EJERCICIO BIGUÁ
El domingo 27 de septiembre de 2026, el portal Rosario3.com publicó una noticia que tiene como título: El ejército argentino comenzó un imponente despliegue en la costanera norte de Rosario.

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Por Carlos del Frade
La bajada del título es porque el 3 y 4 de octubre la ciudad será sede de una demostración de las capacidades del ejército para operar sobre grandes cursos de agua por lo que habrá una exhibición pública de sus equipamientos. El sábado —por el 26/9— hubo maniobras de unidades de todo el país del Cuerpo de Zapadores Pontoneros, dice la información de Rosario 3. La actividad programada es denominada Ejercicio Biguá y contará con alrededor de 1000 efectivos de distintas armas, además, de unas 40 embarcaciones, 4 helicópteros, tanques, vehículos mecanizados, unidades livianas de exploración, piezas de artillería y sistemas de defensa antiaérea.
Las unidades participantes serán del litoral argentino
Ya comenzaron los entrenamientos para desarrollar todas estas cuestiones y por otro lado, esto va a formar parte de un operativo que tiene lugar hoy en América del Sur a partir de lo que significó la firma del acuerdo de lo que se denomina Escudos de las Américas.
En relación a esto el periodista Daniel Kersffeld escribió una nota que se llama justamente Escudos de las Américas:
"Debemos asegurar el control de nuestros propios oleoductos, nuestros recursos de tierras raras y nuestros corredores comerciales agrícolas". En medio de las teatralizaciones, las provocaciones, las afrentas y las bravatas de los mandatarios que año tras año se dan cita en la cumbre de las Naciones Unidas, la intervención de Donald Trump en la reunión cerrada del Escudo de las Américas del pasado martes no podría haber sido más diáfana y cristalina.
Se trató, ni más ni menos, que de una declaración de principios por parte de la dirección continental de una alianza supuestamente creada para combatir al narcotráfico en todas sus expresiones, pero en la que, al mismo tiempo, se revelaba una de las máximas aspiraciones del gobierno de los Estados Unidos. Sobre todo, por el énfasis colocado en la defensa de lo "nuestro", lo que torna inevitablemente sospechosas las aparentes buenas intenciones planteadas desde la Casa Blanca.
"Usted nos avisa y nosotros los retiramos, o usted mismo los retira. Prefiero aún más esa opción. Pero si no puede, lo haremos por usted". Como si se tratara de un "Rappi" dedicado al combate del narco, Trump ofreció lo que podría ser asumido como su fórmula cooperativa, prácticamente desinteresada, aunque en el fondo, su discurso se encaminaba en otra dirección: no son los terroristas ni los traficantes los principales problemas para los gobiernos latinoamericanos.
Por lo que, en su alocución, el gobernante estadounidense aseguraba a sus contrapartes latinoamericanos que:
Poseen una riqueza natural inmensa, quizás la mayor del mundo, y no pueden permitir que potencias extranjeras hostiles se apoderen de ella; eso es impensable. Si eso sucede, su país desaparecerá. Una vez que ocurra, será muy difícil recuperarse".
La advertencia fue evidente y, aunque no tenga un nombre definido, todos sospecharon de quién se trataba. Y no proviene precisamente del narcotráfico. El fondo del pensamiento trumpeano es directo, no reconoce ambigüedades, más allá de si en el medio muta o, incluso, se contradice con lo afirmado en un inicio. Como antes fue Rusia, para los países latinoamericanos hoy China debería ser considerada como la amenaza por antonomasia.
Como si se tratara de relaciones feudales en pleno siglo XXI, el señor está dispuesto a brindar seguridad a sus vasallos a cambio de lealtad. Pero, aún más, de riquezas estratégicas. Porque, finalmente, "Los recursos de las Américas siempre deben pertenecer a los pueblos de las Américas. Estados Unidos está deseoso de trabajar con ustedes para lograr este objetivo y fortalecer a todas nuestras naciones". El nuevo acuerdo por el que la Argentina de Javier Milei ofrecerá al gobierno norteamericano infraestructura, energía y minerales críticos existentes en el noroeste de su territorio y en el codiciado yacimiento de Vaca Muerta es, apenas, un ejemplo de lo que se viene.
Frente a las críticas y rechazos que genere, no se puede negar que el Escudo de las Américas, el principal producto ideológico de la ultraderecha estadounidense, está logrando sus principales objetivos para expandir la búsqueda y apropiación de recursos naturales a toda la región, bajo el pretexto de la lucha en común contra el crimen y el delito, todo ello resumido en "la violencia de los cárteles, la migración descontrolada y la injerencia extranjera".
Esto que escribió el periodista Daniel Kersffeld en el diario Página 12 es el contexto de lo que va a pasar en las costas rosarinas en los primeros días del mes de octubre.
Un ejército al servicio del saqueo implementado por EE.UU. con la excusa, como venimos diciendo desde hace años, del combate contra el narcotráfico.
Colaboración: Cecilia Trelini
Corrección y edición de contenidos: Silvana Lazzarín
