LAS TRADICIONES DE LA TIERRA Y EL ORIGEN COMÚN DE LA SABIDURÍA

Por Giovanni Bongiovanni
En el viaje a Brasil, en un vuelo pindárico entre culturas, surgen reflexiones sobre el sentido profundo de las tradiciones y su raíz común.
Desde hace más de un mes me encuentro en Brasil para profundizar el conocimiento directo de algunos contextos asociativos y de pueblos originarios, y para consolidar alianzas con las cuales co-proyectar "futuro", en el ámbito de la cooperación y de la solidaridad internacional.
Atravesando territorios, comunidades y tradiciones espirituales diferentes, nos encontramos en un fascinante observatorio de culturas y tradiciones. El entrelazamiento entre antigua sabiduría, espiritualidad, religiones y visiones del mundo que conviven y se contaminan entre sí, dando vida a formas de sincretismo profundas y sorprendentes.
De esta experiencia de contacto directo nace la reflexión que sigue, inspirada en el pensamiento del filósofo y místico francés Louis-Claude de Saint-Martin, que ha indagado con particular profundidad la relación entre el hombre, el principio originario y la dimensión espiritual del conocimiento.

Todas las tradiciones de la Tierra pueden ser comprendidas como expresiones de una Tradición-madre, originaria, confiada al hombre desde los orígenes. Esta afirmación es radical, ya que no existen tradiciones espirituales realmente separadas. Las religiones, los lenguajes iniciáticos y los sistemas simbólicos no son mundos cerrados, sino fragmentos de una única sabiduría, anterior a la historia.
Esta Tradición no es una religión, ni una iglesia, ni una doctrina. Es una revelación del Principio al hombre, no un saber construido, sino algo que precede y atraviesa las épocas, manifestándose en formas diferentes. En el transcurso del tiempo, el hombre ha interpretado esta revelación a través de diferentes símbolos y lenguajes, adaptándola a su propio contexto. Por eso ninguna tradición es total, pero todas se complementan.
Cuando se habla de "hombre culpable", no se entiende una culpa moral, sino una condición metafísica, la separación del Origen, la pérdida de la unidad. La Tradición no es impuesta como ley externa, sino confiada al hombre, con el riesgo de la deformación o del olvido.
Cada pueblo ha recibido una parte, nunca el todo. Las tradiciones hablan lenguas diferentes, pero indican el mismo centro.
Toda Tradición es verdadera como fragmento, falsa si pretende ser el Todo.
Giovanni Bongiovanni
