrupción, explotación e impunidad se entrelazaban con la política internacional, dejando a millones de congoleños atrapados en la miseria y convirtiendo a Zaire en un escenario donde geopolítica y crimen organizado caminaban de la mano.

Dictaduras y mafias: la ecuación prohibida

A partir de allí, la conversación ha derivado hacia un análisis estructural. Emmanuel ha insistido en que las dictaduras en África no sobrevivían únicamente gracias a su brutalidad, sino gracias a su simbiosis con redes criminales transnacionales. Ha explicado que esas mafias eran mucho más que organizaciones delictivas: eran arquitecturas económicas paralelas que permitían a los regímenes financiarse fuera de los controles institucionales.

Se ha profundizado señalando que esta ecuación (dictadura más mafia) no era solo africana. También operaba en Europa del Este, en Brasil y en Oriente Medio, mientras que África la mostraba sin medias tintas.

Donde había recursos valiosos y ausencia de Estado las mafias podían entrar para llenar el vacío; y los dictadores las dejaban operar para garantizar su propia continuidad. Esa alianza ha sido, durante décadas, la estructura silenciosa que permitió guerras infinitas, corrupciones y la desaparición sistemática de cualquier posibilidad de democracia estable.

En medio de una calle de un barrio rico de Kinshasa, un niño con el rostro marcado por el sufrimiento implora un poco de ayuda.

Denuncia en directo

Emmanuel nos ha contado cómo en el año 1991, el estigmatizado Giorgio Bongiovanni se convirtió en protagonista de un acto de valentía que parecía rozar lo imposible. Invitado a un programa en directo en la televisión controlada por Mobutu, Emmanuel actuaba como traductor. Mientras tanto, Giorgio denunciaba públicamente la dictadura, el empobrecimiento del pueblo y la injusticia del régimen.

Durante diez minutos, ante millones de televidentes, Giorgio acusó al dictador y lo instó a arrepentirse y a ayudar a su gente. Esto ocurría en un país donde el control mediático era absoluto y cualquier voz crítica desaparecía sin dejar rastro.

Giorgio Bongiovanni con el periodista Inputu Biduaya y Emmanuel Mouriño en TV ZAIRE en directo durante aproximadamente una hora frente a 50.000.000 de telespectadores repartidos por toda África Central, lanzando el mensaje de gran advertencia al dictador Mobutu y de liberación para los pobres sufrientes.

El riesgo mortal

La reacción no se hizo esperar: la transmisión fue cortada de inmediato y soldados armados irrumpieron en el plató para escoltarlos bajo amenaza de muerte. En ese momento, cada paso y cada gesto estaba marcado por el peligro, ya que el país contaba con escuadrones de la muerte que desaparecían periodistas y opositores sin juicio alguno.

Sin embargo, la fe de Emmanuel y del grupo en la justicia divina les otorgó una calma interior que les permitió afrontar la situación sin pánico, confiando en que estaban actuando por una causa justa.

El respeto inesperado de Mobutu hacia Giorgio Bongiovanni

Sorprendentemente, a pesar de la audacia del acto y del riesgo extremo, Mobutu decidió no actuar contra ellos. Según un contacto cercano a los militares, el dictador no entendía cómo alguien podía denunciarlo de esa manera y, probablemente con la influencia de la CIA o de servicios secretos extranjeros, optó por dejarlos ir. Más aún, reconoció en Giorgio una fuerza especial, "una potencia del Bien", y los mantuvo a salvo, ahorrándoles la vida, pero enviándolos de regreso a casa.

Este inesperado comportamiento por parte de Mobutu representó un momento histórico, en el que el coraje y la denuncia pública pusieron a prueba una dictadura aparentemente invulnerable.

Giorgio Bongiovanni, después de tantas transmisiones realizadas abiertamente en contra de la dictadura, ya no debería haber regresado a la televisión nacional y los militares deberían haber respetado esta orden tajante. Sin embargo, aquí lo vemos en la entrada de "La Voz del Zaire" accediendo a la petición de los mismos militares armados de tomarse una foto juntos. En este preciso lugar se produjo, pocos días después, uno de los enfrentamientos más sangrientos entre los fieles de Mobutu y los militares rebeldes, que derramaron su sangre con la esperanza de que algún día su sacrificio pudiera convertirse en pan para sus hijos. Algunos de estos jóvenes fueron asesinados.

Guerra y poder: la llegada de Kabila al Congo

A mediados de 1996, Mobutu Sese Seko dejó de ser interesante para Estados Unidos, y Laurent-Désiré Kabila surgió como su nuevo favorito. No era un desconocido: también había sido formado y apoyado por agentes estadounidenses, e incluso contaba con una milicia armada por ellos para enfrentarse a Mobutu. Pronto estalló una guerra civil entre ambos. Sin embargo, el desenlace ya estaba decidido en los despachos de Washington y Europa: Kabila fue designado presidente de la República Democrática del Congo, aunque Mobutu seguía manteniendo el poder en Zaire. Así, el cambio de liderazgo fue menos fruto de la lucha sobre el terreno que del juego estratégico de las potencias internacionales.

La violencia como estrategia territorial

La entrevista se ha profundizado cuando Emmanuel ha abordado uno de los aspectos más atroces del conflicto congoleño: la violación como arma de guerra.

En los años 90, en Zaire, la violencia se entrelazaba con la explotación de los recursos y la dominación territorial. Los guerrilleros, presentes en las minas y aldeas, ejercían un control absoluto sobre la población local; imponían su autoridad mediante el terror, la esclavitud y la violencia sexual. Las mujeres eran violadas sistemáticamente, y los niños, obligados a trabajar en condiciones inhumanas, vendían el oro y otros minerales a precios irrisorios, destinados a alimentar el circuito de corrupción y enriquecimiento de las milicias.

La violencia no se limitaba a las personas: el terror se extendía incluso a la fauna, con actos brutales como la caza y mutilación de gorilas para obtener beneficios económicos. Este círculo cerrado de explotación, miedo y dominación convertía cada territorio en un espacio de supervivencia absoluta, donde la esperanza era un lujo que pocos podían permitirse.

La otra historia: política, empresas y crimen global

En uno de los momentos más reveladores de la charla, Emmanuel ha hablado de la existencia del nivel oculto del poder donde se encontraban políticos locales, corporaciones internacionales, agentes de inteligencia y organizaciones criminales. En este "subsuelo" del sistema se pactaban concesiones mineras y se protegían dictadores. También se financiaban milicias y se desplazaban comunidades enteras sin que apareciera un solo documento oficial.

Era un mundo que comunicaba de manera directa Kinshasa, Bruselas, París, Johannesburgo, Dubái y Washington. Un mundo donde las ideologías importaban poco: mandaban los intereses.

Con ironía, Emmanuel ha añadido que, mientras Europa seguía organizando seminarios sobre "cómo comprender África", quienes vivían en el terreno ya habían comprendido desde hace mucho cómo funcionaban las piezas de ese tablero.

Funima International y el eco del padre Zanotelli

Emmanuel ha recordado el origen humilde de las primeras obras solidarias que, con el tiempo, han dado lugar a lo que hoy se conoce como FUNIMA International.

Ha explicado que la Asociación nació para sostener a niños y comunidades en situaciones extremas, y que con los años ha crecido hasta llegar incluso a lugares como Gaza.

Se ha mencionado también la figura del padre Alex Zanotelli, aquel misionero cuya voz intentó durante décadas denunciar la explotación de África, sus injusticias estructurales y el silencio que envuelve a quienes se beneficiaban de ellas.

Las palabras de Zanotelli no eran solo un diagnóstico, sino un llamado urgente a ver lo que nadie quería mirar: que la pobreza, la violencia y la corrupción no eran accidentes, sino el resultado de un sistema cuidadosamente construido.

En ese cruce entre la denuncia del misionero y el trabajo humanitario, que luego se materializó en FUNIMA, Emmanuel ha explicado que se encuentra una de las claves para comprender África: que, incluso en medio del caos, siempre hay quienes resisten, protegen y sostienen la vida donde otros solo ven materia prima o territorio de conquista.

Una historia que nunca termina

El análisis de Emmanuel nos ha dejado una enseñanza clara: las dictaduras africanas no han sido y no son simples estructuras políticas, sino elementos dentro de un ecosistema criminal globalizado.

Para entender este continente hay que descender a los niveles donde realmente se han tejido los pactos entre mafias, gobiernos y empresas. Y aunque esa realidad pueda parecer dura, África no ha sido un caso extraño. Sólo ha sido el lugar donde los mecanismos del poder han quedado expuestos con una honestidad brutal que el resto del mundo ha preferido ocultar.

El presidente de la Asociación "Del Cielo a la Tierra España" ha concluido dejando un mensaje esperanzador: incluso en medio de tanta oscuridad, cada pequeño gesto cuenta. Informarse, alzar la voz y actuar con conciencia puede ser la chispa que encienda cambios reales. Todos podemos aportar nuestro granito de arena para que la historia deje de ser escrita solo por los poderosos.

Debemos construirla entre todos, realizando obras concretas a favor de la vida, denunciando injusticias y actuando con valor y determinación.

Giorgio camina de la mano con un niño pobre de Kinshasa.

Para quienes quieran profundizar, pueden consultar la entrevista completa en el siguiente enlace: https://youtu.be/QY5eXhe5O7c

Daria Gradella.

10 de diciembre de 2025.


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