NOS HA DEJADO LA PERIODISTA DE LA TELEVISION ARGENTINA ERNESTINA PAIS

Por Jean Georges Almendras
Hace 18 años acogió el mensaje venido del Cielo, custodiándolo como un llamado
"Giorgio Bongiovanni, el hombre estigmatizado": así rezaba la gráfica televisiva de Canal 13 de Argentina en mayo de 2008, con motivo de la invitación realizada a Giorgio Bongiovanni para participar en el programa conducido por la periodista Ernestina Pais.
Su reciente desaparición física, como consecuencia de un accidente de tránsito ocurrido en la Avenida del Libertador, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ha conmovido y entristecido profundamente a la sociedad argentina, así como al mundo de los medios de comunicación y del espectáculo. Especialmente porque Ernestina Pais fue una persona que, en cada momento de su carrera, se distinguió por la extraordinaria empatía con la que ejerció su profesión, sostenida por una personalidad carismática.
A pesar de los sufrimientos de su historia personal, como la desaparición de su padre en 1976 a manos de las fuerzas represivas de la dictadura, estos la transformaron en un ser rebosante de amor y comprensión incondicional hacia el sufrimiento ajeno, suscitando siempre admiración por su mundo interior, en el cual la fe y el compromiso con la causa de las Abuelas de Plaza de Mayo estaban indisolublemente unidos.
Tanto es así que, apenas se conoció la noticia de su desaparición, desde Abuelas llegaron únicamente sinceras expresiones de dolor y gratitud: "Porque Ernestina fue una compañera espontánea y solidaria que siempre acompañó nuestra lucha". Y agregaron: "Estamos profundamente doloridas por su muerte, abrazamos a su familia y estaremos siempre agradecidas por su generosidad en la búsqueda de nuestros nietos desaparecidos".
Como muestra de reconocimiento, considero un deber rendirle homenaje, tanto en mi nombre como en el de la Redacción. Deseo recordar que Ernestina Pais, ciertamente no por casualidad, durante su trayectoria como conductora televisiva tuvo la gran sensibilidad de brindar espacio al mensaje del Cielo, entrevistando personalmente a Giorgio Bongiovanni hace aproximadamente dieciocho años en los estudios de Canal 13.
Durante aquella entrevista, Giorgio, al presentar el libro El regreso del Hijo del Hombre, relató al público y a la propia Ernestina no solo su historia mística, sino también todo lo relacionado con su misión como estigmatizado y contactado.
Desde el primer instante del encuentro, la reacción de Ernestina, a pesar de pertenecer por entonces al ambiente mundano del jet set televisivo, pareció estar en sintonía con el Cielo y con el propio Giorgio, quien expuso sus mensajes y profecías.
En un diálogo sereno y cautivante, Ernestina se mostró deseosa de profundizar en el tema y sinceramente interesada en el mensaje del Cielo. Ya en 2008, Giorgio Bongiovanni definió con extrema claridad al Anticristo, con palabras que impactaron profundamente a Ernestina Pais.
"El Anticristo no es una sola persona. Es una comunidad de individuos que dominan el mundo: quienes venden armas, quienes tienen en sus manos la economía mundial, quienes cada día planifican las guerras alrededor de una mesa. Los gobiernos y los jefes de Estado no desempeñan este papel". Palabras fuertes que no difieren de las que Giorgio continúa pronunciando hoy en sus pódcast, comunicaciones y entrevistas.
"Comprendo. Pero ¿cuál será el final de la humanidad? ¿Una hambruna generalizada? ¿Una guerra?", preguntó Ernestina con evidente preocupación.
Bongiovanni respondió: "El final de la humanidad será la instauración del Reino de Dios en la Tierra".
"¿Cómo? ¿Pero es posible detener el avance del Anticristo?"
"Atravesaremos un proceso catastrófico: una guerra mundial, una tercera guerra mundial, una catástrofe natural provocada por grandes terremotos. Esta situación apocalíptica representa el prólogo de un acontecimiento mucho más grande, para el cual debemos prepararnos y que será positivo: la segunda venida de Cristo a la Tierra".
"¿Y vendrá precisamente en medio de toda esta guerra?", insistió Ernestina.
"Sí. Vendrá en un momento que nadie conoce. Solo el Padre lo sabe. Para prepararnos debemos desarrollar lo mejor que llevamos dentro, de manera que podamos recibir a Cristo y ser dignos de formar parte de una nueva supercivilización. Dicho quizás de manera sencilla, los malvados no pueden entrar en una nueva era positiva. Y no estoy hablando de la muerte física, sino de una evolución espiritual. La muerte física es un tránsito de esta dimensión a otra. Los niños y muchísimas personas son inocentes, y los inocentes reciben una recompensa espiritual en el más allá".
"¿Cómo se produce el momento del sangrado?", continuó Ernestina, después de que los tres colegas presentes llamaran la atención sobre los estigmas de Giorgio.
Él explicó que aquellas señales en su cuerpo sirven para recordar que Cristo está a punto de regresar y que ha redimido a la humanidad, agregando que pocas horas antes había sangrado. Fue precisamente Ernestina quien le pidió que describiera aquel momento y, como en muchas otras ocasiones, Giorgio mostró sus estigmas a los periodistas presentes y a las cámaras.
Ernestina fue directa. Le preguntó a Giorgio si las heridas se infectaban y cuál era la posición de la Iglesia. El diálogo continuó y, además de saber que al día siguiente el libro presentado en los estudios televisivos sería presentado en el Hotel Bauen, en la esquina de Callao y Corrientes, Ernestina y sus colegas también supieron, por boca del propio Giorgio, que además de periodista era director del sitio Antimafia Duemila.
Ernestina quedó sorprendida y, sin dudarlo, exclamó:
"¡Es un milagro que usted todavía esté vivo!"
Más adelante, Giorgio explicó que el milagro también consiste en que los estigmas no se infectan, e ilustró además el contenido del libro: extraterrestres, información, filosofía cósmica y profecías.
Sin ocultar su asombro y su sincero interés, Ernestina quiso saber dónde y cuándo tendría lugar el contacto masivo. Cuando Giorgio afirmó que ocurriría en Sudamérica, específicamente en Argentina, por ser este el continente elegido por ellos, ella le preguntó:
"¿Por qué?"
"Porque aquí, en Sudamérica y en Argentina, surgirá el pueblo de la Nueva Era. Los pueblos latinos, los de Italia, España y Sudamérica, serán los pueblos elegidos".
La entrevista se prolongó el tiempo necesario para que Ernestina Pais, quizás por ser la conductora principal del programa o porque "los caminos del Cielo son enigmáticos y misteriosos", como decía Eugenio Siragusa, padre espiritual de Giorgio, pudiera custodiar durante los años siguientes las palabras de Bongiovanni.
En otras palabras, aquel día el Cielo le ofreció la oportunidad de conocerlo personalmente y creo que también fue la única ocasión. A partir de aquel momento probablemente comenzó a vivir esa metamorfosis que el Cielo siempre reserva, tarde o temprano, a cada uno de nosotros: esa toma de conciencia de las verdades cósmicas y de los valores crísticos que se manifiesta en las circunstancias más extrañas, imprevistas e insólitas.
Ernestina Pais, a los 54 años, antes de abandonar este mundo para entrar, con toda probabilidad, en la Luz —algo que solo el Padre conoce—, se había consolidado como una figura profundamente querida en los ambientes mediáticos, televisivos y artísticos argentinos, así como en el universo de las Abuelas de Plaza de Mayo. Por ello, el dolor que su desaparición ha provocado entre los argentinos ha sido inmenso.
No fue la única figura del periodismo, del espectáculo y del jet set argentino que tuvo la gracia de conocer el mensaje del Cielo a través de la voz y la presencia de nuestro amado maestro, Giorgio Bongiovanni.
Ernestina fue uno de los tantos eslabones de la larga cadena de comunicadores literalmente atravesados por el llamado del Cielo. Lo afirmo con conocimiento de causa, porque fui y continúo siendo testigo directo de aquellos enigmáticos encuentros entre ellos y Giorgio, acontecidos en distintas partes del mundo y en ambas orillas del Río de la Plata.
Solo el Padre conoce la verdad profunda y los efectos de cada uno de aquellos encuentros y de aquellas historias, especialmente en lo que respecta a la manera en que ese llamado es —o no es— debidamente acogido en el momento, el instante y el lugar precisos.
En las últimas horas, el periodismo argentino ha difundido el conmovedor mensaje de despedida que su hijo Benicio le dedicó: "Te recordaré con esa niña que vivía dentro de ti".
Con toda probabilidad, también el público de Canal 13 recordará a Ernestina en aquel lejano mayo de 2008, cuando la vio simplemente como una conductora que entrevistaba a un invitado presentado como un estigmatizado mensajero del Cielo. Hoy me atrevería a decir que aquel día Ernestina percibió algo más en lo profundo de su ser; osaría afirmar que sintió el llamado del Cielo o, al menos, que el mensaje del Cielo despertó en ella una serie de interrogantes que, con el paso del tiempo, se tradujeron en acciones concretas y en una transformación interior.
¿Y después? Solo el Padre lo sabe.
A nosotros no nos queda más que agradecerte, Ernestina, por haberle concedido a Giorgio aquel espacio en tu programa de televisión. Si lo contemplamos con atención, aquel día, ofrecer ese espacio representó una contribución concreta a la misión de despertar las conciencias y las almas con miras a la Nueva Era.
Jean Geoges Almendras
3 de julio 2026

