REESCRIBIENDO LA HISTORIA DE LAS AMERICAS

11.08.2026

Caral, la ciudad desértica recién descuebierta en Perú

Hay una antropóloga, arqueóloga y educadora —Ruth Shady Solís—que desafió los libros de historia peruana y que se ha dedicado desde el inicio de su carrera a la investigación de las sociedades andinas, a la puesta en valor del patrimonio arqueológico de esa Nación y al tratamiento del mismo como un eje para el desarrollo social orientado al bienestar común.


















                                                               .

Por Mirtha Susana Rodríguez y Estela Casado

En la década de 1990, el consenso internacional afirmaba que solo existían cinco cunas de la civilización humana: Mesopotamia, Egipto, India, China y Mesoamérica. Nadie miraba hacia los Andes centrales esperando encontrar algo de antigüedad similar.

Fue allí donde la Dra. Ruth Shady centró sus investigaciones en el VALLE DE SUPE, 182 km al norte de Lima. Mientras otros veían simples cerros o montículos de tierra su ojo clínico identificó simetría, plazas circulares hundidas y pirámides escalonadas.

Es difícil imaginar que esas pendientes áridas alguna vez alojaron a una de las primeras grandes civilizaciones de la historia y que su reciente descubrimiento, tras años de estar sepultados por el desierto, está reescribiendo la historia del continente.

En julio de 2025, esta arqueóloga reveló el hallazgo de Peñico, una ciudad de casi 3800 años A.C de una civilización conocida como Caral (entre 4000 y 5000 años antes del presente) recolectando muestras de fibra de junco empleadas en las shicras (bolsas tejidas de relleno sismorresistente), a las cuales le hicieron la prueba de carbono 14, que arrojó la datación antes citada.

Cuando en Egipto apenas se levantaban las primeras piedras de las pirámides de Giza en la costa central del Perú ya existía una civilización monumental que no necesitó de armas ni guerras para cambiar el rumbo de la humanidad.

A diferencia de las otras civilizaciones primigenias (Mayas, Aztecas e Incas) donde el surgimiento del Estado estuvo ligado a grandes ejércitos, murallas defensivas y guerras sangrientas, Caral presentó un modelo único:

Sin murallas ni armas

Las excavaciones no hallaron fortificaciones, armas de guerra, fosos ni arte que glorificara la tortura o la masacre de prisioneros.

Cuando ella comenzó el trabajo arqueológico en 1994 descubrió una sociedad construida sobre el comercio, la música, los rituales y el consenso. De acuerdo a los hallazgos cerca de 3000 personas vivieron allí además de otros centenares en poblados cercanos.

La posición estratégica del lugar les permitía unir la costa pacífica con los valles fértiles de los Andes, además de la selva amazónica, lo que creaba una cadena de intercambio cultural y comercial.

El pueblo sembraba algodón, batata, calabaza y ají que intercambiaban por minerales de las montañas, pájaros y monos del Amazonas que adoptaban como mascotas; a lo largo de la costa recogían mariscos y peces.

La labor de la Dra. Ruth Shady trascendió la excavación arqueológica. Mediante la Resolución Suprema N.° 006-2024-MC, el Estado peruano le otorgó la Orden de los Grandes Maestros de la Cultura Peruana, el máximo reconocimiento a quienes dedican su vida a la investigación, conservación y transmisión del patrimonio nacional.

Su mayor aporte metodológico fue el Modelo de Gestión Caral: Rompió con la arqueología tradicional que extraía objetos para museos lejanos sin beneficiar a la zona.

Involucró directamente a la población local de SUPE, generando puestos de trabajo, capacitando a jóvenes como guías y promoviendo la economía rural.

Demostró que el patrimonio cultural debe ser un motor activo para erradicar la pobreza y generar identidad.

Los descubrimientos recientes incluyen una estructura vinculada a la observación astronómica en el asentamiento de Áspero, ciudad pesquera de la antigua Civilización Caral.

Durante las excavaciones los arqueólogos registraron la estructura ubicada estratégicamente cerca de los principales edificios piramidales del asentamiento, desde donde se visualiza el litoral y el valle de Supe.

Revela un espacio específico que habría sido utilizado por especialistas de ese entonces para registrar fenómenos astronómicos y su relación con el entorno natural, lo cual fue fundamental para la toma de decisiones estratégicas en actividades como la pesca y el intercambio comercial.

Rastreaban los movimientos del Sol y la Luna y su relación con el clima.

El Tahuantinsuyo no fue el inicio, sino el broche de oro de un proceso civilizatorio de 5000 años. Los incas heredaron y perfeccionaron conocimientos de ingeniería, agricultura y organización que comenzaron a forjarse en las arenas de Caral. Gracias al trabajo incansable de Ruth Shady, el Perú y el mundo reconocen hoy la verdadera profundidad de nuestras raíces.

Se cumplieron 17 años desde que la UNESCO (2009) declaró a CARAL Patrimonio Cultural de la Humanidad, un reconocimiento internacional que destacó el valor excepcional del sitio arqueológico y su aporte al conocimiento sobre las primeras civilizaciones.

La distinción también consolidó el lugar de Caral dentro de la historia universal, al ubicarla entre los centros civilizatorios más antiguos del planeta.

Esta declaración reconoció el valor universal excepcional DE LA CIUDAD SAGRADA DE CARAL. El organismo destacó su excelente estado de conservación y el nivel de desarrollo alcanzado por una civilización que surgió hace cinco milenios.


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