EL ÁRBOL QUE CAMINA

03.01.2026

SOCRATEA EXORRHIZA

La Amazonía ecuatoriana se revela como un escenario digno de una superproducción de ciencia ficción hollywoodense. Entre misteriosas cuevas, ciudades olvidadas, tribus que reducen cabezas y árboles que emprenden lentos pasos por el bosque, la selva amazónica ejerce un magnetismo irresistible sobre científicos y turistas, atraídos a contemplar este espectáculo.
















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Por Estela Casado y Mirtha Susana Rodriguez

Sabías que las palmeras que caminan son un fenómeno único que destaca la biodiversidad excepcional de esta región, donde la vida vegetal se adapta de maneras sorprendentes para sobrevivir en un entorno tan dinámico.

Esta palmera con largas raíces áreas que, según la creencia popular, les permiten caminar. Es la Socratea exorrhiza, también llamada palma caminante o palma zancuda, famosa por sus raíces aéreas en forma de zancos que le dan la apariencia de moverse lentamente para buscar luz y nutrientes, aunque científicos debaten si es un desplazamiento real o una adaptación gradual a lo largo de años, dejando morir raíces viejas y creando nuevas hacia zonas mejores.

La historia de la palmera caminante ha sido compartida por guías de la selva tropical durante años. Fue sugerida por primera vez en el ámbito científico por John H. Bodley en 1980. Más recientemente, Peter Vrsansky, paleobiólogo de la Academia Eslovaca de Ciencias de Bratislava, afirma haber presenciado este fenómeno de primera mano.

Un árbol único

Puede llegar a medir hasta 20 metros empieza a crecer con las raíces expuestas, las más antiguas van quedando en el centro y al pasar el tiempo, se van secando y mueren. Las nuevas revientan directamente del tronco, donde se forma un grueso abultamiento y desde allí comienza a crecer un tentáculo que se desarrolla buscando la tierra. De rápido crecimiento, adaptable, y muy valorada en su ecosistema amazónico por su versatilidad

Esa raíz joven rompe la corteza con unas pequeñas púas y al irse desplegando tiene un color marrón brillante y su superficie es lisa y suave. Al alcanzar la tierra su color se hace más oscuro.

El movimiento es tan imperceptible que sería difícil medirlo. De todas maneras, es una planta fascinante.

Las raíces también le dan estabilidad en terrenos pantanosos. Se adapta a temporales recuperándose, cambiando de posición después de ser derribada por fuertes vientos y desarrollando nuevas raíces desde el tallo.

En Argentina crece en las selvas húmedas del Noreste especialmente en Misiones, bajo la cubierta de otras especies más altas buscando la luz que se filtra.

Esta planta ha sido siempre utilizada por las comunidades indígenas del Amazonas, ya que sus usos son múltiples.

Usos Principales

Construcción

Tronco: 

Se utiliza para vigas, postes, y puede ahuecarse para hacer tuberías o lanzas de Hojas: Se tejen para techos shinggli de viviendas y refugios temporales, incluso comercializadas para este fin.

Alimentación

El fruto amarillo es comestible y fuente de alimento para fauna y humanos, al igual que el palmito y las semillas. Es importante no confundirla con la otra palmera nativa de Misiones (Euterpe edulis), conocida comúnmente como palmito comestible, el del corazón tierno, que es una planta de crecimiento lento y no tiene la capacidad de caminar.

Medicinal y Cosmético

Raíces: 

Partes internas se usan como afrodisíaco masculino; cocimientos de hojas para baños; flores contra la fiebre y vómitos.

Utensilios y Herramientas

Las raíces aéreas (zancos) a veces se usan para hacer escobas.

Forraje y Combustible

Sirve como alimento para ganado y fauna, y la madera para leña.

Usos Ambientales

Alimento para animales, manteniendo la red alimentaria de la selva.