LA MESA CHICA ES CONTROLADA DESDE EL IMPERIO

30.05.2026

La armada argentina firmó un acuerdo con la Cuarta Flota del Comando Sur de los EE.UU. que considera al mar Argentino como un bien común global, lo expresa una clara cesión de soberanía. La carta de intención habilitaría la transferencia tecnológica, entrenamiento, y la posibilidad de que los marines den apoyo a las que consideran: amenazas marítimas en la región.  























.

Por Carlos del Frade

El convenio sobre el que el gobierno no dio detalles oficiales, fue comunicado por nada menos que la embajada de los EE.UU. y constituye un nuevo capítulo del alineamiento automático de Javier Milei con los designios de Donald Trump, que meses atrás ya lo había sumado a la Coalición Militar Escudo para las Américas.

Esto es lo que sostuvieron los diarios de la Argentina el jueves 21 de mayo de 2026, a días del nacimiento de la supuesta Nación Argentina ocurrida en 1810.

Atención con esa definición "Bien Común Global", ellos van a usar esa definición para justificar cualquier saqueo, disfrazarán su invasión en nombre del bien común global.

La noticia siguió diciendo que la embajada de los EE.UU. informó, que estaba lanzando con la Argentina, el Programa de Protección de Bienes Comunes para fortalecer la seguridad marítima para el Atlántico Sur. El programa se extenderá por cinco años, lo que implica que abarcará lo que quede de la gestión de Milei y del próximo gobierno.

Por otro lado hay que recordar que el río Paraná atraviesa a siete provincias argentinas y que por sus aguas se va el 80% de las exportaciones del país. Quien maneja el Paraná maneja las riquezas argentinas. Desde Jujuy a Tierra del Fuego y aunque no conozcan de qué color es el agua del Paraná, cada familia argentina tendrá un plato de comida menos, si esa fenomenal cantidad de dinero, entre 50 mil y 60 mil millones de dólares van a parar lejos de estos saqueados arrabales del mundo y sin el mínimo control.

La licitación pública internacional de los servicios de dragado, balizamiento y peaje del Paraná que eran actividades realizadas por la Dirección Nacional de Construcciones Portuarias y Vías Navegables, y desde entonces, desde 1995 pasaron a ser un negocio de la dragadora Jan De Nul -una de las cinco más importantes del mundo- que ahora está en una nueva etapa de concesión.

No es un hecho menor reconocer ese ciclo de casi 100 años, en la que Argentina supo tener una flota mercante y desarrollar una industria ferro naval pensando un proyecto propio desde adentro y con la intención de cuidar su producción y el presente de su pueblo.

Pero las distintas colonizaciones del Estado a favor de los intereses privados, más las imposiciones de la deuda externa, desarticularon, desaparecieron a la marina mercante y a las visiones que vinculaban los trenes con los barcos. El problema grande es quiénes planifican el Paraná y la circulación de mercaderías legales e ilegales, si lo hace el Estado nacional, como sucede en EE.UU., en Gran Bretaña, Italia, China, Rusia o Francia, o si lo hacen los intereses extranjeros.

Dragar el río de acuerdo a los intereses de las multinacionales es adecuar ese flujo de riquezas a esas cajas ajenas a las necesidades del pueblo argentino.

Durante el primer año del presidente Milei hubo un espectáculo grotesco, el ex presidente Macri y el actual, discutieron quiénes de los dos era el mejor gerente de relaciones públicas de los intereses extranjeros.

Cuando Donal Trump le ordenó al pueblo argentino votar por el ex arquero y profundizar la dependencia y así lo hicieron las mayorías en octubre de 2025, ya no hubo duda de quién era el dueño del Paraná en particular y las riquezas argentinas en general. Comenzó a profundizarse el esquema de dejar afuera intereses chinos o brasileños, y sumar a los que siempre y cuando acaten el plan diseñado por el imperio.

Desde el 2020 el Comando Sur de los EE.UU. es el encargado de pensar el negocio en el río Paraguay y a partir del 28 de noviembre de 2023, también es responsable de la logística del Paraná en la Argentina y sus siete provincias bañadas por sus aguas.

El Comando Sur, los verdaderos titiriteros y su empresa insignia en exportación de cereales y derivados, Cargill.

Los títeres serán Jan De Nul o Deme, la otra dragadora belga que llega al final de la concesión y los socios argentinos que se anotan como Juan Manuel Ondarcuhu o la familia Neuss y los representantes de las terminales de Bahía Blanca y Quequén.

Poco importaron las denuncias fundamentadas sobre documentos falsos en Naciones Unidas, la sistemática violación a las leyes de las 7 provincias y la nacional de medioambiente, que exige un estudio de impacto anterior a semejante ultraje del Paraná, su lecho, sus humedales, su fauna y su hidrología de acuerdo a las exigencias de las multinacionales, o las denuncias sobre tránsito de negocios ilegales como el narcotráfico, el contrabando de armas, o el trata de personas desde abril del 78. Los propios paraguayos llaman el tramo del río Paraguay - Paraná como la hidrovía de la cocaína, ahora agravada por la recuperación de los negocios ilegales en Bolivia de parte de la DEA.

Quizás en breve haya informaciones sobre la necesidad de dotar al Paraná de una seguridad internacional como alguna vez quisieron hacer sobre el Amazonas. No es una privatización más entonces. La concesión del dragado, balizamiento y peaje del Paraná es mucho pero mucho más. Debería ser una cuestión nacional y sin embargo termina siendo el negocio de pocos en una mesa chica controlada desde el imperio.


Colaboración: Cecilia Trelini

Corrección y edición de contenidos web: Silvana Lazzarín

Share