REFLEXIONES DE UN CHAMAN DEL PUEBLO DAKOTA

28.03.2026

La creencia Dakota (o Lakota) es una espiritualidad compleja arraigada en la naturaleza, centrada en la interconexión de todas las cosas. Se basa en el respeto profundo por la Tierra, los espíritus y la comunidad: en la idea de que los animales, plantas, rocas y el cielo están vivos y tienen espíritu. 

















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Por Estela Casado y Mirtha Susana Rodríguez

A través de las narraciones transmiten la sabiduría y el conocimiento de su pueblo y consideran un deber asegurarse de que sus historias sigan siendo contadas.

En este caso nos referiremos a dos reflexiones en relación a los niños y bien vale la pena en estas instancias actuales de guerras donde mujeres y niños han sido arrasados particularmente:

"Quieren que elijas un bando. Pero nadie te pregunta por los niños".

"Hermano, hermana… abre los ojos del corazón y mira lo que el mundo está haciendo.

El tambor de guerra suena fuerte. Tan fuerte que muchos ya no escuchan el llanto que viene detrás de él".

"Desde tiempos ancestrales, los chamanes sabían que la guerra más peligrosa no es la que se pelea con lanzas o con fuego. Es la que se pelea dentro del corazón humano cuando alguien te convence de que el dolor del otro no importa. Cuando alguien te dice: elige un bando. Cuando alguien apaga en ti la capacidad de sentir al otro como hermano".

"El lobo que divide a la manada no lo hace con fuerza. Lo hace con miedo. Y el miedo divide lo que el amor construyó durante generaciones".

"Pero hay algo que ninguna guerra ha podido destruir jamás: los ojos de un niño.

En los ojos de un niño no hay bandos. No hay enemigos. Solo hay hambre de ser amado, de sentirse seguro, de crecer bajo un cielo que no truene con bombas sino con lluvia que da vida".

"Los ancianos decían: 

"Una nación no muere cuando sus guerreros caen. Muere cuando sus niños olvidan quiénes son."

"Tú y yo tenemos una responsabilidad sagrada. No la de elegir quién tiene razón en esta guerra. Sino la de romper el ciclo. De negarnos a heredarles odio a los que vienen detrás. De ser el eslabón donde la cadena de dolor… finalmente se detiene".

"El dolor de esos niños es tu dolor. Es mi dolor. Es el dolor de la Tierra Madre que los vio nacer".

"Hoy el mundo necesita guerreros de otro tipo. No de los que pelean por tener razón. Sino de los que se niegan a heredarle odio a la siguiente generación. Tú puedes ser ese eslabón donde el ciclo se rompe. Donde el dolor deja de pasarse de mano en mano como una herida abierta"

"No tomes el bando de la guerra. Toma el bando de la vida".


Con relación a la enseñanza de los niños:

"Lo que le enseñes a un niño hoy, será la voz que escuche toda su vida dentro de su cabeza"

"La misión más sagrada de un guardián no es proteger al niño del mundo… es prepararlo para enfrentarlo con mente propia".

"Hay una diferencia enorme entre un niño que sabe repetir… y un niño que sabe pensar. Uno lleva las respuestas de otros. El otro lleva su propia brújula interior".

"Cuando enseñamos cómo pensar, sembramos raíces. Cuando enseñamos qué pensar, construimos jaulas. Y el espíritu humano, como el lobo, nunca fue hecho para vivir enjaulado".

"Cuando llenamos la mente de un niño con respuestas antes de que haga sus preguntas, apagamos la primera llama sagrada que todo ser trae al nacer: la curiosidad. Y una llama apagada en la infancia tarda una vida entera en volver a encenderse".

"El águila no le enseña a su cría qué viento sopla afuera. Le enseña a abrir las alas y sentirlo por sí misma. Porque el vuelo no se aprende oyendo. Se aprende cayendo, levantando las plumas, y eligiendo subir".

"Hermano, hermana… si tienes un niño cerca, no le des el mundo masticado. Siéntate con él junto al fuego. Hazle preguntas. Escucha sus respuestas sin corregirlas. Enséñale que dudar es sabio, que explorar es sagrado, y que su mente es el territorio más vasto que jamás habitará".

"Esa es la mayor herencia que un alma puede dejar a otra".

Siempre nos referimos a los pueblos aborígenes de todos los continentes de esta Tierra porque consideramos que con toda la "civilización" supuestamente adquirida en los miles de años que llevamos como humanidad, no hemos aprendido a habitarla, tampoco a relacionarnos con nuestros pares ni con los demás seres vivos.

Si nos introducimos en su vasta cultura, su conexión con todo lo seres del planeta y el Universo, sus saberes, aprenderíamos sin ninguna duda a ser HUMANOS, a conectar con lo que verdaderamente somos, con nuestra esencia, a ser Uno con el otro y el TODO para aprender a ser NOSOTROS.

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