El Anticristo según las profecías de Parravicini

Por Agustin Saiz
En un mundo fuera de control desde hace ya varios años, toman actualidad los mensajes que llegan del Cielo y la Confederación Extraterrestre a través de Giorgio Bongiovanni. Frases como:
…HABEIS ENTRADO DESDE HACE TIEMPO EN LA FASE IRREVERSIBLE, ES DECIR QUE HABEIS PASADO DEL PUNTO HIPERCRITICO AL PUNTO HIPERCAOTICO QUE EN NUESTRO LENGUAJE SIGNIFICA PUNTO DE NO REGRESO…"
(06/05/2008) (*)
Se reflejan con fuerza por estos días, donde son los mismos consorcios tecnológicos, antes adláteres de la desregulación y el libre mercado, quienes piden ayuda al gobierno de los EEUU para que le ponga límites al desarrollo de las super inteligencia artificial. (**)
En ese marco, de un programa de advertencias recibidos y desarrollado durante décadas, a través de los mensajes del Cielo, debemos incluir a las psicografías de Parravicini. En medio del surgimiento de una sociedad en descomposición gobernada por la "cibernética", Parravicini en contraposición señala el camino y detalla nuestro proceso de transformación interior cerca de Giorgio, en comunión con la obra.
Comparto con todxs como adelanto un extracto sobre este tema, que está incluido como capítulo dentro del libro, que próximamente editaremos.
La cibernética y el desartista.
"…En las psicografías que siguen el término "arte" aparece como medio de expresión del mensaje, planteado así puede verse como resultado de su evolución histórica. Pero además Parravicini, al mismo tiempo, lo aplica también de manera simbólica. El arte aparece entonces en dos dimensiones en las psicografías, como sinónimo de la expresión de la inteligencia espiritual, es decir para referirse a la estructura de la conciencia en sí misma y también, para identificar en Our Voice la autoridad que actúa como portavoz del mensaje en estos tiempos.
La inteligencia espiritual no solo tiene una expresión artística, es artística en su naturaleza. De este juego aparente de categorías, se desprende todo el desarrollo del significado de las psicografías de este capítulo, que intentan llamar la atención a la sociedad entera, con un nuevo juego de mecanismos encriptados y acertijos, cuya llave hay que saber cómo descubrir. Estamos obligados a dar respuesta, a no mirar para otro lado frente al misterio para ver que esconden. Entrar allí es una responsabilidad conjunta que debemos asumir. Depende solo de nosotros, querer o no avanzar, para sacar a la luz el fundamento que nos permita poder interpretar en profundidad, no solo aquellas que nos parezcan más afines, sino la totalidad de las psicografías incluidas también en este capítulo.
Aparece como contracara un nuevo concepto, el "desartista", vinculado íntimamente a la "cibernética" como "corpus social" donde se desarrolla la conciencia opuesta del adversario. La "cibernética" no es solo la expresión de un tipo de tecnología que nos sirve para enmarcar eventos temporalmente dentro de la última etapa de esta humanidad. Sino que también es sinónimo de su estado de conciencia. Una conciencia que se va cerrando a medida que se proyecta, tensando un nudo, que con el paso del tiempo, es cada vez más difícil deshacer. Un marxista lo comprendería fácilmente, Parravicini cuando habla de "cibernética" encubre con este término, el resultado de la subjetividad capitalista constituida por el sistema a lo largo de estos dos últimos siglos. La "cibernética" es una lógica intrínseca al último estadio de la civilización humana, no es una tecnología ad hoc de su desarrollo social. Detrás suyo y yendo de lo abstracto a lo concreto, se encuentran en múltiples capas subterráneas, todas las relaciones sociales de dominación y de poder, que han sometido a los pueblos a lo largo de cada época. En el reverso de la "cibernética", como en la cruz de una moneda, la historia de nuestros pecados está contenida, apilados unos con otros arqueológicamente en secuencia, para quien así lo quiera ver.
Las tecnologías emergen desde adentro de cualquier conjunto o grupo social, como exteriorización de los profundos mecanismos que los rigen. Surgen desde el núcleo de su propia conciencia, al mismo tiempo que se nos imponen en la superficie mediante la fuerza del mercado, como productos que en apariencia elegimos libremente. Del mismo modo que cada criatura vegetal o animal está vinculada con su entorno natural, los elementos constitutivos de nuestra conciencia cautiva, están proyectados materialmente en nuestro entorno tecnológico.
En síntesis el "desartista" es aquella expresión simbólica empleada por Parravicini, para mencionar al anticristo, que vino a ser combatido en la etapa donde la misión de Fátima es llevada adelante por Our Voice. Un anticristo que está naturalizado en la razón estructural que gobierna nuestras sociedades y que por lo tanto, pasa desapercibido. Como un leviatán que se levanta, va dejando montañas de destrozos y desolación, en cada paso que da el gigante, cuyo cuerpo conformamos. La conciencia del mundo hoy ha quedado confinada y absorbida en el sustrato de la "cibernética". Miramos sin ver. Oímos sin escuchar. Desde allí, debe ser desenterrada y arrancada por la luz, cada una de las almas llamadas a ser liberadas, en este plan de rescate.

Aquí Parravicini nos plantea otra vez con una psicografía, la figuración de un rostro como un mapa encriptado, lleno de símbolos como aquellos que ya vimos en la "Playa del Urco" y en "la nueva Visión" (1). La misma pregunta que planteamos en aquel entonces es necesario hacerla de nuevo. Por qué si Parravicini es un gran estilista, de trazo fino y elegante, nos plantea un rostro tan poco atractivo, que fuerza nuestra voluntad hasta poder reconocerlo como tal?
Vemos en la psicografía algunos elementos que podemos identificarlos con lo ya visto en capítulos anteriores. Una nave simula ser un ojo para representar a "la visión" o el contacto extraterrestre. Un arco de espesor variable, aparece arriba y a la izquierda sobre el perímetro de la cabeza aparentando ser su cabellera. Luego este mismo elemento, en las próximas psicografías, se desplazará mediante un giro, extendiéndose como el brazo y la mano que nos señalan algo que busca llamar nuestra atención. Dentro de la cabeza además hay otras tres circunferencias más pequeñas bien delimitadas. Las dos primeras se posicionan un poco más arriba y se interceptan entre sí. De ellas, la que está ubicada más hacia la izquierda, lleva el símbolo de la cabeza de dos serpientes que se enfrentan y representan "los extremos que se tocan" (2). La de la derecha representa la "unión de las ideas" (3) y como además, estos dos conceptos están interrelacionados, sus áreas se tocan y por lo tanto comparten en parte un mismo espacio en común.
"La unión de las ideas" es un concepto que se refiere a la unidad de conciencia, que se forja para alcanzar una gnosis iniciática, a través del desarrollo de la misión de Giorgio. "Los extremos que se tocan", en términos más generales, pero siempre vinculándolo al paso de Giorgio por este mundo, expresa el aspecto realizado de nuestro entendimiento contemporáneo a nivel histórico, político y social, que nos sitúa en el presente para poder actuar e intervenir de manera concreta y responsable, sin condicionamientos ideológicos o preconceptos, ante las dramáticas circunstancias que nos rodean. Ambos círculos están divididos por una vertical, ya que nacen de un esquema dual, que luego termina unificándose en el surgimiento de una nueva conciencia.
El tercer círculo más abajo lleva dentro suyo una boca de gruesos labios, que también puede leerse en clave de nave extraterrestre. Si bien la nave - ojo que ya explicamos antes se refiere a "la visión" que porta Giorgio (4), la nave - boca en cambio es un símbolo preciso para referirse al proyecto de Our Voice. Es una "voz artística" la que caracteriza a este grupo y la misión que desarrolla, en el contacto implícito con la hermandad extraterrestre.
Puede decirse que esos tres círculos son los elementos fundamentales constitutivos de la conciencia de Our Voice. Verdades que sus miembros traen realizadas dentro suyo, como conquistas
espirituales del pasado, programadas para expresarse de manera potencial en este presente. Entonces el texto de la psicografía queda comprendido, cuando plantea al "arte absurdo" como el
estado de la conciencia ordinario del mundo que nos lleva a la autoaniquilación, en contraposición con el particular advenimiento de una nueva espiritualidad, que es la que porta Our Voice, "no lo será frente al (arte) cósmico real que llega en su exacta verdad".
Como desarrollo mecánico de este esquema, o como evoluciones simbólicas y conceptuales del mismo, es que vamos a explicar algunas de la psicografías que siguen, del mismo modo que lo hicimos antes, con los otros capítulos al que nos hemos referido.



En los elementos de la segunda psicografía vemos a los de la psicografía 1, pero de modo involucionados. Se trata de la representación de la disolución de esa conciencia espiritual, sus mismos elementos ahora aparecen desarmados en un todo sin sentido. La conciencia mundana aparece como desarticulación del núcleo de símbolos que representaba la inteligencia espiritual característica de Our Voice.
La psicografía en su conjunto es abstracta, más allá de algunas figuraciones no hay mucho que decir. Los rostros que aparecen, pareciesen que no nos dicen mucho, en un principio no hay nada por encima más allá de lo absurdo y la confusión. Pero si nos fijamos bien, podemos asociar los 3 círculos que forman los ojos y la boca, como involuciones o estados anteriores, de los 3 círculos que aparecían antes conformando la conciencia de Our Voice.
El tercer ojo flota un poco en el éter formando parte de una anatomía que no consigue lograr articular la unidad del ser. Es este elemento el equivalente de la anterior "boca con la nave", que antes representaba el "sello" identitario de la conciencia de Our Voice, como su "voz artística - extraterrestre" y que ahora se traslada caracterizando la mirada virtual y vacía de la "cibernética". El arco aparece sobre la cabeza pero invertido. La mano decanta lánguida como perdida, sin nada en concreto que señalar o indicarnos, como sí lo hacen con determinación otras psicografías. No hay propósito, se trata de estar por estar, aunque el mundo sea el más cruel y absurdo de todos los posibles y se caiga a pedazos delante nuestro.
Entre los elementos disociados, la mecanización surge desde abajo de la conciencia a través de un cuerpo con rostro robotizado. Está acostado sobre el piso, como un cadáver desde donde se proyecta sobre nosotros la muerte espiritual de la sociedad. El texto que acompaña la psicografía lo explica mejor. "Inteligente, móvil, cerebro ortopédico, celular e intangible" son los calificativos del nuevo "arte", es decir de la espiritualidad atrofiada producida por el sistema. Todos reconocemos esas palabras. A través de nuestro estado de interconexión por medio de los celulares, se manifiesta el dominio que ejerce sobre nosotros la internet y se plasman los hábitos de dependencia y degradación que van moldeando nuestra conciencia. El "arte - pobre", "astral" se refiere sin dudas a la descomposición irreversible puesta en marcha, de la configuración de nuestro armado psíquico - álmico.
El anticristo está ahora representado en esta etapa como el "desartista". En la figura 3 aparece como un híbrido, mezclando un concepto teológico y caracterizándolo por medio de la virtualidad. "Su mira imaginaria será lo real", significa el confinamiento de la conciencia individual, interconectada bajo la ilusión de estar integrándose dentro de una comunidad global. Un sortilegio que se diluye apretando simplemente el botón de apagado y desconectando la red. La condición de esa interdependencia, de necesidad tanto como el agua que bebemos o el aire que respiramos, es en realidad la señal manifiesta de estar atrapados dentro del dispositivo tecnológico. Cuando el texto dice que el "desartista" "regresará", significa la reconfiguración del sistema anticrístico que emerge con más poder que nunca, para confinar la mayor cantidad de almas o consciencias, en la nueva sociedad que construye a través de la "cibernética". Que "visualiza" el "instante muerte", significa que nos proyecta a la muerte segunda o involución de la conciencia, anunciando así el ultimo estadio civilizatorio de nuestro tiempo.
El sujeto producido por el anticristo o "desartista", aparece completado o realizado en la 4ta psicografía. El brazo y la cola están hechos con la estructura de la cabellera de la psicografía 1. Su tercer ojo o apertura de conciencia, está totalmente ofuscado, anulado dentro de una espiral y levanta su mano solo para indicarnos el espacio virtual de la "cibernética". Es decir señala la nada como simbolismo invertido, en contraposición a las otras psicografías que ya analizamos. Notar también el juego que nos propone Parravicini, al mostrarnos a ese extraño ser, caricaturizado de manera que podamos identificarnos muchos de nosotros con su gran panza, propia de la pasividad del trabajo en las computadoras del cual la mayoría hoy dependemos.
La "cibernética" es consecuencia y continuidad histórica de la mentalidad productivista, mundana y capitalista, en la que hemos crecido y aceptado sin rebelarnos. El monstruo que tanto temíamos, nos ha incorporado dentro y finalmente se ha transformado en nosotros.



Volvamos nuevamente a la figura 1, para hacer una evolución a partir de ella, que nos lleve a abrirnos paso a otros conceptos.
Estamos en un punto de quiebre, podemos elegir ser arrastrados por la corriente que mueve al mundo, hasta divergir degradados en el hombre "cibernético". O juntar coraje y emprender el camino contrario, invirtiendo la dirección de la flecha, evolucionando hacia la conquista de nuestra verdadera identidad espiritual. Las psicografías que siguen nos muestran exactamente esto: una disyuntiva. Atentos, porque el camino se abre y debemos elegir, sin posibilidad de una tercera opción! Podremos comprender la transcendencia de lo que Parravicini, por medio de sus psicografías, vino a decirnos? En este tiempo de definiciones solo se nos presentan dos opciones y elegir la correcta implica emprender conscientes, un proceso de transformación alquímico, que las psicografías a continuación nos lo describen. Al final del recorrido, sincronizados al tiempo del descenso de Cristo junto a la confederación extraterrestre, presentaremos en el día del juicio, ante el espejo de la conciencia, nuestra mejor versión para candidatearnos como partícipes de Su reino.
El "arte intuitivo" no se refiere solo a los pintores "visionarios". Ellos por supuesto están entre nosotros para cumplir con su rol social, ofreciéndose en este servicio tan particular, para donarnos una perspectiva de la realidad única. Parravicini es entre ellos el exponente por excelencia más sobresaliente de todos! El gran "Artista" entre todos los artistas! Pero el "arte intuitivo" lejos de pretender transformarnos en clarividentes, se refiere en realidad en las psicografías, al primer momento desde donde se proyecta nuestra transformación, (el pintor "videncial" dirá"). En esta primera etapa, o iniciación a través de las señales de contacto extraterrestre, emerge en nosotros una inteligencia espiritual "intuitiva" o "artística", de acuerdo al proceso interior de cada uno. De manera íntima y personal, descubrimos la posibilidad de abrir dentro nuestro una puerta hacia el cosmos y reafirmar así, nuestra verdadera identidad espiritual. Como consecuencia de ello, nace como una clave de apertura, la conciencia respecto a los seres extraterrestres que nos acompañan y el conocimiento del por qué están entre nosotros. Esta certeza, que al principio es "intuición", se traduce a su vez en el lenguaje de la confederación extraterrestre, en la activación de una tutela, que posibilita el acompañamiento y guía por parte de ellos, para poder completar nuestro desarrollo espiritual. El contacto comienza de manera lo suficientemente sutil para no entorpecer nuestra vida cotidiana, pero a la vez apuntala nuestro entusiasmo con una fuerza que no es nuestra, para llevar la Fe hacia la construcción de nuestra mejor versión como persona. Y viceversa, es a través de esta guía que se fortalece esa certeza, cerrando así un círculo virtuoso para nuestro desarrollo. Seremos el "pintor videncial" no tanto por nuestras capacidades paranormales, sino como metáfora de la transformación de nuestro propio interior que hemos emprendido. Todo es parte natural de un paisaje que va emergiendo, casi de manera espontánea, como la vegetación que con el tiempo trepa y deja sepultado las ruinas de lo que alguna vez creímos que fuimos. Durante nuestro crecimiento en el camino de la búsqueda hacia la verdad, el cosmos dispone de infinitos recursos que nos rodean para acompañar estos pasos. Como cuando las semillas se abren camino, desde un suelo que las nutre sin saberlo, todavía nosotros no somos capaces de dimensionar la potencia espiritual que nos envuelve y desde la cual surgimos.
En particular la psicografía 5 que habla sobre el "arte intuitivo", es un desarrollo de la psicografía 1, en donde se anunciaba la llegada del "arte cósmico". La evolución gráfica entre estas, sugiere una secuencia conceptual que es necesario intentar interpretar. El "brazo" del ser que está agazapado y a punto de saltar o levantarse, se sostiene apoyándose en un "plato volador" que le funciona como soporte. Hay un potencial en el ser que comienza a despertarse, relacionado con la naturaleza cósmica que lo alimenta. El "brazo" y el "plato volador" son dos de los elementos gráficos que se corresponden con los otros dos ya explicados en la anterior psicografía 1, cuando estaban representando el "cabello" y la "boca" en aquella figura.
En la psicografía 6 Parravicini vuelve a hablar en términos metafóricos sobre el "arte", para referirse otra vez al espíritu. Es el segundo paso en la secuencia. En este caso el texto nos habla de la "pintura que regresa a la pintura". No se trata del renacer desde el pasado de un antiguo movimiento pictórico que vuelve para ponerse de moda. Lo que intenta de explicar la psicografía, es el proceso interior necesario, por el que todos en esta sociedad debemos pasar, para la recuperación de la verdadera espiritualidad del ser. Lo representa retratando al atelier del pintor como si fuese el laboratorio interior de un antiguo "arte alquímico". El "artista" tiene dentro suyo ese conocimiento secreto, que en consonancia con la fuente divina, permite la reconstrucción de su conciencia en el final de los tiempos. La "pintura que regresa a la pintura" no es otra cosa, más que la espiritualidad que llega a su destino y cumple con su plan de transformación, sintonizado en el periodo del retorno de Cristo.
Por medio de este "arte", se descartarán los "desperdicios de la materialidad que (se) usó", inevitablemente, en el recorrido de esta vida, para poder asimilar el aprendizaje espiritual que se obtuvo a través de ella. Nos habla de una renuncia necesaria y un desprendimiento de los elementos humanos que funcionaron como soporte material para nuestro desarrollo, hasta este momento. Ahora es el tiempo de hacer un cambio interior y radical. Se reformularán los vínculos humanos y nuestro sentido de pertenencia a las cosas materiales. La valoración que hacemos de nuestro entorno se resignificará para volver a sentirnos libres. Lo mucho o poco que tenemos, sentiremos en nosotros la necesidad de donarlo. Las experiencias que atesoramos, tanto buenas como malas, las soltamos de igual modo, al mismo tiempo dándole paso a lo nuevo. Nada nos ata, nuestro ser se está preparando para ser el vehículo de la potencia del espíritu y se proyecta como una lanza de fuego. "La pintura será Sol" significa que Parravicini vuelve a emplear la metáfora solar, para indicarnos que la genética espiritual se despierta dentro del hombre que es llamado y se activa, desde su interior, cerrando etapas en nosotros, a medida que se acerca el nuevo reino.
En la misma psicografía, desde el punto de vista gráfico podemos reconocer otra vez un "plato volador", esta vez invertido, como queriéndonos mostrar un aspecto complementario al desarrollo del "arte intuitivo", o su continuidad dentro de este proceso. Es decir que podemos interpretar la parte convexa y la cóncava del plato, como partes de una misma base sobre la cual se desarrollan dos aspectos del mismo proceso.
En paralelo al descubrimiento que realiza nuestra conciencia sobre su "verdad cósmica" o "intuitiva", surge la instancia de purificación, representada metafóricamente en la "alquimia" que desarrolla un artista cuando pinta. Lo importante es poder desarrollar con conciencia plena este tránsito y sostenerlo durante todo el tiempo que sea necesario, sin caer en desesperación, a imitación del sufrimiento de Cristo. La alegría espiritual de saber que es parte necesaria del camino, nos apuntala en el horizonte. Solo el Padre en el día de su retorno, nos dirá que ya no es más necesario llevar nuestra cruz. Todas las almas deben atravesar su noche oscura para llegar a Dios. Si solo buscamos lo fenoménico, rememorando la etapa anterior en donde tomamos certeza de la naturaleza multidimensional de la vida cósmica, no podremos concentrar nuestro esfuerzo hacia adelante. En cambio, si nuestras experiencias previas funcionan como certeza del punto hasta donde hemos llegado, con templanza caminaremos cada día un nuevo paso.
Aparece también en la psicografía, trazos que parecen ser esbozos de dos brazos levantados. Lo cual no tendría ningún sentido, salvo que veamos en esta anatomía forzada, un intento de dejarnos una pista, para que podamos asociar algo en común entre las psicografías como evolución de unas con otras. En sus "manos", estos extraños "brazos" sostienen rostros. Pero por qué? De qué se tratan? Qué significan? Alguien debe darnos una explicación! En rigor de verdad, uno de ellos se desprende como el "vapor" que sale del matraz de una operación química. Esos rostros representan a los elementos constitutivos de nuestra conciencia que se disocian, decantan, se purifican y luego se conjugan nuevamente para conformar nuestra verdadera identidad. Son los aspectos adquiridos por nuestra personalidad, que se vuelven a reorganizar en función de la misión del espíritu que tienen que acompañar. Aparecen en la parte cóncava del plato invertido, elementos de nuestra psiquis que se reciclan y que simbólicamente simulan ser parte de la paleta de colores, para darle así integridad a la metáfora del pintor. En realidad, si uno los mira bien por fuera de esta analogía, no es posible encontrarle ningún otro sentido. En síntesis, en este proceso espiritual, aquello que no somos, deja de ser, para permitir que emerjan las cualidades espirituales que conforman la verdadera identidad de nuestro ser.
La imagen de esta psicografía en su conjunto, juega con la idea de un ser que se materializa. Se percibe que asoma entre líneas una figura humana. Es el espíritu que se manifiesta y reconstruye, revistiéndose simbólicamente con los elementos disponibles en el taller del pintor. Sobresale entre ellos, en medio de esta anatomía forzada, un cuadro con dos rostros en el lugar donde nuestra mente colocaría intuitivamente la cabeza del ser para cerrar la forma. El cuadro, aparentemente familiar, es el resultado de todo este proceso y representa la unidad del espíritu - alma con la materia. El vínculo de la persona integrada al orden divino, aparece simbólicamente a través del vínculo que podría tener esa misma persona con su padre, hijo o pareja. Es decir, los lazos familiares representan en el cuadro, el balance de la unidad del ser integrado en el espíritu.
Este último concepto es el que está representado en la psicografía que sigue con una expresión triunfal (figura 7). El espíritu conquista en el periodo de "pruebas" la corona de la vida, "la redención". Los principales elementos que componen la gráfica, se transponen desde la psicografía anterior a esta otra, de manera lineal. El "plato volador" invertido pasa a ser barca o "arca". El ser ya redimido e integrado en la unidad del espíritu queda expresado en las tres figuras que representan de izquierda a derecha, al alma, al espíritu y la personalidad humana. Los brazos de esta última figura son delgados y terminan sosteniendo algo así como esferas, que inmediatamente se pueden asociar a los esbozos de los brazos que emergían desde "la paleta del pintor" de la psicografía anterior. La cabeza es extrañamente pequeña, a simple vista parece ser solo una concesión artística. Pero su razón de ser es que en realidad la personalidad está suprimida, subordinada a la voluntad del espíritu, que está representado en la figura del medio, con un rostro que tiene un pico y cuyo cuerpo se parece a un águila de fuego. El alma en este esquema está representada por un penitente en oración, que de manera consciente porta la disciplina interior adecuada, para velar por su crecimiento, durante todo el camino bajo las virtudes cristianas que lo guían. Como podemos ver después de esta explicación, en el reconocimiento de la psicografías de Parravicini hay mucho más que la posibilidad de adivinar el futuro. En paralelo, coexiste un proceso potencial de transformación del alma, para quien pueda comprenderlo.
De esta forma se completa la "visión del pintor", cuya obra no era otra cosa, más que una metáfora de la realización de nuestro espíritu. En la secuencia queda implícita la metodología del llamado de Fátima, para nuestra transformación a través de Giorgio. Todo esto que hemos dicho hasta ahora de manera general, también aplica de manera específica en nuestra relación con él. Las enseñanzas que nos transmite a través suyo el verbo divino, están en sincronía con la escuela de vida que se desarrolla en nuestra cotidianidad. Giorgio es el maestro ofrecido para ayudarnos a completar nuestras pruebas si es que así lo aceptamos. Durante todo este proceso, desde el despertar "intuitivo" de nuestra conciencia representado en las psicografías por medio de un "plato volador", hasta los procesos de purificacion y victoria, representados primero en una vasija cóncava, que luego toma forma de "arca", podemos interpretar el pasaje que va desde el llamado de la señal extraterrestre, hasta incorporarnos a ellas para estar cerca de Giorgio. Dentro de su obra, a través de las arcas, vivimos concientes la experiencia colectiva de la presencia viva de Cristo, que habita entre nosotros. Este es el significado exacto de la última psicografía, donde se representa haber llegado al final de este proceso.
Entonces, desde esta perspectiva, cuando la psicografía 5 dice "el pintor videncial dirá", hay que resignificar la interpretación, aportando un nivel de profundidad mayor. Pasa a ser Parravicini quien de manera explícita, nos está invitando a realizar este recorrido para llegar a Giorgio. El proceso descripto se desarrolla en el marco del crecimiento de nuestra relación con él. Ese llamado tiene un destino preciso en estos tiempos. En la psicografía 7 el águila es su espíritu solar, los penitentes y cada uno de nosotros que alcanzamos esta meta, están integrados como cuerpo místico dentro del "arca". La metáfora alquímica individual se circunscribe dentro de un proceso colectivo mayor. La psicografías nos terminan señalando en paralelo, un propósito mucho mas trascendental por encima de la esfera personal, para incorporarnos dentro del corazón de la misión de Fátima. El premio que más anhelamos en este tiempo, es poder estar cerca suyo, ayudándolo a preparar el camino. Estar en el servicio a los pies de su cruz, es el consuelo mas maravilloso al que podemos aspirar. Gracias Giorgio por tu generosidad y sacrificio que habilita este milagro! Gracias Benjamín por el coraje de tu testimonio y la maestría para señalarnos el camino, llevándonos hasta él!












Parravicini contextualiza nuestro proceso de transformación interior, indicando a la obra de Giorgio como refugio, en paralelo a la caída de la conciencia colectiva de la humanidad del planeta. La integridad gráfica que existe entre tantas psicografías referidas a la "cibernética" es evidente y nos anima a conceptualizarlas como a un todo en secuencias. De la número 8 pasamos como evolución a la 9 y luego a la 10. Alguien señala un dispositivo que es también el sustrato desde donde crece una nueva conciencia y anuncia su arribo, que "llegará"; en la siguiente se despliega subordinando al hombre, lo "dirigirá" y luego la tercer psicografía que continúa, nos dice, que su crecimiento implica nuestra "destrucción". En esta secuencia la figura que está señalando, se va envolviendo así misma y cuando llega a la 10, se cierra y su mano indica "la hora 11" (5). Hay en la 9 una especie de "nube" que asoma y se ven 2 de sus envolturas, en la figura 10 esa "nube" pasa a ser parte de la mano y junto al dedo que señala forman parte de tres pliegos en total. Ese "tres" sigue evolucionando y aparece como la cresta del gallo que anuncia los "tres humos" o guerra atómica. La "cibernética" es un periodo que desemboca en la tercer guerra, siendo estas tecnologías, reflejo de un mismo proceso de involución de la conciencia del hombre.
En la figura 11 la espiral que anula la conciencia del hombre, estrangula al tercer ojo o la apertura del espíritu y en la 12 con el proceso consumado, ese ser queda engullido directamente por una serpiente. Las "placas" en donde van quedando atrapadas las almas, se expanden en cantidad, forjando nuevas sociedades muertas en vida. En la figura 19, directamente se ve a la sociedad entera
como atrapada en edificios, con forma similar a los primeros teléfonos de línea que había que discar, representando así al punto de máxima dominación de la sociedad interconectada. Hay también una especie de sarcófago sobre el suelo en la figura 11, que va dejando al "hombre inútil" atrapado entre cables y en la 12 que le sigue, en ese mismo lugar aparece una figura romboidal mutada en un automatismo,"será una nueva clase no humana". Esta última puede interpretarse como la misma que luego se levanta en la 15, para "derrotar al hombre en su todo".
Otra secuencia gráfica interesante para interpretar en paralelo este proceso, se da entre las psicografías 13, 14, 15 y 16. En la primera de las mencionadas alguien nos trae o alza a la "cibernética" entre sus brazos, la misma está representada con una punta afilada y larga como un diente. Luego en la número 14, una persona aparece mordida, traspasada por la "cibernética". En la 15 la secuencia sigue y se vuelve dramática. Como ya dijimos, la "cibernética" "derrota" al hombre que aparece despedazado, fragmentado y sepultado por sus restos mecánicos, mientras que el texto nos anticipa algo terribe,"la máquina perecerá en los fuegos". Lo cual nos anticipa que no la venceremos, solo nuestra autodestrucción como colectivo humano tirará abajo todo el edificio de la modernidad capitalista, arrastrando con ello a su soporte tecnológico.
La psicografía 16 representa la victoria, que a nivel colectivo, es solo espiritual y no material. Una persona trae entre sus brazos los restos del "hombre cibernético". "La resurrección" es para quienes la han combatido y pasen la prueba de la caída de la civilización. Es decir que si la "cibernética" se termina cuando esta sociedad desaparece, no es solo su rasgo tecnológico, sino un sinónimo de ella. Antes de esto, podemos presentar en la psicografía 17, "al hombre muñeco" que es quien cree que trae de manera ingenua, engañado y perverso a la vez, a la "cibernética" para ofrecerla como servicio al mundo entero. Pero en realidad, es ella quien lo está moviendo a él como un títere todo entrecableado. Las lógicas de dominación del hombre sobre el hombre, subyacen en la "cibernética" como su lógica constituyente, que al implementarse en el tiempo, se establecen como el vehículo con el que unos pocos terminan sometiendo a la mayoría. (6)
Con tantas psicografías que hay referidas a la "cibernética", nos vemos casi obligados a intentar un ensayo o al menos, listar los tópicos que debería tener uno que lo desarrolle en profundidad. Si tenemos claro que la "cibernética" y el "desartista" son conceptos que se cruzan entrelazándose, caracterizando el sustrato cultural – tecnológico en el que se desarrolla la última instancia de una civilización anticrística, podemos aceptar que estamos siendo contemporáneos, o testigos, de algo mucho más grande que un cambio de época.
Parravicini nos anticipa un artefacto o dispositivo tecnológico que encierra todo esto (figura 18). Un soporte que nuclea la conciencia, confinándola de una manera íntimamente mucho más concentrada. Sus predecesores en la historia reciente nos remiten a la fiebre del oro y luego a la del dólar. Mammón cambia de ropaje y ahora el dinero se vuelve virtual. Evoluciona. O involuciona mejor dicho. Llega acompañado de aplicaciones de todo tipo, aparentemente útiles e imprescindibles para la vida cotidiana, que sumado al entretenimiento, absorbe nuestro tiempo vital como un psicópata obsesivo, que nos parasita durante las 24hs del día. Ese aparato al día de hoy se configura entre nosotros como un teléfono celular y mañana, tal vez, evolucione como implante corporal para anclar nuestra conciencia definitivamente al 666, "Además logró que a todos () se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente, para que nadie pudiera comprar ni vender". (Apoc. 13, 16-18). La psicografía 18 es del año 39 , tal vez sea la primera que anticipa toda la serie, "Visión doméstica! Por pequeña pantalla se verá en domicilio propio los sucesos externos". Allí se muestra un dispositivo, gráficamente de manera similar a aquellas primeras radios portátiles a pilas, que ingresarían en el mercado décadas más tarde, pero aclarándonos que lo que se transmitirán serán imágenes visuales ("pantalla"). Es sin dudas un indicador del desarrollo tecnológico para enmarcar los tiempos de las pruebas y de la próxima venida de Cristo. Pero es como dijimos antes, mucho más que esto porque indica la emergencia del artificio, que moldea nuestra conciencia en un proceso de décadas y construye al nuevo hombre, a imagen y semejanza del gran mercado del capital.
La psicografía número 4, caricaturizaba a un personaje grotesco y "panzón", al que se le puede asociar otros adjetivos negativos que aparecen luego en otras psicografías. Esa figura es un "inútil"
("le llevará a la inutilidad") porque ha perdido saberes que se consiguieron a lo largo del ejercicio de las generaciones pasadas y son difíciles o casi imposible de volver a adquirir de la nada, sin un proceso histórico previo. La "cibernética" "dirigirá" al "hombre cómodo" ofreciéndole todo tipo de facilidades. Es decir que lo dominará hasta "internarlo" en una virtualidad, confinándolo en ella, dopándolo con todo tipo de somníferos que le otorga el espectáculo efímero y la ilusión de tener acceso a casi todo, con la instantaneidad de un click o del pensamiento.
Mientras a este proceso lo estamos viviendo, nos vamos transformando en una "peste mundial", "sin cura", una "nueva clase no humana" que peligra su existencia, una nueva "raza" de seres vencidos por la seducción de la "cibernética", la cual nos gratifica superficialmente mientras nos vacía. Succiona nuestra psiquis, la licúa y la pone a circular dentro de un orden civilizatorio satánico. Como el experimento de las ranas, nos vamos hirviendo en una olla, mientras por la pantalla nos llegan noticias de catástrofes y genocidios, que el propio sistema al que servimos, nos lo presenta como espectáculo. Somos el espectador y el espectáculo al mismo tiempo, cerrando el círculo que nos anula por completo. Este nuevo sujeto colectivo es el protagonista de la última fase evolutiva de la civilización anticrística. Este es el nuevo "hombre muñeco" de la psicografía 17, que enfrentará a la "cibernética", "al mecánico hombre" , entendida como "forma de poder asesina del hombre", que lo "desafiará" y le "derrotará", "sucumbirá"…
Es una transformación que desde sus bases ya está en marcha, la corrupción espiritual ha dado paso a trasformaciones psíquicas irreversibles y con ellas, van surgiendo nuevas y múltiples patologías neurológicas y fisiológicas. Nuevas áreas del cerebro se activan en el lugar donde se apagan otras. El hombre ya no es más el mismo, su sentir es otro. Estamos siendo atravesado por transformaciones profundas en la matriz de la conciencia, que abarcan el cuerpo, alma y espíritu del hombre ("la máquina inteligente llegará a la 5º dimensión", "la máquina pensante llegará a la sensibilidad del Sentimiento!"). Este proceso involutivo de la conciencia del hombre en nuestras sociedades se ha iniciado desde hace ya un tiempo atrás. Su fase final está decantando. La hegemonía del nuevo poder se ha establecido en todos los órdenes de la vida. Desde las altas esferas de las nuevas élites mundiales que surgen, las masas se vuelven cada vez más frágiles y expuestas a nuevas ofertas de confort o simple supervivencia, que en un mundo "desesperado" aceptaremos ya casi sin voluntad de poder elegir.
Parravicini nos da un símbolo, lo llama la "cibernética", su expresión cotidiana es el celular. Es un nudo que nos estrangula, anula la conciencia, habilitando el paso a "la maquina pensante" para que intermedie por nosotros con la realidad, la regule y se interponga. Actúa como un gendarme autómata que no cuestiona y solo ejecuta. La inteligencia artificial copia todos los rasgos del sistema y los reproduce, definitivamente no es la inteligencia que va liberar al mundo, por el contrario es el subproducto que lo consolida. La tecnología de la "cibernética" expresa las relaciones sociales de dominación, las expanden, las masifican y homogenizan así las sociedades, anulándolas y barriendo la diversidad cultural - espiritual e histórica. El celular es por excelencia la síntesis de la subjetividad capitalista que moldea nuestra conciencia, en contraposición al sujeto colectivo soñado por la tradición marxista que lo enfrenta y se refleja en Our Voice como síntesis.
La "cibernética" a medida que se instala en la sociedad como supuesta necesidad de uso, va desmantelando nuestras capacidades espirituales, produciendo al "desartista", entendido como aquel cuyo arte o calidad espiritual esta degradada, no por una incapacidad técnica, sino porque una vez vacío no tiene nada para ofrecer más que un nuevo producto en el mercado. Nuestra capacidad de producir queda desplazada por la "máquina pensante", lo que antes era herramienta a nuestra disposición ahora se convierte en el autor de un ensayo filosófico, una melodía, un diseño. Se invierten los roles, cada vez que le ingresamos una orden a la inteligencia artificial para decirle lo que debe producir, a través de un click es la máquina la que nos toma como su instrumento. Hemos colocado al mando del mundo a la nada misma y bajos sus riendas, quedamos expuestos a la superviviencia.
El sujeto casi agónico y vacío de nuestras sociedades globalizadas, encuentra en el espejo ilusorio del consumo infinito a través de la pantalla del celular, una identificación con el resto de sus conciudadanos. Ahora no hay más diferencias, somos todos una sola masa. Somos todos parte de la nueva oferta y demanda del mercado mundial. Nuestras raíces históricas se diluyen, son solo circunstancias casuales que se justifican por habernos permitido haber llegado hasta acá. Estamos en el ápice de la historia extasiados por este majestuoso climax civilizatorio, listos para abrazarnos con fervor al primer falso profeta que aparezca. La "cibernética" nos ofrece la aparente posibilidad, de una salida sin necesidad de confrontarnos. Ya no importa más el sufrimiento del pasado que quedó atrás sin justicia ni condena. El juicio de la historia se relativiza. La memoria es el obstáculo que se diluye almacenado en el universo de la nube, como información contenida bajo formato de video o texto, que narra una de las tantas versiones posibles de una historia perdida entre miles.
Las psicografías nos acompañan a lo largo de nuestra vida. Nos contemplan y cuando inicia el periodo último y de mayor peligro, como un amigo que se arriesga, busca la forma de estar lo más cerca posible para ofrecernos su ayuda, acercándonos su mano para el rescate. La metodología de las psicografías encuentra en su dinámica de revelación, el modo de estar encima nuestro cuando más lo necesitamos. A partir de ahora, cada vez que utilicemos el celular, en cualquier momento del día y por cualquier circunstancia que sea, lo estaremos asociando al mensaje de Parravicini, que de manera implícita bajo esta metodología nos estará intentando decir: "el momento de hacer el cambio es ahora o nunca".
La "cibernética" es la marca de la bestia, es el nuevo orden mundial de los príncipes del anticristo. Los nuevos multimillonarios reclaman nuestros territorios como sus feudos y nos exigen tributos. Que podemos hacer en medio de este brutal vuelco de la historia? No olvidemos que estas psicografías referidas a la "cibernética" y el "desartista", no están desarticuladas por fuera del cuerpo conceptual principal "del gran libro de psicografías", que Don Benjamín Solari Parravicini nos deja con el propósito de indicarnos la figura de Giorgio. Somos sus contemporáneos, reconozcamos en ello la finalidad última de esta obra única y asumamos la responsabilidad que ello implica. Las psicografías son un mapa para liberar al hombre del laberinto en el que ha entrado, al señalarnos a Giorgio como modelo de virtud para observar, aprender y ejercitar. Nutrámonos de su presencia física y espiritual, estudiemos sus palabras y acciones. Ahora que sabemos la verdad, completemos el plan profético de las psicografías a través de nuestro despertar. Donémonos con entrega para participar de esta gran misión del final de los tiempos.
Desde los inicios de los tiempos una voz en el presente nos está llamando a ser.
15/1/25
Referencias:
(1) Psicografías de rostros con símbolos desarrolladas en otros capítulos del libro
(2 y 3) Conceptos ampliamente desarrollado por Parravicini en otras psicografías del libro.
(4) En otra psicografía Parravicini emplea un recurso similar para referirse a Giorgio como visionario y contactado extraterrestre. La nave en aquella psicografía estaba puesta sobre el ojo de un rostro y en este caso sobre la boca para referirse a Our Voice
(5) La hora 11 es un símbolo del periodo en el que Giorgio desarrolla su misión
(6) En la psicografía 17 del hombre muñeco se puede ver al hombre intentando detener la IA sin poder conseguirlo.
