ADONIESIS: EL DOLOR DE LOS MISTICOS


DEL CIELO A LA TIERRA
EL DOLOR PARA LOS MÍSTICOS, ESTIGMATIZADOS Y CONTACTADOS POR EL GENIO SOLAR CRISTO Y POR NOSOTROS, ES LA SEÑAL DE QUE LOS MENCIONADOS "DEBEN" SEGUIR EL CAMINO DEL GÓLGOTA Y DEL GETSEMANÍ JUNTO A CRISTO, A FIN DE QUE LOS JUSTOS, LOS BUENOS, LOS LLAMADOS E INCLUSO LOS ELEGIDOS PUEDAN LLEGAR A SER REDIMIDOS. TAMBIÉN LAS ALMAS PECADORAS QUE SE ARREPIENTEN Y OFREZCAN A LA JUSTICIA DE DIOS Y DE LOS JUSTOS SU COLABORACIÓN Y SERVICIO A LA VERDAD, PUEDEN, SI LO DESEAN, ALCANZAR LA SALVACIÓN. TAMBIÉN NOSOTROS, SERES DE LUZ, SUFRIMOS Y PARTICIPAMOS DEL DOLOR DEL CUERPO Y DEL ALMA DEL ESCRIBIENTE Y, CUANDO NOS ES CONCEDIDO POR EL ESPÍRITU SANTO, CONSOLAMOS Y ALIVIAMOS, A TRAVÉS DE HERMANAS Y HERMANOS PROGRAMADOS POR NOSOTROS, EL CAMINO DE LA CRUZ DEL ESCRIBIENTE.
ESTO HE DICHO Y ESCRITO POR AMOR A VOSOTROS Y A LA VERDAD.
¡PAZ!
Con Amor Universal, vuestro Adoniesis
Planeta Tierra
13 de junio de 2026 / G.B.
He aquí los pasajes de los Evangelios sobre la Cruz y el dolor de Cristo que todos nosotros debemos seguir, y la prueba de la Verdad que Adoniesis nos ha revelado en el mensaje anterior.
Cómo Cristo pide a los creyentes que lo sigan en el sufrimiento, en el sacrificio y en la ofrenda de amor
En los Evangelios, Jesús pide a sus discípulos que lo sigan también en la cruz: aceptar la renuncia, la persecución, el sacrificio y el sufrimiento por amor a Dios y a los hermanos. La redención plena es obra de Cristo; el creyente, unido a Él, puede participar en su misión ofreciendo su propia vida, sus pruebas y su testimonio.
1. «Tome su cruz y sígame»
Mateo 16,24-25
Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por causa de mí, la encontrará.
Este es el pasaje central: Jesús no promete una fe cómoda. Pide seguirlo por el camino del sacrificio, de la fidelidad y de la entrega de sí mismo.
2. «Quien no toma su propia cruz no es digno de mí»
Mateo 10,38-39
Quien no toma su cruz y no me sigue, no es digno de mí. Quien encuentre su vida la perderá; y quien pierda su vida por causa de mí la encontrará.
Aquí la cruz se convierte en el criterio radical del discípulo: amar a Cristo más que a la propia seguridad, al propio interés y al propio miedo.
3. «Cada día tome su cruz»
Lucas 9,23-24
Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. Quien quiera salvar su vida la perderá; pero quien la pierda por causa de mí la salvará.
Lucas añade una palabra importantísima: "cada día". No solo el martirio final, sino también los sufrimientos cotidianos ofrecidos con amor.
4. «Quien no lleva su propia cruz no puede ser mi discípulo»
Lucas 14,27
Quien no lleva su cruz y no viene detrás de mí, no puede ser mi discípulo.
Es una frase muy fuerte. Jesús vincula el verdadero discipulado con la disposición a sufrir por el Reino y por la Verdad.
5. «El Hijo del Hombre debe sufrir mucho»
Marcos 8,31-35
El Hijo del Hombre debía sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser muerto y resucitar después de tres días. Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.
Jesús anuncia primero su Pasión y luego indica a los discípulos el mismo camino: no una gloria mundana, sino la fidelidad que pasa por la cruz.
6. «El grano de trigo debe morir»
Juan 12,24-26
Si el grano de trigo que cae en tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. Quien ama su vida la pierde; y quien aborrece su vida en este mundo la conservará para la vida eterna. Si alguno quiere servirme, que me siga.
Es uno de los pasajes más profundos: la vida ofrecida, como la semilla que muere, se vuelve fecunda y produce fruto para los demás.
7. «Nadie tiene amor más grande»
Juan 15,13
Nadie tiene amor más grande que este: dar la vida por los amigos.
Aquí Jesús revela la cumbre del amor cristiano: entregar la vida. No solamente morir físicamente, sino consumirse por amor, justicia, verdad y salvación de los demás.
8. «Bienaventurados los perseguidos»
Mateo 5,10-12
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os insulten, os persigan y digan falsamente toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque grande es vuestra recompensa en los cielos.
Jesús dice que quien sufre por la justicia y por su nombre no está derrotado: es bienaventurado ante Dios.
9. «Os odiarán por causa de mi nombre»
Mateo 10,22
Seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero quien persevere hasta el fin se salvará.
Jesús prepara a los suyos para la persecución. La fidelidad hasta el final se convierte en participación de Su Pasión.
10. «Os llevarán ante los tribunales»
Marcos 13,9-13
Os entregarán a los tribunales, seréis azotados en las sinagogas y compareceréis ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos. Seréis odiados por todos a causa de mi nombre. Pero quien persevere hasta el fin se salvará.
El sufrimiento del discípulo se convierte en testimonio: ante el poder, ante el mundo y ante la historia.
11. «En el mundo tendréis tribulación»
Juan 16,33
En el mundo tendréis tribulación; pero tened valor: yo he vencido al mundo.
Jesús no oculta la tribulación, pero da una certeza: la cruz no es la última palabra. La última palabra es la victoria de Cristo.
12. «El siervo no es más grande que su señor»
Juan 15,18-20
Si el mundo os odia, sabed que antes me ha odiado a mí. Si me han perseguido a mí, también os perseguirán a vosotros.
El cristiano no puede pretender un camino distinto al del Maestro. La persecución sufrida por Cristo es participación en su destino.
13. «Quien pierda su vida por mí la salvará»
Lucas 17,33
Quien procure salvar su vida la perderá; pero quien la pierda la conservará.
Es la lógica opuesta a la del mundo: quien se conserva egoístamente se pierde; quien se entrega por amor vive eternamente.
14. «Beber el cáliz que yo he de beber»
Mateo 20,22-23
¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber? Mi cáliz lo beberéis.
El cáliz es el sufrimiento de la Pasión. Jesús anuncia que también los apóstoles participarán de su destino de dolor y testimonio.
15. «Velad y orad conmigo»
Mateo 26,38-41
Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo.Velad y orad para no caer en tentación.
En Getsemaní, Jesús pide a los suyos que compartan al menos espiritualmente su agonía, su lucha y su ofrenda.
Síntesis espiritual
Cristo redime al mundo con su Cruz. El creyente, unido a Cristo, puede ofrecer sus propios sufrimientos, persecuciones, sacrificios y lágrimas por amor, convirtiéndose en colaborador de la salvación, testigo de la justicia e instrumento de redención para los demás.
La frase más fuerte sigue siendo esta:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame»
Lucas 9,23
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