ARGENTINA: UN PAÍS CONDICIONADO POR LOS INTERESES DE ESTADOS UNIDOS

05.09.2026

En la década del 30 del siglo XX surgieron en el sur de la provincia de Santa Fe dos empresas que terminaban siendo el prólogo del gran sueño industrial de la Argentina. Por un lado fabricaciones militares de Fray Luis Beltran y por el otro lado, la destilería de YPF de la ciudad histórica de San Lorenzo.  
















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Por Carlos del Frade

Ambas pegadas sobre la ruta 11 a pocos minutos de la ciudad de Rosario. Aquellas empresas estaban vinculadas a la idea de desarrollo industrial de la zona. En la década del 60 amanecieron junto a estas empresas de base, las empresas petroquímicas: PASA (Petroquímica Argentina S.A.) Duperial, Dow Chemical lo que generó un desarrollo de polo petroquímico realmente muy importante.

En forma simultánea la fábrica de Fray Luis Beltrán hacía rieles para el ferrocarril, armas, municiones, chalecos para las fuerzas de seguridad de las provincias argentinas, y al mismo tiempo para nuestras fuerzas armadas, comenzando el desarrollo de armamento sofisticado, nada menos que el origen de lo que se llamó el Misil Cóndor que durante los años 90, durante el menemnato con sus relaciones carnales con EE. UU. hizo que el embajador de aquel momento, Terence A. Todman pidiera el cierre del Proyecto Misil Cóndor.

Lo cierto es que también en la década del 90 comenzó la disolución de las fábricas militares, más desde adentro que desde afuera. Existían 14 fábricas en aquel momento, hoy solamente existen 4. También hubo robo de materiales, de fusiles, de municiones, muchas de ellas aparecieron en grupos narcos de Brasil en los últimos 10 años.

También significó que, en medio de esta historia, para encubrir el envío de armas a distintos lugares del mundo durante el menemnato, se hiciera explotar intencionalmente la Fábrica Militar de Río Tercero, en la provincia de Córdoba. Pero lo cierto es que la fábrica militar y la destilería de San Lorenzo formaban parte de un proyecto de Estado que, asociado a proyectos privados, buscaba generar el proyecto industrial de la Argentina y, por lo tanto, la idea de pleno empleo.

Hoy, en medio del fenomenal saqueo impuesto por la administración de Milei y el silencio cómplice de muchos gobernadores, entre ellos el de la provincia de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, se ha iniciado un proceso de privatización de las últimas cuatro fábricas militares que aún existen en la Argentina bajo gestión del Estado nacional, entre ellas la Fábrica Militar de Fray Luis Beltrán. Fue precisamente allí, en la explanada previa al inicio de lo que se conoce como "la zona de los torreones", donde en 1988 surgió una Asamblea Popular de casi 8.000 personas que reunió a todos los sectores fabriles de la región: Celulosa en Capitán Bermúdez, Colgate-Palmolive en Granadero Baigorria, Duperial en San Lorenzo, Passan en Puerto General San Martín, además de trabajadores municipales.

Se reunieron allí, en lo que era el final del gobierno Alfonsinista y en defensa de la fábrica militar. Aquel piquete dio nacimiento no solamente a la movilización que fue un símbolo de lo que comenzó a ser la CGT San Lorenzo sino también el piquete como herramienta política de lucha.

El tiempo que generalmente cuenta la historia desde Buenos Aires santificó que el orígen de los piquetes había tenido lugar en Cutral Co, en el sur argentino, cuando en realidad fue en el portón, en la explanada del torreón de la fábrica militar de Fray Luis Beltrán. Han pasado casi cuarenta años, hay muy poca gente trabajando, menos de trescientas personas pero que imprescindiblemente tienen que cuidar su trabajo.

Por encima de todo, detrás de este proyecto de privatización impulsado por la administración Milei, se esconde el objetivo de extranjerizar, nada más y nada menos, que la producción de armamento, de acuerdo con el plan del verdadero gobierno de Argentina: el gobierno de los Estados Unidos.

La preocupación va más allá de las fuentes laborales, y se instala justamente a pensar: para quiénes vamos a fabricar armas, cuál es el plan de guerra que tiene hoy la Argentina con esta privatización y extranjerización de la fábrica militar.

Las postales de aquel inicio de la fábrica militar junto a la destilería YPF de San Lorenzo y este presente, marcan también el porqué se ha destruído la industria nacional, se ha destruído el polo petroquímico y se han destruído miles de puestos de trabajo todo en función de un proyecto argentino que no es argentino.

Es el proyecto de un país dependiente de los intereses norteamericanos.


Colaboración: Cecilia Trelini

Corrección y edición de contenidos web: Silvana Lazzarín

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