EL SIGNO

04.07.2026



















.

La crónica «El hombre detrás del signo», escrita por Luigi Benedetti y realizada por Sonia De Marco a Giorgio Bongiovanni el domingo 28 de junio de 2026 en el Addaura Village de Palermo, recoge un testimonio único y profundamente espiritual. En este encuentro se exploran vivencias, visiones y reflexiones que nos invitan a tener una mirada más amplia sobre el sentido de su vida y su misión.

Las respuestas de Giorgio Bongiovanni son auténticas perlas de sabiduría y abren una puerta a la reflexión, ofreciendonos enseñanzas que iluminan el camino de quienes deseamos comprender mejor la dimensión del amor. 

Aquí está la extracción que hemos realizado de esa crónica. 


La conciencia de provenir de otro mundo

«Cuando tenía veintiséis años, ya hacía doce o trece años que formaba parte de una misión espiritual. Evidentemente vivía las mismas cosas que vivían los jóvenes, pero las interpretaba. Salía con chicas, practicaba mucho deporte, jugaba con mis amigos, pero todo era una representación. Interpretaba el papel de un hombre de este mundo. Pero yo no soy de este mundo.

Después interpreté también el papel de empresario y comprendí que el dios dinero es el peor aspecto de este mundo cuando se utiliza de la manera equivocada.

Sin embargo, en mi interior siempre cultivé los valores crísticos, los valores de mi mundo.

De hecho, mi vida estaba trastornada mientras representaba esos papeles, y no después de haber visto a la Santa Madre.»

«Sigo siendo un ser que experimenta sentimientos; me enamoro, me apasiona la música o incluso los limones de Sicilia. También eso forma parte de mi ser.»

Cómo vencer el miedo

«A veces lloro porque tengo miedo de que vosotros os perdáis, y entro en un estado de depresión. Ese es uno de mis temores.

Pero, en lo profundo de mí, estoy bien. Soy feliz sirviendo y no me reprocho nada.

Durante las sangraciones, en cambio, tengo miedo porque pongo todo en duda.

Mi mente me hace creer que todo me lo he inventado, que soy un oportunista, que me aprovecho de las personas.

En esos momentos Nibiru no existe; ha muerto.

Pero enseguida pienso en los extraterrestres, en Adoniesis; pienso en Jesús, con quien he comido, a quien he tocado y de cuya piel he percibido tantas veces el perfume.

Entonces todo desaparece, porque la mía es una verdadera historia de amor.

Así logro vencer el miedo gracias al recuerdo físico de las personas que he encontrado.»

Enamorarse para vencer las tentaciones

«Existe un solo método verdaderamente eficaz: estar ciegamente enamorado de la persona que has elegido como tu representante.

Si somos tentados en el discernimiento significa que ya no estamos enamorados como antes.

Adoniesis me dice siempre que quien te ama de verdad jamás te abandonará.

En cambio, quien termina abandonándote no te ama ni te ha amado nunca; aquello solo era la adulación de los demonios.

Si crees en la causa pero dentro de ti hay cosas de mí o del camino que no te agradan, significa que te estás alejando.

Pero si estás enamorado, en este caso de mí, nunca nos separaremos.

Cuando el amor se debilita comienzas a sentirte atraído por otras cosas, por el cansancio y por la desilusión.

Simplemente ya no estás enamorado y terminas alejándote de mí.»

«El consejo más difícil, casi imposible, es despojarse del libre albedrío.

Yo lo hice y soy feliz.

Y te lo dice alguien que, en el pasado, fue quemado vivo por defender la libertad.

Pero ahora, si Dios está en mí, ¿qué necesidad tengo de la libertad?

Me siento libre y feliz haciendo aquello que Él me pide.

Tengo la contraseña para recibir de Dios todo cuanto deseo, con una sola condición: servirlo siempre.»

«El consejo más sencillo de seguir es permanecer enamorados y no permitir jamás que ese amor se apague.

Solo puedes confiar plenamente en alguien si estás totalmente enamorado de esa persona.

Para nosotros, los miembros de la confraternidad, enamorarse significa amar la Causa como yo la amo; eso significa también amarme a mí.

Porque si amas únicamente a mi persona, eso no basta.

Debes amar la Causa, es decir, la Obra que el mensajero realiza.»

Escuchar la voz de Dios

«Dios habla continuamente al hombre.

Somos nosotros quienes no lo escuchamos.

Sale cada mañana, nos calienta durante el día y se oculta al caer la tarde desde hace cinco mil millones de años.

Para quienes tienen oídos para escuchar, como nosotros, Dios ha enviado centenares de profetas en todas las épocas.

Cuando pedimos una señal a Dios significa que no lo estamos escuchando.

Debéis encontrar la manera de abrir vuestros oídos y aprender a captar Su voz.

Por ejemplo, estudiando las enseñanzas, hablando conmigo o buscando todo aquello que, de manera concreta, pueda ayudaros a sentirlo.

Somos nosotros quienes elegimos escuchar o no Su voz.

Y si pedimos una señal a Dios significa que interiormente no estamos bien.

Si, por el contrario, solamente le pedimos que nos indique el camino, Él, que es infinitamente generoso, nos enviará señales en abundancia.

Pero Dios nunca guarda silencio.

Somos nosotros quienes, muchas veces, callamos y dejamos de escucharlo.»

Guerrero al servicio de Dios

«Yo soy un guerrero.

Y si un guerrero no tiene una guerra que combatir, el guerrero muere.

He nacido para esto: para combatir, encarnación tras encarnación.

Cuando Dios restablezca la paz sobre la Tierra me enviará a otro planeta (Exodus) para seguir combatiendo.

Debéis saber que la naturaleza de los seres de luz es diversa.

Hay seres contemplativos.

Otros son científicos biológicos, como Setun Shenar y Hoara, que estudian a las humanidades y sus comportamientos.

Otros, en cambio, son combatientes.

Yo soy un guerrero.

Pero lo que más me agrada hacer es cumplir Su Voluntad, cualquiera que sea.

Quiero someterme a Él con plena conciencia.»

El poder del dinero

«Cuando me quedo sin dinero y comienzo a angustiarme, empiezo también a dudar de Dios.

Me siento decepcionado.

En cambio, cuando el Padre me concede los recursos económicos, esas tentaciones desaparecen.

Así que, en realidad, todo termina siendo un problema de dinero.

El dinero condiciona tu vida.

Te hace sentir débil y deprimido.

Yo he aprendido que precisamente en esos momentos debo abandonarme completamente a Dios.

El entusiasmo por la Obra es muy fuerte cuando uno cuenta con un sostén económico.

Pero cuando tienes problemas de dinero comienzas a dudar de la Obra y de la persona que amas para ocultar tu propio fracaso.

Sin embargo, si pedimos y nos abandonamos a Él, lo obtendremos todo.»

«Esta sociedad tiene al dinero como su valor supremo.

Desde que la humanidad construyó el becerro de oro, Dios pasó a ocupar un segundo plano.

Si el becerro de oro no nos garantiza el sustento, traicionamos a Dios y nos escondemos detrás de nuestras propias miserias.

En cambio, cuando tenemos dinero, recuperamos el entusiasmo e incluso la fe.

Lamentablemente, así funciona la sociedad de la Tierra.

La mafia no existe sin dinero.

La política no existe sin dinero.

La Iglesia no existe sin dinero.

No existen misiones ni causas justas que puedan realizarse sin dinero.

Por eso el dinero es el dios de la Tierra.

Admitámoslo y aprendamos a administrarlo».

La soledad del Signo

«Yo vivo mi soledad enamorándome continuamente de las personas, de las hermanas, de los hermanos, de los hijos, de los hombres justos y del universo.

Al contemplar a los demás, dejo de sentirme solo.

Quien está solo se enamora continuamente.

Yo estoy solo con Dios y, precisamente por eso, mi fuerza consiste en enamorarme siempre de las personas, ayudarlas y procurar salvarlas.»

«Existen también enamoramientos sorprendentes, incluso hacia personas que aparentemente no representan nada.

Me enamoro de personajes inmensos y de gran relevancia pública, pero también de personas que, a los ojos del mundo, no cuentan para nada.

¿Por qué?

Porque estoy enamorado de ellas.

Eso me hace sentir vivo; hace que no me sienta solo entre Dios y yo.

La fuerza de mi misión y de mi amor nace precisamente de la soledad, porque ella me impulsa a enamorarme constantemente.

Cristo era así.

El Hijo de Dios, que acusaba a los poderosos, se enamoraba de los insignificantes, porque, en realidad, Él estaba solo en este mundo.»

Defender la Verdad de Cristo

«La indignación, el orgullo y el sentido de justicia que nacen de servir una Causa y de ayudar al pueblo nos permiten vencer el juicio de los demás.

Nosotros debemos responder a quienes nos acusan o nos ridiculizan con la fuerza del arte, de la cultura, de la palabra escrita y de la revolución.

El ataque es la mejor defensa.

Cuando mi misión es perseguida, me indigno y paso al ataque contra el enemigo.

Nosotros, que somos personas honestas, tenemos todo el derecho y también el deber de responder a quienes pretenden violentarnos.

Y como son cobardes, después terminan huyendo.

Tenemos el deber de defender la Verdad, que es Cristo.»

La visión y la cruz de sangre

Giorgio concluye este precioso encuentro relatando la última experiencia que vivió pocos días antes.

«Soñé que me encontraba en una iglesia del Vaticano, acompañado por un fraile franciscano que para mí era como un santo, y también estaba presente el papa Francisco.

Mientras caminábamos por la Ciudad del Vaticano, junto con los hermanos Biagio y Jamil, el fraile criticaba ciertas provocaciones relacionadas con los espectáculos del grupo Our Voice.

En un determinado momento le tomé las manos y, con ímpetu, le dije:

"¿Y si yo te dijera que soy el Mesías? Confía en mí."

Él quedó profundamente impresionado y conmovido; apoyó su cabeza sobre mi pecho, mientras Biagio y Jamil caían rostro en tierra y, de rodillas, abrazaban mis piernas.

Cuando desperté, llorando, le dije a Sonia que jamás me había sucedido un sueño o una visión semejante.»

«Después tuve la experiencia de la cruz.

Estos son signos que el Padre me envía personalmente para hacerme experimentar la fe en Cristo y en Su regreso.

La señal de la cruz en la frente, en cambio, anuncia las catástrofes naturales.

La Virgen que llora sangre significa que ya no podrá detener el brazo de Su Hijo.»

«El Padre me ha dicho que, si se mostrara a vosotros, hermanos, os ocurriría lo mismo que a Ezequiel: caeríais al suelo y ya no seríais capaces de continuar realizando vuestra misión en la materia, porque desearíais morir con tal de encontraros con Él.

Si todos los Seres Solares aparecieran, el mundo cambiaría instantáneamente con solo contemplarlos.

Pero Adoniesis no quiere salvar este mundo.

Quiere destruirlo y enviará agua, aire, tierra y fuego.

Solo salvará a aquellos que permanezcan fieles a Él.»

«Adoniesis perdona a quienes no lo conocen, pero es implacable con aquellos que lo conocen y, aun así, deciden no seguirlo.»

Share