UN VIAJE ENTRE CIENCIA, ESPÍRITU Y CUARTA DIMENSIÓN

15.11.2025

Por Alice Bei

El 25 de octubre, en Perugia, el programa «Facciamo finta che» (Imaginemos que), creado y conducido por Gianluca Lamberti, ha contado con la participación de Marco Marsili. Durante su intervención, Marco ha abordado un tema fascinante y complejo: la genética cósmica, un concepto que entrelaza la biología, la energía y la conciencia.

¿Qué es la genética cósmica?

La genética cósmica es una genética astral, un excedente de energía psíquica que permite al ser humano activar capacidades cognitivas y espirituales superiores.
Es una genética de cuarta dimensión y esta transformación forma parte de un proceso natural del cosmos, que acompaña a todo el planeta Tierra en su crecimiento energético.
La Tierra como célula del macrocosmos
Marco compara la Tierra con una célula viva del macrocosmos: para funcionar, necesita sus "enzimas", es decir, los minerales de primera dimensión.
A partir de aquí comienza un proceso evolutivo que atraviesa los distintos reinos:

  • Primera dimensión: los minerales, fundamento de la vida.
  • Segunda dimensión: los vegetales, comparables a las bacterias aeróbicas y que, para vivir, necesitan oxígeno.
  • Tercera dimensión: los animales, que aparecieron aproximadamente durante el período precámbrico.
  • Cuarta dimensión: el hombre, que representa la conciencia emergente, pero aún ligada a los instintos animales, como, por ejemplo, la necesidad de percibir la vivienda como una guarida, un refugio, señal de que el paso a la cuarta dimensión está en curso, pero aún no se ha completado.

Extraterrestres y G.N.A.

Un tema central de la intervención, fue el papel de los extraterrestres en la evolución humana.
El hombre ha nacido gracias a una intervención externa, un acto de ingeniería cósmica realizado por seres superiores que operaron sobre un animal terrestre, generando una criatura dotada de libre albedrío y capacidad espiritual.
Los extraterrestres definen la genética cósmica con el acrónimo simbólico G.N.A., donde la G significa «genio nucleico». Se trata de una genética que amplifica las frecuencias constitutivas del ser humano.

Evolucionar con amor y conocimiento

La genética cósmica no solo se desarrolla con el conocimiento intelectual, sino también, y sobre todo, a través de acciones amorosas y altruistas. Marco recuerda la enseñanza de Babaji, que define esta práctica como karma yoga: la acción desinteresada y social al servicio del bien común.
Es de esta manera que el ser humano contribuye al metabolismo del planeta y acelera su propia evolución hacia la cuarta dimensión.

Los elegidos y la transmisión de la genética cósmica

En su intervención, Marco ha recordado cómo también los antiguos judíos eran considerados un pueblo "elegido" debido a esta particular genética, heredada desde los tiempos de la Atlántida.
Cuando la G.N.A. se estabiliza, puede ser transmitida a los demás: el hombre se convierte así en vehículo de luz, conocimiento y amor.
Así pues, este encuentro resultó ser un intenso viaje entre la ciencia, la espiritualidad y la cosmología.
Gracias a Marco por sus perlas de conocimiento y a Gianluca Lamberti por la invitación y la hospitalidad.

En fe
Alice Bei
11 de noviembre de 2025

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