
EL SILENCIO DE LA ROCA

Por Liliana Di Vincenzo
Jesús
Padre, sentado sobre esta fría piedra,
veo el mundo desaparecer allá abajo.
Aquí el ruido de los pensamientos finalmente se apaga,
en esta mirada dirigida hacia tu cielo.
Busco la soledad y el silencio necesarios,
un diálogo mudo hecho de confianza absoluta,
donde estoy yo, en medio de la inmensidad que me rodea.
El Padre
Hijo mío, la verdad habita únicamente donde todo calla;
esa roca que te sostiene no vacila.
Es una base segura frente a las tempestades del mundo,
representa la estabilidad de tu fe en Mí.
La oscuridad de la noche te envuelve en este instante,
pero aleja el temor de tu sendero invisible.
Jesús
No pido milagros ni exijo explicaciones;
ofrezco solamente mi aliento y mi corazón abierto.
Permanezco aquí sentado, guardián de mi fe y de la paciencia,
mientras se aproxima la oscuridad más profunda.
Sé que tu guía divina ilumina mis pasos
y mi alma se abandona a tu voluntad.
El Padre
Mira hacia lo alto: cada estrella rasga la noche;
es una promesa, un recordatorio de que nunca estás solo.
La luz resplandece con mayor fuerza en la oscuridad;
hay una luz más grande que guía tu camino.
Escucha lo que el universo tiene para decirte, Hijo;
en el Silencio de la Roca, Yo susurro a tu corazón.
Juntos
«En el Silencio de la Roca que todo lo custodia, el universo susurra y la promesa se cumple».
Liliana Di Vincenzo
29 de agosto de 2026
