El volcán que mató a miles de personas y destruyó comunidades enteras vuelve a mostrar señales de actividad

Uno de los volcanes más peligrosos del planeta, El Chichón en México, está mostrando signos de mayor actividad después de permanecer inactivo durante casi medio siglo, según informaron científicos que monitorean el volcán.
La última gran erupción, ocurrida en 1982, provocó una catástrofe mortal. Explosiones ricas en azufre y magma destruyeron la cúpula del volcán, generando flujos de lava y oleadas piroclásticas en un radio de ocho kilómetros. Miles de personas murieron, comunidades enteras desaparecieron y miles de residentes huyeron del desastre.
Cambios detectados bajo el volcán
Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han registrado en los últimos años señales de actividad creciente dentro del volcán, incluyendo:
Aumento de temperatura en el cráter
Emisiones visibles de gases
Formación de azufre
Incremento térmico en el lago del cráter
Los científicos también hallaron esferas huecas de azufre, que suelen formarse cuando existe azufre líquido bajo la superficie, lo que indica cambios en el sistema hidrotermal.
¿El volcán está despertando?
La Dra. Mariana Patricia Jácome Paz, quien estudió El Chichón entre 2021 y 2025, explicó que se están produciendo transformaciones bajo la corteza terrestre que podrían indicar un retorno de la actividad volcánica.
Según los expertos, el fenómeno actual se relaciona con la interacción entre agua subterránea sobrecalentada y rocas calientes, lo que genera vapor y presión interna. Este proceso, conocido como interacción magmática-hidrotermal, puede en algunos casos desencadenar erupciones explosivas.
Además, el análisis de gases detectó un aumento de sulfuro de hidrógeno y dióxido de carbono, compuestos que pueden representar un riesgo si se concentran en zonas bajas o cerradas.
Vigilancia constante pero sin alarma pública
A pesar de los cambios detectados, los investigadores señalan que estas emisiones son comunes en sistemas hidrotermales activos y no indican necesariamente una erupción inminente.
El volcán es monitoreado permanentemente mediante:
Drones
Tecnología satelital
Sensores terrestres
Sistemas de alerta temprana
El objetivo es prevenir una tragedia similar a la de 1982.
Por ahora, los especialistas aseguran que no existe riesgo inmediato para la población, aunque advierten que los volcanes pueden ser impredecibles incluso después de décadas de aparente inactividad.
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