EL ENIGMA DE CHANKILLO
COMPLEJO ARQUEOASTRONOMICO
Chankillo, sitio arqueológico erigido entre el 200 y el 300 A. C. en el desierto de la cuenca del río Sechín, en la región de Ancash, Perú. Se encuentra a unos 14 km de la costa del Pacífico y consta de un complejo de edificios en la cima de una colina, rodeado por gruesos muros con puertas, una hilera de 13 torres que se extiende de norte a sur y plataformas de observación a ambos lados de las mismas.

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Por Estela Casado y Mirtha Susana Rodriguez
Siempre fue un misterio para exploradores y arqueólogos desde al menos el siglo XIX hasta los descubrimientos realizados en un estudio del 2007 por el arqueólogo peruano Iván Ghezzi y el arqueoastrónomo británico Clive Ruggles.
Se suponía que había sido una fortificación en la cima de una colina, pero al carecer de agua dentro de sus muros y tener numerosas entradas, no parecía un lugar bien protegido ni práctico para tal propósito.
El Observatorio Solar Chankillo y los monumentos relacionados que forman el sitio aprovechan un conjunto de marcadores de horizonte artificiales y naturales para definir fechas, rastreando el paso progresivo del sol a lo largo del horizonte durante todo el año estacional.
Pocos lugares poseen estos atributos, y Chankillo es uno de sólo dos conocidos en el mundo antiguo que incorporan un completo calendario de horizonte solar. Estos elementos todavía existen y son funcionales.
Es un ejemplo destacado de cronometraje, una práctica de civilizaciones antiguas en todo el mundo que utilizaba características naturales o culturales visibles. Incorporado en las Trece Torres, permitió determinar con precisión la época del año no solo en una fecha sino durante todo el año estacional. A diferencia de las alineaciones arquitectónicas sobre un solo objetivo astronómico que se encuentra en muchos sitios antiguos de todo el mundo, la línea de torres abarca todo el arco solar anual de salida y puesta solar, visto respectivamente desde dos puntos de observación distintos, uno de los cuales todavía es claramente visible sobre el suelo.
Las instalaciones astronómicas representan una obra maestra del genio creativo humano y el gran calendario registraba las temporadas de cosecha y siembra. Habría tenido además funciones rituales y marcaba las fechas de festividades religiosas.
Los arqueólogos hallaron una vasija prehispánica fragmentada. El objeto ceremonial de estilo Patazca, -pieza de unos 2300 años de antigüedad- muestra figuras de guerreros en combate y fue rota a propósito como parte de un ritual religioso vinculado al Sol.
Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2021, Chankillo sigue revelando los secretos de una civilización que usaba el Sol para gobernar.
Hasta que se determinó el propósito de este Observatorio se creía que los INCAS 2000 años después, habían sido la primera civilización en adorar al Sol.

