¡GIORGIO, CUÁNTO CAMINO RECORRIDO Y POR RECORRER!

Por Jean Georges Almendras
¡Cuánto camino recorrido!, el de Giorgio, el de nuestro Giorgio Bongiovanni; para unos, un guía solar, entre las oscuridades que nos rodean; lo que es decir -si vamos a la profundidad del término- un Maestro de vida, o un Maestro Cósmico, un Avatar: Él, un portador de un mensaje, expresado en el lenguaje humano, y en el lenguaje de los signos inconfundibles de un Cristo crucificado, cuyas llagas sangrantes de hace dos mil años, se siguen observando; y en el lenguaje de las enseñanzas cósmicas que nos da frecuentemente a través de los pod cast, de las entrevistas que le hacemos muchos de nosotros, de los encuentros que tiene con sus hermanos vía zoon, o sencillamente cuando se nos acerca como un amigo muy querido, sonrisa, abrazo o caricia de por medio.
Hubo quienes han tenido el privilegio de portar los estigmas (San Francisco de Asis, Padre Pío de Pietrelcina, por nombrar algunos) pero hoy, en nuestros días del 2026, Giorgio -creo no equivocarme- es el único en el mundo, contemporáneo, que los tiene en su cuerpo, y ya van 37 años, con ellos, sanguinaciones mediante.
Y me consta y me concierne; y nos consta y nos concierne a todos y cada uno de nosotros, quienes integramos la 'Confraternita' (que esa es su realidad de compromiso con el Cielo) y aún a quienes no hacen parte de ella.
Giorgio Bongiovanni ha recorrido mundo; y ha sido entrevistado por el periodismo más diverso del planeta y esa su experiencia mística (esa su rutina mística) no ha pasado inadvertida hasta el día de hoy, por más que ese signo y esa su misión, como mensajero del Cielo, esté literalmente atravesada (y no por casualidad) por actividades comprometidas con la sociedad humana, con el periodismo, con el activismo, con la lucha frontal al poder mafioso de su país , Italia, y del mundo entero...porque esa lucha valerosa y sin cuartel a la criminalidad mafiosa (de la que también hace parte la 'Confraternita') es uno de los pilares, es uno de los brazos de su misión primigenia, cuando el 2 de setiembre de l989 la Virgen de Fátima le concedió el privilegio de recibir los estigmas en Portugal, ese día en las palmas de ambas manos, para '..desenmascarar al Anticristo', y en años subsiguientes en pies, costado y frente.
En la página 11 del libro "Humanidad ¿Donde Vas?" -editado en el mes de julio de 1993- lo consigno textualmemte; lo que la Madre Celeste le dijo a Giorgio debajo de la encina de Fátima, ese 2 de setiembre de hace 37 años: "Este es el último sacrificio por amor que yo doy como señal, el último, después no habrá más signos con sacrificios; ahora en cambio, y esto recordadlo, la desenmascaración del Anticristo, pero estad atento, porque solamente tenéis que hacerlo cuando esté herido de muerte; solo en ese momento, y vosotros sabeis cuando, el Padre, yo y sobre todo Juan, os dirán cómo y cuándo debereis hacerlo"
Sobre aquella histórica y más que significativa jornada, Giorgio recuerda ( y está consignado en la publicación) : "En ese momento me recuerdo que en un instante me ocurrió, como si estuviese entrando y saliendo de mi cuerpo; ahora no sabría explicarlo, tenía las flores, estaba arrodillado y las manos empezaban a dolerme, sentía el dolor físico aún si yo ls seguía viendo todavía. Después me saludó diciendo 'No te preocupes, ve y haz aquello que debas hacer' y desapareció, como si su imagen hubiese sido absorvida por un círculo mercurial que siempre estuvo a su derecha"
Desde aquel día al hoy se han sucedido innumerables hechos. Se ha registrado innumerables situaciones, Y Giorgio mismo ha vivido el proceso biológico correspondiente, en el físico: hoy tiene 63 años; por aquellos días era un joven de 26 años de edad; edad en la que comenzó su misión como estigmatizado, con una misión bien definida.
En todos estos rigurosos 37 años de recorrido en misión dada por el Cielo, a Él, quienes hemos tenido oportunidad (e irrefutable privilegio de ser directos operadores suyos, cercanos a Él, recorriendo mundo con Él, conviviendo con Él) vivimos este nuevo aniversario de sus estigmas, si es que lo sentimos a Él como parte de nuestra propia vida, con su misma intensidad y con su mismo compromiso, especialmente si miramos hacia atrás, e inevitablemente hacia este presente y también hacia el futuro.
Un futuro donde la Luz Solar de Adoniesis -que comprende inexorablemente al diseño del Cielo, que ha involucrado a Giorgio- lo secunda y lo compenetra a Él mismo; y si esa circunstancia la interpretamos con la profundidad del lenguaje del Cielo, incluso, en la esencia, nos compromete a nosotros también, solo por acompañarlo a Giorgio y al Verbo que representa; solo por seguirlo en todos sus pasos y en todas sus acciones; acciones en favor de la Vida, de la Justicia, de la Verdad; los pasos que en esencia le fueron signados, desde su nacimiento e infancia (y desde mucho antes), durante su adolescencia (acercándose Él a su Padre Espiritual Eugenio Siragusa) hasta el hoy, cuando sus responsabilidades espirituales (con los signos y con su misión de Contactado) y humanas se han multiplicado; rsponsabilidades y acciones operativas junto a sus hijos, junto a su familia espiritual (la 'Confraternita') y dentro de la escuela evolutiva que Él personalmente (en paralelo a las vicisitudes humanas del hombre de este siglo, y de este tiempo) fue construyendo día tras día, en sus ya 50 años de Obra.
La vida moderna, donde la humanidad se regocija de su ignorancia y de sus propias tinieblas, a las que honra patética, dramática y trágicamente con la indiferencia por el prójimo y por los signos celestes, por las apariciones marianas, y por la presencia de los hermanos del Espacio, ignorando además, groseramente las enseñanzas Crísticas, por ejemplo de los estigmatizados de la historia de la humanidad, entre ellos nuestro Giorgio.
A Giorgio mismo, como ser humano en esta dimensión (no al Giorgio en Misión del Cielo) y a nosotros mismos, como sus discípulos, esta vida moderna voraz y selvática, y cruel, nos significa un contundenten desafío diario, para nuestra conciencia, para nuestra ética, para nuestros conocimientos iniciáticos de la Escuela Evolutiva a la que pertenecemos y para nuestra propia espiritualidad; un desafío del que no podemos (por más que lo deseemos) ni eludir, ni ignorar, y ni mucho menos minimizar, porque ya pertenecemos a este Universo; el Universo del Cielo, por la sola motivación de que todos nosotros -como lo hizo Giorgio, en su caso aceptando los estigmas- también aceptamos (a nuestra medida, obviamente) ese mismo compromiso; esa elección de vida en misión, trabajando de sol a sol, día a día, por el Cielo, y para el Cielo, y no para nuestros individualismos, o para nuestros egoismos. Que no es poca cosa. En absoluto.
Giorgio Bongiovanni, el estigmatizado de la encina de Fátima, en Portugal, hoy periodista director de una Antimafia Duemila (pujante, incisiva y emblemática) y un incondicional activista, transcurre su camino segundo a segundo, minuto a minuto, hora tras hora, día tras día, semana a semana, mes a mes y años tras año, con la coherencia en su mensaje, de una aristocracia espiritual inconfundible e inigualable; y con la inteligencia humana más certera y excelsa, que podamos imaginar, que es además impactante y asombrosa, en la que talento con mayúsculas florece de manera fluída (y reveladora) en sus mensajes, en su retórica, en su voz, en su carisma, y en su operatividad; una operatividad , cuyo prolegómeno podríamos decir, se sitúa estrechamente con su misión de estigmatizado, desde hace 37 años.
Pero esos 37 años, salvando las distancias, aclaro, no son solo suyos, porque desde el momento mismo en que Giorgio recibiera los estigmas -cada uno de nosotros, en cierto sentido- también los hubo recibido; quizás cuando lo conocimos a Él y vimos esos estigmas quizás cuando vimos las sanguinaciones, y vivimos con él la pasión del Cristo; quizás cuando solo lo saludamos en un efímero momento de la vida; o quizás cuando siendo periodistas solo lo entrevistamos; o quizás cuando sin perjuicio -por cierto- de nuestra particular historia, su mensaje nos llegó profundamente al alma.
Lo concreto es que todos quienes algún día se cruzaron en el camino de la vida con Él, o fueron cercanos a Él, difícilmente pudieron no asumir haber aceptado el llamado del Cielo; como tampoco no asumir que nuestro nivel (o nuestro grado, o como cada uno lo quiera llamar) de imputabilidad, para el Cielo, se iguala al de nuestro Maestro, y repito, siempre salvando las enormes distancias; pero de la responsabilidades en cuestión, insisto, de cara al Cielo, al Padre, a Adoniesis (y a la Ley de causa y efecto, por si fuera poco) no habremos de estar libres ninguno de nosotros; más bien, me atrevería a decir, que estaremos mucho más expuestos al juicio del Padre.
Este 2 de setiembre del 2026, estos 37 años de estigmas de nuestro Giorgio, se viven dentro de un muy bien definido contexto histórico, del que no podemos excluirnos con el justificativo de la mera meditación, de la mera oración, de la mera contemplación; en contrario, si pretendemos ser leales al Cielo, más que nunca deberemos comprometernos con las acciones, con los hechos; más que nunca, deberemos tener las manos en el arado, con la lucha a cuestas, con el combate por la Paz; pero para lograr esa Paz, y verla a ella resplandeciente y extendida, habrá que luchar a brazo partido por el valor Justicia, junto a los seres humanos justos, que están en sociedad, en ocasiones aislados brutalmente, en regiones de los cuatro puntos cardinales del mundo presente: en el que vemos injusticias sociales, criminalidad y corrupción institucional pavorosa, fascismo voraz, genocidio en Palestina y otras regiones, autoritarismos, racismos, criminalizaciones burdas y espantosas de pueblos orginarios en Sudamérica, etc, etc, etc.
Ese compromiso en acción, y en obra, y sin hipocresías, en calles, plazas, teatros, redacciones de diarios, estudios de televisión, movilizaciones públicas, arte teatral, musical, arte pictórico, obra social etc etc, será el mejor regalo que podremos entregar a nuestro Maestro, al Cielo, en definitiva, en sus 37 años de estigmas.
Así de concreto. Así de simple.Así de contudente. Porque así mismo es el parámetro que nos marca el Cielo, en paralelo a las interpretaciones, valoracxiones , apreciaciones o escritos teológicos que no estarán ausentes en este nuevo aniversario, bienvenidos por cierto; porque son parte y raíz, de la acción en el campo de batalla...porque no debemos olvidarnos, que la lucha en las calles es esencialmente la expresión más cruda de la lucha a nivel teológico, entre el bien y el mal: la lucha de Armágedon.
Porque este es el tiempo y porque, si se quiere, estamos corriendo una carrera contra reloj; y además, no estamos solos.
¡Entonces Giorgio, cuánto camino has recorrido, y cuánto todavía hay por recorrer!
Jean Georges Almendras
2 de setiembre 2026
