EL SEMINARIO DE MARCO MARSILI: LA GENÉTICA DE LA CUARTA DIMENSIÓN
Por Iacopo Pallazeli
El 30 de noviembre de 2025, se celebró en el Etruscan Chocohotel de Perugia, el seminario de Marco Marsili, titulado "La Genética de la cuarta dimensión". Este encuentro ofreció una visión amplia y articulada de la evolución humana, entrelazando la genética, la cosmología, la espiritualidad y la ética. El evento atrajo a un público interesado en este tema en particular, ofreciendo numerosas perspectivas sobre el rol del hombre en el universo y el momento histórico y evolutivo que estamos atravesando

Los tres grandes iniciados de la genética cósmica
El encuentro se inauguró con una explicación de los tres grados iniciáticos de la genética cósmica: señalados, llamados y elegidos. Estos niveles representan etapas progresivas de consciencia y evolución interior, mediante las cuales los seres humanos pueden reconocer sus orígenes y su papel en el diseño cósmico. No todos los individuos siguen este camino automáticamente: requiere maduración ética y una transformación de la consciencia.
El origen no espontáneo del hombre
Uno de los puntos centrales del seminario se centró en el origen del ser humano. Se argumentó que el hombre no nace espontáneamente de la evolución del planeta, cuya cúspide natural sería el animal. Para el pasaje a la autoconciencia humana habría sido requerida una intervención externa, de naturaleza divina propiciada por los llamados genios solares, guiados por los genios cósmicos y los Elohim.
Estos genios habrían realizado experimentos con las especies animales más evolucionadas, que así se convirtieron en el "habitáculo" de la inteligencia individual, es decir autoconciencia. A partir de ese momento, nació el hombre, dotado de libre albedrío, capaz de elegir entre el bien y el mal, pero también sujeto a los efectos del karma cuando se desvía del orden ético universal.
Las siete dimensiones de la existencia
Marco ilustró entonces las siete dimensiones. Las cuatro primeras —mineral, vegetal, animal-humana y humana— constituyen el cuaternario inferior. Las tres últimas —planetaria, universal y cósmica— forman la tríada superior. Desde esta perspectiva, la humanidad actual se encuentra entre el final de la tercera dimensión y el comienzo de la cuarta, en una fase de profunda transición evolutiva.
El hombre actual posee tres partes de materia sobre cuatro, mientras una parte es de naturaleza astral, vinculada a la autoconciencia. El gran desafío evolutivo consiste en adquirir dos partes de astral, completando así la transformación de la conciencia.
La G.N.A: genética del alma
Un tema particularmente relevante fue aquello de la G.N.A., una genética extraterrestre-solar definida como la genética del alma. Representa la evolución de la consciencia volumétrica y otorga al individuo una forma de genialidad que no puede ser revelada actualmente por la ciencia médica tradicional, sino a través de metodologías científicas de vanguardia.
La G.N.A. se desarrolla según el nivel ético de la persona y también provoca una transmutación a nivel físico, que involucra la glándula pineal y el sistema endócrino. Por lo tanto, no se trata solo de un cambio espiritual, sino de una transformación global del ser humano.
Sindéresis y Cristificación
Quienes desarrollan la G.N.A. experimentan sindéresis, o la capacidad innata y espontánea de discernir el bien del mal, sin necesidad de reglas impuestas externamente. En esta etapa, también es posible experimentar la cristificación, entendida como la encarnación de la identidad de un genio solar, donde el individuo y el principio divino se convierten en una única realidad funcional.
Las personas portadoras de G.N.A. influyen positivamente en quienes las rodean y se reconocen sobre todo por su altruismo desinteresado y espontáneo, señal distintiva de una conciencia evolucionada.
Jesús, la era de Piscis y el Pacto kármico
El seminario también abordó la importancia histórica y cósmica del acontecimiento crístico. Se dice que la era de Piscis comenzó en el año 33d.C. con Jesús, en el Gólgota, estableciendo una nueva alianza mediante su "sangre derramada por muchos", identificados como los elegidos. Con su sacrificio, Cristo asumió el karma colectivo, convirtiéndose en el "Cordero de Dios que quita los pecados del mundo".
El pueblo elegido se define como aquella porción de la humanidad que ha alcanzado el nivel evolutivo necesario para alcanzar la genética cósmica. Un ejemplo histórico temprano serían los atlantes, mientras que hoy se dice que esta herencia genética está particularmente presente en los pueblos latinos. Así, Jesús estableció un pacto de exención kármica para quienes poseían el G.N.A., limitado a los pecados más leves.
Una invitación a la transformación de la conciencia
La genética de la cuarta dimensión fue configurada como un seminario muy informativo que ofreció una comprensión profunda de la evolución humana. El encuentro invitó a los participantes a cuestionar su propio nivel de conciencia, su responsabilidad individual y el posible futuro evolutivo de la humanidad.
Con profunda devoción,
Iacopo Palazzari
05-01-2026
Adjuntos:
Un viaje entre verdades cósmicas y conciencia espiritual
De la tercera a la cuarta dimensión: La evolución de la humanidad
