PROTAGONIZAR LA RESISTENCIA

10.01.2026

A medio siglo del golpe más sangriento de la historia argentina, el presente en el barrio cósmico que es América del Sur demuestra, que las lógicas de dominación y saqueo repiten procedimientos y hasta palabras de hace medio siglo atrás.





















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Por Carlos del Frade

No se trata de una mala literatura, el comienzo de 2026, presenta matrices invictas de 1976.

De acuerdo a nuestra estrategia de seguridad nacional el dominio de EE.UU. en América Latina no será cuestionado nunca más.

Esto dijo el presidente Donald Trump después del secuestro de su par venezolano Nicolás Maduro, en el contexto del bombardeo de un país que flota sobre un mar de petróleo. La excusa como tantas veces hemos dicho en esta columna, es el narcoterrorismo, la primer idea fuerza de la llamada "Doctrina de Seguridad Continental" que fue la continuidad de esa Doctrina de Seguridad Nacional que reivindica Trump a casi 50 años del inicio de los golpes genocidas en América del Sur, de allí que esta reactualización de la Doctrina de Seguridad Nacional, es la repetición en el año 2026 de aquellas matrices invictas de 1976.

En la Argentina mientras tanto, lejos de la posición histórica de NO intervención en los problemas internos de los pueblos, Javier Milei, celebró la invasión y se anotó para el acompañamiento acrítico de estas reglas de juego del imperio.

EE.UU. deja de lado el derecho internacional y convierte a América del Sur en un terreno que presagia pesadillas pesadas para los habitantes de una región que es pletórica en riquezas, pero que más allá de la fenomenal concentración y extranjerización de riquezas en pocas manos, nunca produjo una guerra entre países hermanos desde la llamada guerra del Chaco en los años 30 del siglo XX.

Difícilmente los organismos internacionales van a ponerse a la altura de las circunstancias, difícilmente puedan hacer retroceder este avance brutal del avance de la guerra fría y el saqueo institucionalizado, avalado por un gobierno devenido de perversa marioneta como es el de Milei.

Los EE.UU. parecen destinados por la providencia, a plagar la América de miserias en nombre de la libertad, dijo Simón Bolívar, frase que también varias veces hemos repetido. Hoy, Bolívar es un desconocido para millones y millones de habitantes de la Patria Grande, lo mismo sucede con Artigas y con San Martín.

Habrá que volver a empezar a intentar vincular aquellos sueños colectivos inconclusos en estas urgencias reales del presente. Seguramente van a venir nuevas resistencias en Venezuela, más allá de la suerte personal de Maduro. Resistencia contra la dominación estadounidense como seguramente existirá a lo largo y ancho del fenomenal continente.

Sin embargo, esa resistencia será minoritaria. Desde la recuperación de la democracia de estos arrabales del mundo, los grandes medios de comunicación primero, y luego, el desarrollo del dataísmo a través de los teléfonos celulares, produjeron la destrucción de la conciencia colectiva, la destrucción de las identidades nacionales y regionales, y multiplicaron la exacerbación del individualismo y el consumismo.

Aquello de "todas las voces, todas las manos" aquello que cantaba Mercedes Sosa al regreso de su exilio al principio de la democracia, dejó de ser un himno para la mayoría de los habitantes de esta porción de la cápsula espacial que todavía se llama Argentina. Sectores medios y populares tal como sucedió en las elecciones de octubre del año pasado, obedecen los hechos y las amenazas de Trump, de ahí, que las resistencias sean minoritarias pero estarán presentes, más que nunca, en cada escuela, en cada lugarcito, donde la palabra que todavía permita el encuentro sobre el porqué del presente.

Allí estará la resistencia y por ende, el cruce de la memoria con la esperanza. Por eso más allá de la brutalidad del imperio de intentar democratizar el miedo, de asustar al pueblo de Colombia, de México, de Groenlandia o de cualquier lugar, seguramente las resistencias estarán y nosotros, si queremos que hayan más sueños que pesadillas para la gente que amamos, tendremos que protagonizar esa resistencia.

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