CORRUPCIÓN DENTRO DE LA POLICÍA FEDERAL

19.06.2026

El 15 de noviembre de 2021, el diario La Nación publicaba a través de una nota de Germán de los Santos un artículo que decía, que Marcelo Lepwalts, ex jefe de la policía federal en Santa Fe sumó dos condenas en solo siete meses. Acumula 7 años y 8 meses de prisión, por haber formado junto con otros efectivos de la fuerza una empresa criminal que llevó adelante delitos que van desde la tenencia de estupefacientes a cohecho y abuso de autoridad. 















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Por Carlos del Frade

En las investigaciones que llevó adelante el fiscal Walter Rodríguez se detectó que Lepwalts y sus hombres tenían montada una organización criminal en Santa Fe, que se dedicaba a varios rubros como incautar teléfonos celulares de narcotraficantes que ocultaban a las autoridades y por los que luego pedían rescate, o secuestrar estupefacientes, fraguar su peso en las actas del procedimiento y a plantárselos a distintos dealers una vez que dejaban de serles útiles.

Los hechos enumerados por el fiscal Martín Suárez Faisal ocurrieron entre marzo de 2018 y mayo de 2019 cuando Lepwalts se encontraba al frente de la delegación de Santa Fe de la Policía Federal. Lo llamativo es que el oficial designado para reemplazar a Lepwalts cuando fue desplazado y detenido por orden del entonces jefe de la Federal, Néstor Roncaglia, fue el comisario Mariano Valdez que en enero de 2020 también fue procesado por tráfico de estupefacientes tras un allanamiento en el que se encontraron en un bolso rastros de ácido lisérgico y metanfetaminas. Ese bolso fue clave en el tiroteo que protagonizó Valdez, el 9 de septiembre de 2019 cuando iba en el auto con una suboficial.

Los procedimientos de los últimos dos jefes de la Policía Federal en Santa Fe dejan al descubierto la complicidad que tejían con eslabones claves del mundo de la venta de droga, decía aquella información del diario La Nación de 2021.

Cinco años después, cuando se produce en Villa Banana, en la ciudad de Rosario, el asesinato de un muchacho tucumano de 30 años, Rodolfo Manfredi, la investigación sugiere que dos hombres fueron imputados por la justicia federal por un enfrentamiento en donde murió justamente Manfredi y su compañero Emilio Miguel Villafañe resultó gravemente herido.

Dice la información que sale publicada en todos los medios de comunicación que en la escena del crimen hubo un tercer Policía de la Federal que resultó ileso. Durante la audiencia los fiscales contaron cómo los uniformados que se encontraban de civil fueron identificados como policías emboscados por una decena de personas que se comunicaron a través de silbidos y baleados. Dos de estos efectivos lograron desenfundar sus armas y herir a un integrante del grupo agresor. La fiscalía aseguró que los imputados son integrantes de una organización narco criminal con asiento en Villa Banana, encabezada por Eduardo Rodolfo Muñoz, se trata de una readaptación de la banda delictiva de Dalmacio Sarabia según la fuente fiscal. El juez federal actuante dictó la prisión preventiva por el plazo de un año.

Esta es la información oficial que ha surgido entre otras cosas después de que funcionarios del Gobierno Nacional de Milei hayan llegado a la ciudad de Rosario para, entre otras cosas, expresar que Manfredi era un héroe.

El problema serio es que además del asesinato, de quién disparó la pistola de quien terminó con la vida de este muchacho de 30 años, hay una enorme complicidad en la corrupción estructural de la Policía Federal Argentina que durante años miró para el costado el desarrollo y el crecimiento del narcotráfico en la ciudad de Rosario.

A Manfredi no solamente lo mataron las balas que vinieron de esa gavilla que estaba presente en el barrio, sino que también lo mató la irresponsabilidad de la jefatura de la Policía Federal, porque cuántas veces ese muchacho tucumano estuvo en Villa Banana, en la zona oeste de la ciudad de Rosario. Cuántas veces visitó esas calles, cuánto sabía de las bandas que operaban allí, y por otra parte, si estaban de civil con la supuesta idea de simular ser compradores de drogas, ¿quién les dio el dinero? lo habría dado para hacer ese simulacro la Policía Federal, o se trató de otra historia que todavía no sabemos.

Lo cierto es que la Policía Federal como otras fuerzas de seguridad tanto nacionales como provinciales, están atravesados por los negocios ilegales y forman parte de la impunidad de esos negocios que después se tragan las vidas de nuestras pibas y de nuestros pibes que de su solución, como sucede en toda América del Sur.

Estas fuerzas de seguridad en realidad consolidan los negocios y las bandas siempre siguen siendo narco policiales barriales. A Manfredi no solamente lo mataron las balas de una banda, sino también, la irresponsabilidad y la corrupción institucional de la Policía Federal Argentina.


Colaboración: Cecilia Trelini

Corrección y edición de contenidos web: Silvana Lazzarín

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