Estado Mundial de la Infancia 2025

12.01.2026













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Poner fin a la pobreza infantil: Un imperativo universal 

La pobreza envenena la infancia y, por tanto, nuestro futuro común

Se cobra la vida de los niños y niñas, socava su salud y su desarrollo y limita su aprendizaje. Acarrea consecuencias que perduran mucho más allá de la niñez: los adultos que han crecido en la pobreza tienen peores perspectivas laborales, viven menos tiempo y son más propensos a la depresión y la ansiedad. Además, la pobreza perjudica a las sociedades. 

Al impedir a los niños y niñas desarrollarse plenamente, mina la futura prosperidad económica. Al distinguir entre los que tienen y los que no, corroe los vínculos que nos unen. Y al dejar sin esperanza a las comunidades, genera las condiciones propicias para que imperen el extremismo y la violencia1. 

En una época en que el gasto militar ha alcanzado la exorbitante cifra de 272 billones de dólares, cientos de millones de niños y niñas siguen careciendo de bienes tan básicos como la educación, el agua salubre y una vivienda adecuada2. Y es que esta realidad nada tiene que ver con la escasez o los recursos: es una cuestión de prioridades.

El progreso es posible Pese a que aún hay muchos niños y niñas que viven en la pobreza, se han conseguido avances notables en todo el mundo. La proporción de niños y niñas que padecen privación grave ha disminuido en una tercera parte en lo que llevamos de siglo, al pasar de tres de cada cinco niño y niñas en 2000 a dos de cada cinco en 2023 (véase la Figura 1)3. 

El motivo de estos avances no es ningún misterio: los gobiernos, la sociedad civil y la comunidad internacional intervinieron con medidas decisivas y estratégicas. Hicieron de la erradicación de la pobreza infantil una prioridad nacional y dieron primacía a los derechos de la infancia. Integraron las necesidades infantiles en la planificación económica, brindaron ayudas en efectivo a las familias, ampliaron el acceso a servicios públicos esenciales y promovieron el trabajo digno para los progenitores y cuidadores4.

El éxito de estos enfoques prueba que el progreso está a nuestro alcance. 

Pero los avances se han ralentizado. La pandemia de COVID-19 puso freno al progreso, y hasta ahora la recuperación ha sido muy lenta5. En África Subsahariana comenzaron a registrarse retrocesos importantes incluso antes, pues algunos países apenas habían avanzado en la reducción de la pobreza infantil desde 20146. 

Sin una actuación coordinada para invertir esta deceleración, corremos riesgo de abocar a millones de niños y niñas más a una vida de privaciones7. Corremos riesgo de crear una generación endeudada de niños y niñas cuyo futuro está en peligro porque sus países son incapaces de pagar deudas adquiridas antes de que ellos nacieran8.

Nota: Esta tabla muestra el porcentaje de niños y niñas de entre 0 y 17 años que sufren una o más privaciones graves. Los datos de encuestas  de hogares en los que se basan las estimaciones abarcan menos de la mitad de la población infantil de los países de ingreso mediano alto. Fuentes: Cálculos de Save the Children sobre los índices de pobreza multidimensional en 2023; previsiones de UNICEF para el período 2024-2030.
Nota: Esta tabla muestra el porcentaje de niños y niñas de entre 0 y 17 años que sufren una o más privaciones graves. Los datos de encuestas de hogares en los que se basan las estimaciones abarcan menos de la mitad de la población infantil de los países de ingreso mediano alto. Fuentes: Cálculos de Save the Children sobre los índices de pobreza multidimensional en 2023; previsiones de UNICEF para el período 2024-2030.

Para tener un futuro mejor debemos actuar hoy 

En el informe sobre el Estado Mundial de la Infancia de 2024 se demostraba que, por acción de tres potentes megatendencias –cambios demográficos, crisis climáticas y medioambientales y tecnologías de vanguardia–, el mundo que habite la infancia en 2050 será radicalmente distinto del actual. Las crisis agudas, como el nivel creciente de conflictos armados y el aumento del peso de la deuda complican aún más estas tendencias a largo plazo. 

Nuestra respuesta ante estos cambios determinará cuánto avanzamos en la lucha contra la pobreza infantil. Y no se puede demorar. 

El cambio climático y los conflictos amenazan con sumir en la pobreza a más familias todavía. Ya hoy día, cuatro de cada cinco niños y niñas afrontan cada año un riesgo climático extremo como mínimo9. En 2024 casi uno de cada cinco menores de edad vivía en una zona de conflicto; esta proporción es de casi el doble que a mediados de la década de 199010. 

El crecimiento económico se está ralentizando en muchos países en desarrollo, lo que pone en peligro su capacidad para ampliar los programas de lucha contra la pobreza y los servicios públicos destinados a la infancia. Los drásticos recortes en la ayuda al desarrollo podrían desembocar de aquí a 2030 en la muerte de al menos 4,5 millones de menores de 5 años; cada una de esas muertes supondría no solo una tragedia para una familia, sino una grave pérdida de potencial humano11. Los recortes en la ayuda también limitarán las oportunidades educativas de la infancia. Se prevé que la ayuda destinada a educación decaiga en al menos un 25% para 2026, lo cual dejará a seis millones de niños y niñas más en riesgo de desescolarización12. 

Además, la inequidad en el uso de tecnologías digitales determina cada vez más el acceso de los niños y niñas a la educación, la atención de salud y las oportunidades económicas13. La tecnología digital se ha convertido en una necesidad imprescindible: sin ella, los niños y niñas no pueden acceder a servicios esenciales ni hacer valer sus derechos, lo que agrava las brechas ya existentes14. 

Y luego está la deuda: 45 de los países en desarrollo de todo el mundo pagan ya más en concepto de intereses que lo que gastan en salud, y 22 de ellos gastan más en intereses que en educación15. Cuando los países no invierten lo suficiente en la infancia se genera un círculo vicioso: la falta de inversión en la niñez debilita la economía, y ello incide a su vez en la capacidad del país para saldar su deuda. 

Los y las jóvenes son conscientes de lo que está ocurriendo, porque distinguen perfectamente entre retórica y realidad.

"Nos decían que la economía se estaba recuperando. Pero a nosotros no nos daba esa impresión. Nos decían que las escuelas estaban abiertas. Pero las nuestras habían quedado sumergidas bajo el agua. Nos decían que la infancia era resiliente. Pero estábamos exhaustos. Nos decían que éramos el futuro. Y nosotros preguntábamos: ¿el de quién? Nahjae Nunes, beneficiaria del Programa de becas de prospectiva juvenil (Youth Foresight Fellowship) del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia 2023 

La pobreza infantil hoy día

La pobreza vulnera los derechos fundamentales de la infancia. El hecho de que en el mundo haya cientos de millones de niños y niñas que padecen privaciones significa que los derechos consagrados en la Convención sobre los Derechos del Niño, en especial el derecho a la educación, a la vivienda y al saneamiento, no se están respetando plenamente. 

La pobreza monetaria: una crisis de extremos 

Actualmente casi uno de cada cinco niños de todo el mundo –más de 412 millones– padece pobreza extrema, es decir, sobrevive con menos de 3 dólares al día16. Los menores de edad tienen el doble de probabilidades que los adultos de vivir en la pobreza extrema, lo cual es reflejo del coste creciente que la crianza de los hijos supone para las familias17. 

Además, debido a que sus cuerpos y sus mentes se están desarrollando, son más vulnerables a los efectos de la pobreza, que puede repercutir en su bienestar durante toda la vida18. 

En África Subsahariana hay una concentración cada vez mayor de niños y niñas que viven en la pobreza extrema: más de tres de cada cuatro niños y niñas padecen pobreza extrema en esta región que, sin embargo, alberga a menos de una cuarta parte de la población infantil mundial19. África Subsahariana y Asia Meridional, pese a representar solo cerca de la mitad de la población infantil mundial, albergan en conjunto a casi nueve de cada diez menores de edad que viven en la pobreza extrema20.

Pero la pobreza infantil no se circunscribe a las regiones más pobres del mundo. Si aplicamos en los países de ingreso mediano-alto un umbral de pobreza más elevado (8,30 dólares al día), resulta que casi dos de cada tres niños y niñas de todo el mundo –1.400 millones– viven en la pobreza monetaria21.

La privación grave: los diversos componentes de la pobreza

La dimensión monetaria no es más que una parte de la historia. En los países de ingreso mediano y bajo, más de uno de cada cinco niños y niñas –417 millones– sufren carencias graves en dos o más de los siguientes ámbitos: la educación, la salud, la vivienda, la nutrición, el agua limpia y el saneamiento (véase la Figura 2)22. Los índices más altos de privación grave entre la infancia se concentran en África Subsahariana, si bien en Asia Meridional y Asia Oriental y el Pacífico se registran también índices elevados. 

En lo que va de siglo, los países han avanzado en la reducción de la pobreza infantil, medida en términos de privación grave. Las estimaciones muestran que la pobreza calculada sobre la base de privación grave en al menos un ámbito ha disminuido en una tercera parte desde el año 2000 en los países de ingreso bajo y mediano bajo23. 

Sin embargo, en los países ricos el progreso se ha detenido en los últimos años. Los países de ingreso alto emplean indicadores distintos para medir la privación grave entre la infancia, por lo que es imposible comparar sus datos con los de los países de ingreso bajo y mediano pese a que el concepto de privación es el mismo. En la Unión Europea, el nivel de privación grave en la infancia disminuyó entre 2015 y 2024, aunque los avances se registraron solo en la primera mitad de ese periodo. Hoy en día hay en esta región más de seis millones de niños y niñas afectados de carencias graves.

Fuente: Análisis conjunto de datos procedentes de Encuestas de Indicadores Múltiples por Conglomerados (MICS) y Encuestas Demográficas y de Salud (EDS) recopilados por Save the Children y UNICEF.
Fuente: Análisis conjunto de datos procedentes de Encuestas de Indicadores Múltiples por Conglomerados (MICS) y Encuestas Demográficas y de Salud (EDS) recopilados por Save the Children y UNICEF.

Los niños y niñas que corren más peligro

Los índices de pobreza más altos se dan entre los niños y niñas de más corta edad. En 2024, el 22,3% de los niños y niñas de entre 0 y 4 años vivían en la pobreza monetaria extrema, en comparación con el 14,9% de los y las jóvenes de entre 15 y 17 años24. 

La mitad de todos los niños y niñas que viven en contextos de fragilidad y conflicto padecen pobreza extrema, frente al 11,4% de los que no viven en estos contextos25. 

Es asimismo determinante la formación académica del o la cabeza de familia: los niños y niñas de entornos donde el o la cabeza de familia no ha recibido educación presentan un índice de pobreza extrema del 32,9%, frente a tan solo el 5,8% en entornos donde el o la cabeza de familia ha completado la educación terciaria26. 

Según los datos disponibles, cerca del 79% de los niños y niñas que padecen pobreza monetaria extrema viven en zonas rurales, si bien en las zonas urbanas el nivel de pobreza de los asentamientos informales y barrios marginales es muy superior a la media27. 

Los niños y niñas con discapacidad tienen muchas más probabilidades que los demás niños y niñas de padecer pobreza, debido a que los gastos de salud que soportan sus familias son muchísimo más altos; y es posible, además, que las tareas que comporta el cuidado de estos niños impida a los progenitores trabajar fuera del hogar28. 

Los niños y niñas desplazados o refugiados, cuyas cifras a menudo se subestiman, corren más riesgo de caer en la pobreza tanto durante el tránsito como a su llegada al lugar de destino. Estudios procedentes de Colombia, el Líbano y Uganda señalan índices elevados de pobreza entre las poblaciones de desplazados29.

Los niños y niñas indígenas presentan también índices de pobreza bastante más elevados. En los 23 países que ratificaron el Convenio sobre los pueblos indígenas y tribales, el 18,7% de los pueblos indígenas vivían en la pobreza monetaria extrema, en comparación con el 9,3% de la población general30.

Métodos probados para reducir la pobreza infantil

Las pruebas procedentes de países que han logrado reducciones sustanciales en la pobreza infantil indican cinco ámbitos normativos básicos que tienen, en combinación, un efecto duradero: 

1. Convertir la erradicación de la pobreza infantil en una prioridad nacional. Integrar la lucha contra la pobreza infantil en la legislación, los planes y los presupuestos transforma la pretensión en una obligación vinculante. 

2. Crear un espacio fiscal y políticas macroeconómicas favorables. Para reducir la pobreza infantil es preciso integrar las necesidades de la infancia en la gobernanza económica y fiscal. Los bancos centrales deben evaluar de qué manera afectan a las familias los cambios en el tipo de interés, y los marcos legislativos deben proteger el gasto relacionado con la infancia e incluir ajustes automáticos para la inflación.

Además, la presupuestación relativa a la infancia y sus correspondientes mecanismos de transparencia favorecen la rendición de cuentas: los países con una presupuestación más transparente suelen gastar más en atención de salud y bienestar infantil. 

3. Ampliar la protección social incluyente. Está demostrado que las prestaciones destinadas a las familias y la infancia, sean universales o específicas, contribuyen a reducir los índices de pobreza infantil, mejoran la nutrición y la salud y promueven la escolarización y la terminación de los estudios31. Los programas específicos de transferencias de efectivo han dado buen resultado en países como Brasil, México y Sudáfrica, mientras que la prestación universal por hijos en Polonia ha contribuido a reducir notablemente los índices de pobreza infantil32. Aun así, sigue habiendo en todo el mundo cerca de 1.800 millones de niños y niñas que no tienen protección social de ningún tipo33. 

4. Ampliar el acceso a servicios públicos de calidad. Para promover el aprendizaje, el desarrollo y el bienestar de los niños y niñas es preciso asegurar su acceso a la educación, la atención de salud, el agua y el saneamiento, la nutrición, la información, la recreación y la vivienda. El programa de Asistencia Operativa Escolar de Indonesia ha favorecido la matriculación y la permanencia en la escuela al reducir la carga económica que recae sobre las familias34. En Bangladesh, gracias a las iniciativas de nutrición infantil y materna se ha logrado una reducción constante de los índices nacionales de retraso del crecimiento35. La Garantía Infantil Europea asegura el acceso de los niños y niñas marginados a la atención de salud y la educación en la primera infancia gratuitas, a una vivienda adecuada y a una comida saludable gratuita cada día de escuela como mínimo. 

5. Promover el trabajo digno. El bienestar de los niños y niñas está íntimamente ligado a la seguridad económica de sus progenitores. En 2023, pese a que las tasas mundiales de desempleo eran bajas, más del 58% de la población activa de todo el mundo trabajaba en empleos del sector no estructurado36. En África, el 29% de las personas empleadas vivían en la pobreza; esta tasa es más de cuatro veces superior a la mundial37. Entre las medidas prácticas para velar por el empleo digno figuran la promulgación y aplicación de leyes sobre el salario mínimo, el fomento del empleo formal mediante incentivos y la ampliación de la cobertura de seguridad social a los trabajadores del sector no estructurado. Asimismo, es importante que las políticas apoyen a los trabajadores en lo tocante a sus responsabilidades de cuidado familiar mediante licencias parentales y servicios de guardería asequibles. 

La aplicación de estas cinco medidas estratégicas requiere de ciertas condiciones propicias: reconocer la responsabilidad que compartimos a nivel mundial, suscitar el apoyo de la ciudadanía para efectuar los cambios, mejorar la recogida y el desglose de datos, escuchar la opinión de la infancia y fortalecer la capacidad de previsión a fin de prepararnos para el futuro.

Tres tipos de crisis que ponen en peligro el progreso

Pese a que existen soluciones probadas para abordarlas, tres crisis inmediatas –la crisis climática y medioambiental, el nivel creciente de conflictos y el déficit de financiación– amenazan con malograr los empeños por reducir la pobreza infantil. Además de las megatendencias a largo plazo que plantean a la vez riesgos y oportunidades, las crisis agudas no hacen más que perjudicar a la infancia, pues destruyen los medios de subsistencia, obligan a las familias a desplazarse, interrumpen la educación y causan hambre y malnutrición. 

Las crisis climáticas y medioambientales 

Cuatro de cada cinco niños y niñas enfrentan cada año al menos un riesgo climático extremo, como una ola de calor, una inundación o una sequía. En 2023, casi nueve millones de niños y niñas tuvieron que desplazarse como consecuencia de este tipo de desastres38. Se prevé que para 2050 habrá aproximadamente ocho veces más niños y niñas expuestos a olas de calor extremo, tres veces más a inundaciones fluviales extremas y casi el doble a incendios forestales arrasadores39. 

En conjunción, los riesgos climáticos y la pobreza se agravan mutuamente: los niños y niñas que viven en la pobreza tienen más probabilidades de estar expuestos a riesgos climáticos extremos, y estos riesgos agravan aún más la pobreza de las familias. En 2024, al menos uno de cada siete niños y niñas –o 242 millones– tuvieron que interrumpir su formación escolar por causa de conmociones climáticas, con la consiguiente pérdida de aprendizaje40. Los estudios indican que los efectos del cambio climático podrían abocar a la pobreza extrema a entre 32 millones y 132 millones de personas para 2030; esta amenaza se cierne en especial sobre las poblaciones de África Subsahariana y Asia Meridional41. 

La carga más pesada la soportan los países menos responsables de la crisis climática, que también son los que están peor equipados para adaptarse a ella42. 

Soluciones adaptadas al cambio climático 

Mediante una acción climática decidida podrían librarse de la pobreza extrema hasta 175 millones de personas de aquí a 205043. Estas son algunas de las medidas que se pueden aplicar: 

► Ampliar la protección social sensible a las conmociones en contextos de fragilidad y conflicto. En Bangladesh, el programa de transferencias preventivas de efectivo proporciona fondos a los hogares vulnerables antes de que las inundaciones alcancen niveles críticos, lo cual permite a las familias proteger sus bienes y en consecuencia mitiga su ansiedad44. Se podrían ampliar sistemas nacionales de protección social similares para responder a los fenómenos climáticos desencadenantes de manera automática. 

►Asistir a los niños y niñas desplazados. Ante el aumento de desplazamientos por causa del cambio climático, los estados deben reforzar sus sistemas a fin de asegurar que los niños y niñas desplazados sigan teniendo acceso a la educación, la atención de salud, la protección social y la identidad jurídica. En países como Brasil, Marruecos y Türkiye se han aplicado políticas que permiten velar por que los niños y niñas migrantes y refugiados puedan acceder a los servicios con independencia de cuál sea su situación45. 

►Facilitar las soluciones gestionadas en la comunidad. Por ejemplo, en el Condado de Maban, en Sudán del Sur, el asesoramiento en la comunidad dio lugar a la formulación a escala local de estrategias de preparación ante las inundaciones, como, por ejemplo, sistemas de alerta temprana y planes de actuación preventiva liderados por la infancia46. Los niños y niñas diseñaron procedimientos de evacuación y espacios seguros de aprendizaje, fomentando así tanto la preparación práctica como la resiliencia mental. 

Fomentar infraestructuras y servicios resilientes al clima. Los gobiernos deberán invertir en sistemas de alerta temprana, protocolos de respuesta rápida y escuelas y centros de salud adaptados al clima. Por ejemplo, en ciudades europeas como Barcelona, Madrid y París, los patios escolares se han transformado en "islas frescas" con árboles, jardines y zonas umbrías para combatir el calor de la ciudad47. 

El nivel creciente de conflictos 

En todo el mundo se está constatando un extraordinario aumento de los conflictos armados: en 2024 y 2025 se registró el número más elevado de países implicados en conflictos armados desde la Segunda Guerra Mundial48. En 2024, cerca del 19% de los niños y niñas de todo el mundo vivían en una zona de conflicto; este porcentaje representa casi el doble que a mediados de la década de 199049. 

En 2024, las Naciones Unidas registró 41.370 casos de violaciones graves contra la infancia en zonas de conflicto, cifra que representa un incremento del 25% respecto a 202350. La denegación de acceso humanitario –en 2024 se registraron más de 7.900 casos– deja a los niños y niñas en peligro grave de sufrir maltrato, explotación, enfermedades y hambre51. 

Existe un vínculo innegable entre la pobreza monetaria y los conflictos armados52. Entre 2014 y 2024, las tasas de pobreza monetaria extrema en contextos de fragilidad y conflicto aumentaron desde el 46% al 50,2%, mientras que en todos los demás entornos descendieron desde el 19,9% a un 11,4%53. Esto significa que la mitad del total de los niños y niñas que viven en entornos de fragilidad y conflicto se encuentran en situación de pobreza extrema, en comparación con apenas uno de cada nueve niños y niñas en todos los demás entornos. 

Los conflictos generan pobreza porque minan la estabilidad económica, destruyen la infraestructura e interrumpen los servicios públicos, como el agua, la educación y el suministro energético54. Las interrupciones en la educación vulneran el derecho de los niños y niñas a aprender y prosperar, por lo que erosionan tanto el potencial individual como la prosperidad conjunta. Los países afectados por conflictos reiterados o prolongados acumulan una "deuda del conflicto", consistente en la acumulación de daños económicos duraderos que paralizan la reducción de la pobreza55.

Proteger a los niños y niñas afectados por conflictos 

Para resultar eficaces, las estrategias deben combinar transferencias humanitarias f lexibles, atención psicosocial y mecanismos que aseguren la continuidad de la educación. Los gobiernos deberán: 

Asegurar el acceso humanitario y defender los derechos de la infancia. Los gobiernos y las facciones armadas deben respetar el derecho internacional humanitario, suprimir las barreras a la prestación de asistencia y velar por el mejor interés del niño en todas las decisiones relativas a la infancia en zonas de conflicto.

Invertir en protección social en contextos de fragilidad y conflicto. Proporcionar a las familias vulnerables transferencias monetarias no condicionadas, que se complementarán con ayudas en especie, como alimentos, alojamiento y suministros. Si hay infraestructura digital, se empleará para conectar a los beneficiarios con los servicios de salud mental, la gestión de casos y otros servicios esenciales al objeto de prestar una asistencia eficaz. Reforzar los servicios de protección social con el fin de asegurar la prestación continuada. 

Dar prioridad a la educación en la respuesta a la crisis. Considerar la educación como un componente fundamental de la respuesta de emergencia y establecer espacios provisionales de aprendizaje, clases de recuperación y soluciones híbridas de aprendizaje. Invertir en herramientas digitales, como las tabletas alimentadas por energía solar, que permitan el aprendizaje a distancia durante los cortes de suministro eléctrico. 

Restablecer los sistemas esenciales. Reconstruir sin demora los sistemas de salud, educación y registro civil, a fin de asegurar que los niños y niñas disponen de los documentos de identidad jurídica necesarios para acceder a los servicios. Los proveedores de tecnologías podrían crear plataformas digitales para prestar asistencia, y los educadores pueden, por su parte, aplicar técnicas para tratar el trauma en espacios seguros de aprendizaje. 

Capacitar a los agentes locales. Las organizaciones ciudadanas, los dirigentes comunitarios y los grupos juveniles, dado que gozan de confianza en la comunidad, son por lo general los primeros en intervenir ante una emergencia. Así pues, es importante apoyarlos con formación, recursos y mecanismos de coordinación, para que puedan desempeñar su labor divulgativa por medio de escuelas móviles y programas de ámbito comunitario. 

 La crisis de financiación y el déficit de inversión en la infancia 

Demasiados gobiernos enfrentan el desafío imposible de invertir adecuadamente en la niñez cuando escasea la financiación. La mayoría de los países de ingreso bajo recaudan por vía de impuestos entre el 7% y el 15% del producto interno bruto (PIB), pero se necesita entre el 25% y el 30% para financiar la atención de salud universal, la educación y la protección social56. En países de ingreso bajo, la adaptación al cambio climático requiere anualmente entre el 3% y el 3,5% del PIB, lo cual constriñe aún más los presupuestos57. 

La financiación internacional no ha logrado colmar las deficiencias. La Ayuda Oficial al Desarrollo se ha estancado en términos reales: la proporción que se asigna a los países menos desarrollados ha descendido desde una tercera parte a menos de una cuarta parte en una década58. Además, la inversión extranjera directa para los países en desarrollo ha disminuido drásticamente tras un repunte a inicios de la década de 2000.

Los países menos adelantados reciben menos del 5% de la inversión extranjera directa que llega a los países en desarrollo, y menos del 2% de las corrientes mundiales59. 

Los gobiernos, así pues, atraviesan una crisis como consecuencia de la inversión privada que fluye a otros destinos, la ayuda que se ha estancado y los ingresos nacionales que apenas cubren la mitad de sus necesidades básicas. En muchos países de renta baja el servicio de la deuda externa consume cerca de una quinta parte de los ingresos del estado, con un coste que a menudo supera el gasto combinado en salud y educación60. En África, el gasto per cápita en intereses (70 dólares) supera al gasto per cápita en salud o educación (de 44 y 63 dólares respectivamente)61. 

Soluciones estructurales para lograr un cambio duradero 

Las soluciones habituales, como la cancelación de la deuda, el incremento de la ayuda, las políticas de austeridad o la obtención de créditos de nuevas fuentes no han dado el resultado esperado, o incluso han agravado la crisis. Lo que se necesita es una restructuración de la deuda, que transforme las obligaciones en oportunidades que permitan a los gobiernos realizar inversiones sólidas y sostenibles en la infancia. La clave reside en alinear los incentivos en torno a la reducción de la pobreza y la mejora del bienestar infantil. Un programa de este tipo incluiría, entre otras medidas: 

Vincular el alivio de la deuda con las inversiones en la infancia. Los países colaborarían con sus acreedores para reducir el pago de la deuda al tiempo que mejoran la recaudación de impuestos. El ahorro resultante, combinado con el aumento de ingresos tributarios, se emplearía para financiar inversiones en materia de nutrición, educación, salud y protección de la infancia frente a la violencia y la explotación.

►Prestar asistencia técnica ágil. Los aliados internacionales ayudarían a los países a modernizar los sistemas tributarios digitales y fortalecer la recaudación de impuestos; esto reportaría beneficios en dos o tres años. Conforme aumenten los ingresos nacionales se distribuirían entre los acreedores y los programas para la infancia; la mayor parte de ellos se destinarían a apoyar inversiones sociales. 

►Crear una senda sostenible hacia el futuro. Los países se desprenderían de este marco de actuación a medida que vayan satisfaciendo los criterios de referencia respecto a capacidad de ingresos y resultados de desarrollo infantil. 

Este enfoque genera beneficios para todos: los gobiernos consiguen un progreso social apreciable, los acreedores obtienen rendimientos predecibles y más niños y niñas escapan al yugo de la pobreza. En muchos países de renta baja el servicio de la deuda externa consume cerca de una quinta parte de los ingresos del estado, con un coste que a menudo supera el gasto combinado en salud y educación. 

Una cuestión de voluntad

Se puede poner fin a la pobreza en el siglo XXI. Sabemos por experiencia y gracias a las pruebas que en poco tiempo se pueden lograr avances importantes, aun en épocas de dificultades económicas. Sabemos cuáles son las políticas e inversiones que aceleran el progreso y tenemos la perspicacia y experiencia suficiente para sentar hoy las bases que permitan enfrentar las dificultades futuras.

Sabemos también que este imperativo nos atañe a todos: las crisis económicas, las perturbaciones climáticas y los conflictos no saben de fronteras. En medio de un mundo de abundancia, demasiados niños y niñas están sufriendo porque la pobreza les arrebata sus derechos y pone en peligro su futuro. Y cuando la pobreza mina la cohesión social y la prosperidad económica, perdemos todos. 

Entonces, ¿por qué no estamos consiguiendo más resultados? 

En la primera edición del informe sobre el Estado Mundial de la Infancia (1980), el Director Ejecutivo de UNICEF James P. Grant examinó los recursos y conocimientos mundiales de que disponíamos para combatir la pobreza infantil, y declaró que eran suficientes para cumplir el cometido. 

Al igual que hoy, entonces sabíamos lo que había que hacer y teníamos los recursos suficientes para hacerlo. 

"El interrogante no se refiere a nuestra capacidad para lograr el objetivo", escribió Grant, "sino a nuestra sabiduría y nuestra voluntad para hacerlo".

                                                 James P. Grant, ex Director Ejecutivo de UNICEF 

El progreso alcanzado desde 1980 en la lucha contra la pobreza infantil a nivel mundial demuestra que la voluntad la tuvimos. 

Estamos convencidos de que, pese al actual aumento de las crisis, esa voluntad de poner fin a la pobreza infantil puede –y debe– resurgir.



REFEFERENCIAS

1  Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 'Preventing Violent Extremism through Promoting Inclusive Development, Tolerance and Respect for Diversity', Documento de debate, PNUD, Nueva York, 1 de junio de 2016. 

2 Liang, Xiao, et al., Trends in World Military Expenditure, Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Estocolmo, abril de 2025, <https://doi.org/10.55163/AVEC8366>, consultado el 20 de octubre de 2025. 

3 Análisis realizado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia a partir de datos compilados por Save the Children procedentes de Encuestas de Indicadores Múltiples por Conglomerados (MICS) y Encuestas Demográficas y de Salud (EDS). 

4 Global Coalition to End Child Poverty. What Works to Reduce Child Poverty? Insights from Across the Globe, Global Coalition to End Child Poverty, Nueva York, 2025. 

5 El Banco Mundial, UNICEF, et al., 'Children in Monetary Poor Households: Global, regional, and select national trends in the progress against child poverty', documento de trabajo sobre investigaciones relativas a políticas 11203, Banco Mundial, Washington, D.C., septiembre de 2025, <https:// documents1.worldbank.org/curated/en/099151009052581696/pdf/IDU-439588fb-b2c2-4d7f-941b-90275692e782.pdf>, consultado el 20 de octubre de 2025. 

6 Ibid., pág. 9. 

7 Naciones Unidas, 'Outcome Document of the Fourth International Conference on Financing for Development', Naciones Unidas, s.l., 16 de junio de 2025, <https://financing.desa.un.org/sites/default/files/ffd4-documents/2025/Compromiso%20de%20Sevilla%20for%20action%2016%20June.pdf>, consultado el 20 de octubre de 2025. 

8 Act for Early Years, Generation Debt: From crisis to opportunity for Africa's youngest children, Act for Early Years, Londres, 24 de septiembre de 2025, <https://actforearlyyears.org/resources/generation-debt-from-crisis-to-opportunity-for-africas-youngest-children>, consultado el 20 de octubre de 2025. 

9 Global Coalition to End Child Poverty, A Disproportionate Burden: Children in poverty bearing the brunt of the climate crisis, Global Coalition to End Child Poverty, Nueva York, diciembre de 2023, pág. 4. 

10 Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, "No podemos permitir que esta sea la nueva normalidad" – 2024 "uno de los peores años de la historia de UNICEF para los niños y niñas en zonas de conflicto", comunicado de prensa, UNICEF, Nueva York, 28 de diciembre de 2024, <https:// www.unicef.org/es/comunicados-prensa/para-ninos-zonas-conflicto-2024-ha-sido-uno-de-los-peores-anos>, consultado el 20 de octubre de 2025. 

11 Medeiros Cavalcanti, Daniella, et al., 'Evaluating the Impact of Two Decades of USAID Interventions and Projecting the Effects of Defunding on Mortality up to 2030: A retrospective impact evaluation and forecasting analysis', The Lancet, vol. 406, núm. 10500, págs. 283–294. 

12 Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Education Aid Cuts: A broken promise to children, UNICEF, Nueva York, 2025, <www.unicef.org/ media/173911/file/Funding cut analysis - education.pdf>, consultado el 20 de octubre de 2025. 

13 Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Childhood in a Digital World: Screen time, skills and mental health, Centro de Investigaciones Innocenti de UNICEF, Florencia, junio de 2025, pág. 7. 

14 Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Innocenti Report Card 19: Child well-being in an unpredictable world, Centro de Investigaciones Innocenti de UNICEF, Florencia, mayo de 2025. 

15 Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, 2025. 

16 'Children in Monetary Poor Households'. 

17 Ibid. 

18 Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, 'Child Poverty: What you need to know about child poverty and UNICEF's work to tackle it', UNICEF, Nueva York, <www.unicef.org/social-policy/child-poverty>, consultado el 23 de octubre de 2025. 

19 'Children in Monetary Poor Households', pág. 8. 

20 Ibid., pág. 8. 

21 Ibid., pág. 12. 

22 Análisis de datos de MICS y EDS realizado por UNICEF. 

23 What Works to Reduce Child Poverty?, pág. 9.

24 Análisis del Banco Mundial y UNICEF basado en los datos utilizados para la actualización sobre la pobreza monetaria infantil publicada en septiembre de 2025, <https://www.endchildhoodpoverty.org/news-and-updates-1/2021/3/16/infographic-children-living-monetary-andmultidimensional-poverty> 

25 'Children in Monetary Poor Households', pág. 6. 

26 Análisis del Banco Mundial y UNICEF basado en los datos utilizados para la actualización sobre la pobreza monetaria infantil publicada en septiembre de 2025, <https://www.endchildhoodpoverty.org/news-and-updates-1/2021/3/16/infographic-children-living-monetary-andmultidimensional-poverty> 

27 Análisis del Banco Mundial y UNICEF basado en los datos utilizados para la actualización sobre la pobreza monetaria infantil publicada en septiembre de 2025, https://www.endchildhoodpoverty.org/news-and-updates-1/2021/3/16/infographic-children-living-monetary-andmultidimensional-poverty; Lucci, Paula, Tanvi Bhatkal y Amina Khan, 'Are We Underestimating Urban Poverty?', World Development, vol. 103, marzo de 2018, págs. 297–310, <https://doi.org/10.1016/j.worlddev.2017.10.022>; y 'Children in Monetary Poor Households'. 

28 Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Seen, Counted, Included: Using data to shed light on the well-being of children with disabilities, UNICEF, Nueva York, 2021. 

29 Wirtz, Andrea L., et al., 'Persistent Food Insecurity and Material Hardships: A latent class analysis of experiences among Venezuelan refugees and migrants in urban Colombia', Nutrients, vol. 16, núm. 7, 2024, pág. 1060, <https://doi.org/10.3390/nu16071060>; Economic Policy Research Centre, et al., Child Poverty and Deprivation in Refugee-Hosting Areas: Evidence from Uganda, EPRC, UNICEF y Universidad de Cardiff, Kampala, 2018; Jamaluddine, Zeina, et al., 'Inequalities in Wellbeing in Lebanese Children and Different Refugee Subpopulations: A multidimensional child deprivation analysis', Child Indicators Research, vol. 16, núm. 5, 2023, págs. 2055–73, <https://doi.org/10.1007/s12187-023-10040-2>. 

30 Organización Internacional del Trabajo, Implementing the ILO Indigenous and Tribal Peoples Convention No. 169: Towards an inclusive, sustainable and just future, OIT, Ginebra, 3 de febrero de 2020.

31 Instituto de Desarrollo de Ultramar y Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Universal Child Benefits: Policy issues and options. UNICEF, Londres, Instituto de Desarrollo de Ultramar y Nueva York, 2020; y Tirivayi, N., Waidler, J. y Otchere, F. en nombre de The Transfer Project. Cash transfers: Past, Present and Future. Evidence and lessons learned from the Transfer Project. Resumen del Centro de Investigaciones Innocenti de UNICEF, Italia, julio de 2021. 

32 Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Innocenti Report Card 18: Child poverty in the midst of wealth, Centro de Investigaciones Innocenti de UNICEF, Florencia, diciembre de 2023. 

33 Oficina Internacional del Trabajo, Informe Mundial sobre la Protección Social 2024-2026: Protección social universal para la acción climática y una transición justa, Ginebra: Oficina Internacional del Trabajo, 2024. Resumen ejecutivo del informe disponible en español en: https://www.ilo.org/es/ publications/flagship-reports/informe-mundial-sobre-la-proteccion-social-2024-2026-proteccion-social (consultado el 18 de noviembre de 2025). La cifra de 1.800 millones de niños y niñas calculada por UNICEF se basa en los grupos de edad de 0 a 18 años. 

34 Ministerio de Educación de Indonesia, Informe de evaluación del programa de Asistencia operativa escolar, Ministerio de Educación, Jakarta, 2023, págs. 1–3, 17–25. 

35 Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, 'Nutrition and Child Growth Success: The case of stunting decline', Informe de políticas, Oficina de UNICEF en Bangladesh, n.p., 2024, págs. 1–2, 5–9, 12–15. 

36 Organización Internacional del Trabajo, 'Charting Progress on the Global Goals and Decent Work', OIT, Ginebra, 19 de marzo de 2024, <https:// ilostat.ilo.org/es/charting-progress-on-the-global-goals-and-decent-work/, consultado el 23 de octubre de 2025. 

37 Ibid. 

38 A Disproportionate Burden, pág. 4. 

39 Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Informe sobre el Estado Mundial de la Infancia 2024: El futuro de la infancia en un mundo en transformación, Centro de Investigaciones Innocenti de UNICEF, Florencia, noviembre de 2024, pág. 43. 

40 Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Learning Interrupted: Global snapshot of climate-related school disruptions in 2024, UNICEF, Nueva York, enero de 2025. 

41 Jafino, Bramka Arga, et al., 'Revised Estimates of the Impact of Climate Change on Extreme Poverty by 2030', documento de trabajo sobre investigaciones relativas a políticas 9417, Banco Mundial, Washington, D.C., septiembre de 2020, pág. 10. 

42 UNICEF, La crisis climática es una crisis de los derechos de la infancia: Presentación del Índice de riesgo climático de la infancia, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Nueva York, 2021, pág. 5. 

43 Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos y Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Investing in Climate for Growth and Development: The case for enhanced NDCs, OCDE, París, 2025, pág . 27. 

44 Programa Mundial de Alimentos - Naciones Unidas, et al., Anticipatory Cash Transfers in Bangladesh: Results and lessons, PMA, Roma, 2021, págs. 1–13. 

45 Andrade, Marina, Lucas Sato and Maya Hammad, Improving Social Protection for Migrants, Refugees and Asylum Seekers in Egypt: An overview of international practices, Centro Internacional de Políticas para el Crecimiento Inclusivo (IPC-IG) y UNICEF, n.p., 2021, págs. 32–49, 64–69. 

46 Emmanuel, Yengi and William Lagu, Stepping Back, Going Forward: Learnings from locally led anticipatory action in Maban, South Sudan, Save the Children, s.l., agosto de 2024. 

47 Baró, Francesc, et al., 'Nature-Based Climate Solutions in European Schools: A pioneering co-designed strategy towards urban resilience', in Urban Resilience to the Climate Emergency, editado por Isabel Ruiz-Mallén, Hug March and Mar Satorras, Springer International Publishing, Cham, 2022, <https://doi.org/10.1007/978-3-031-07301-4_6>. 

48 Armed Conflict Location and Event Data Project, Conflict Trends Report: First Quarter 2025, ACLED, Nueva York, 2025, pág. 2. 

49 "No podemos permitir que esto sea la nueva normalidad". 

50 Naciones Unidas, Los niños y los conflictos armados: Informe del Secretario General, A/79/878-S/2025/247, Naciones Unidas, Nueva York, 17 de junio de 2025, pág. 2. 

51 Naciones Unidas, Los niños y los conflictos armados: Informe del Secretario General, Resumen 2024, Oficina de la Representante Especial del Secretario General para la Cuestión de los Niños y los Conflictos Armados, <https://childrenandarmedconflict.un.org/wp-content/uploads/2025/06/ Summary-of-the-Annual-Report-on-Children-and-Armed-Conflict.pdf>, consultado el 30 de octubre de 2025. 

52 Corral, Paul, et al., Fragility and Conflict: On the frontlines of the fight against poverty, Banco Mundial, Washington, D.C., febrero de 2020, pág. 1; Banco Mundial, 'Classification of Fragile and Conflict-Affected Situations', Informe de políticas, Banco Mundial, s.l., 8 de julio de 2025, <www. worldbank.org/en/topic/fragilityconflictviolence/brief/classification-of-fragile-and-conflict-affected-situations>, consultado el 19 de julio de 2025. 

53 Banco Mundial, UNICEF, et al., 'Children in Monetary Poor Households: Global, regional, and select national trends in the progress against child poverty', Documento de trabajo sobre investigaciones relativas a políticas 11203, Banco Mundial, Washington, D.C., septiembre de 2025, pág. 6 <https://documents1. worldbank.org/curated/en/099151009052581696/pdf/IDU-439588fb-b2c2-4d7f-941b-90275692e782.pdf>, consultado el 20 de octubre de 2025. 

54 Mueller, Hannes, and Chanon Techasunthornwat, 'Conflict and Poverty', Documento de trabajo sobre investigaciones relativas a políticas 9455, Banco Mundial, Washington, D.C., octubre de 2020, pág. 2. 

55 Ibid. 

56 Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, 'Macroeconomic Developments and Prospects For Low-Income Countries—2024', documento 011, FMI, Washington, D.C., 2024, <https://doi.org/10.5089/9798400272400.007>, consultado el 7 de octubre de 2025. 

57 Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Adaptation Gap Report 2023: Underfinanced, underprepared – Inadequate investment and planning on climate adaptation leaves world exposed, PNUMA, Nairobi, 2023, <https://doi.org/10.59117/20.500.11822/43796>, consultado el 23 De octubre de 2025. 

58 Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, 'Preliminary Official Development Assistance Levels in 2024', resumen pormenorizado, OCDE, París, 16 de abril de 2025, <https://one.oecd.org/document/DCD(2025)6/en/pdf>, consultado el 23 de octubre de 2025. 

59 Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, Investment flows to least developed countries affected disproportionally by global crisis, Global Investment Trends Monitor, Núm. 45, Edición especial para PMA5, UNCTAD, Ginebra, 6 de marzo de 2023, <https://unctad.org/ publication/investment-flows-least-developed-countries-affected-disproportionally-global-crises>, consultado el 24 de octubre de 2025. 

60 Banco Mundial, "Deuda", el Banco Mundial, Washington, D.C., <https://www.bancomundial.org/es/topic/debt/overview>, consultado el 20 de octubre de 2025. 

61 Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, A World of Debt, UNCTAD, Ginebra, 2025, <https://unctad.org/system/files/officialdocument/osgttinf2025d4_summary_en.pdf>, consultado el 20 de octubre de 2025.

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