Veinte años después de la condena internacional, los niños y niñas de Darfur, Sudán, afrontan una crisis más grave, pero reciben mucha menos atención

Un nuevo informe de la serie "La infancia en peligro" de UNICEF advierte que la violencia, el hambre y el desplazamiento están volviendo a poner en grave riesgo a la infancia en una de las regiones más afectadas por el conflicto en Sudán
Veinte años después de que Darfur acaparara la atención mundial debido a la violencia que devastó a numerosas comunidades y provocó el desplazamiento de millones de personas en Sudán, los niños y niñas de la región se encuentran atrapados de nuevo en una crisis catastrófica, pero ahora reciben menos atención y ayuda internacional, advirtió UNICEF en un nuevo informe de la serie "La infancia en peligro" publicado hoy.
El informe, titulado "Darfur: 20 años después, los niños y niñas siguen amenzados", destaca cómo el conflicto en curso en Sudán ha reavivado la violencia a gran escala, los desplazamientos masivos, el hambre aguda y las graves violaciones contra los niños y niñas en todo Darfur. Al igual que en 2005, se han quemado hogares, se han atacado mercados, se han dañado o destruido escuelas y centros de salud, y se ha obligado a las familias a huir; pero hoy en día la magnitud de las necesidades es mayor y la indignación mundial es mucho más limitada.
En todo Darfur, los niños y niñas padecen las peores consecuencias del conflicto. Muchos carecen de acceso a educación y atención sanitaria, mientras que un número cada vez mayor sufre malnutrición grave, enfermedades y actos de violencia perpetrada por fuerzas o grupos armados. Millones de niños y niñas han quedado desarraigados y se han producido también desplazamientos a gran escala a través de las fronteras, en particular hacia el este de Chad, donde los servicios, ya sobrecargados, tratan de hacer frente a las nuevas llegadas.
Este informe de "La infancia en peligro" establece un marcado paralelismo entre la situación actual y el primer informe de la serie "La infancia en peligro" de UNICEF sobre Darfur, publicado en 2005, cuando la indignación mundial impulsó la movilización humanitaria. Veinte años después, las necesidades de la infancia han aumentado en escala y complejidad, pero la falta de financiación, las restricciones de acceso, la naturaleza cambiante de la guerra y la escasa atención internacional están limitando drásticamente el alcance de una ayuda vital para la población.
"Hace veinte años, el mundo se unió en la indignación ante el sufrimiento de los niños y niñas de Darfur. Hoy, una nueva generación de niños y niñas está viviendo situaciones terribles de violencia, hambre y terror", afirmó Catherine Russell, Directora Ejecutiva de UNICEF. "No podemos permitir que la historia se repita. Los niños y niñas de Darfur necesitan protección y un acceso humanitario sin interrupciones. Las partes en el conflicto deben poner fin a esta guerra brutal".
En El Fasher y otras localidades del norte de Darfur, el conflicto prolongado y los asedios han dejado a las familias aisladas, sin acceso a alimentos, agua potable y atención sanitaria, lo que ha obligado a muchas a huir hacia zonas ya superpobladas. En todo Darfur, el conflicto ha dañado o destruido infraestructuras esenciales, lo que ha acelerado la propagación del hambre y las enfermedades a medida que desaparecen los medios de subsistencia.
Los niños y niñas también se enfrentan a una escalada alarmante de la violencia extrema. En ningún lugar han sido las repercusiones más graves que en El Fasher. Desde abril de 2024 se han verificado más de 1.500 violaciones graves contra niños y niñas* atribuidas a las partes en el conflicto, entre ellas el asesinato y la mutilación de más de 1.300 niños y niñas, muchas de ellas con armas explosivas y drones, así como actos de violencia sexual, secuestros y actividades de reclutamiento y utilización por parte de grupos armados. Sin embargo, estas cifras desgarradoras subestiman casi con toda seguridad la verdadera magnitud de los abusos, con patrones similares en otras partes del país.
Desde que comenzó la guerra, las Naciones Unidas han verificado más de 5.700 violaciones graves contra la infancia, cometidas por las partes en conflicto en todo Sudán, que han afectado al menos a 5.100 niños y niñas, de los cuales más de 4.300 han resultado muertos o mutilados. La tendencia está empeorando. Solo en los tres primeros meses de 2026 se informó de que al menos 160 niños y niñas fueron asesinados y 85 resultaron heridos, lo que supone un aumento significativo en comparación con el mismo periodo del año pasado.
A pesar de estas enormes dificultades, UNICEF y sus aliados siguen prestando asistencia vital en todo Darfur y en los países vecinos, proporcionando servicios de educación, agua potable y saneamiento, tratando a los niños y niñas que padecen malnutrición aguda grave, apoyando los servicios de salud móviles, ofreciendo apoyo psicosocial y creando espacios seguros para los niños y niñas.
Sin embargo, el informe "La infancia en peligro" advierte de los graves impedimentos que afectan a las actividades humanitarias debido a la inseguridad, los obstáculos burocráticos y la falta de financiación, lo que deja a muchos niños y niñas sin asistencia en los momentos de mayor riesgo.
UNICEF hace un llamamiento a las partes en conflicto para que respeten el derecho internacional y protejan a la población civil, incluidos los niños y niñas; garanticen un acceso humanitario seguro y sin obstáculos; y pongan fin y eviten las graves violaciones que se producen contra la infancia. La organización también insta a los donantes a proporcionar financiación flexible y plurianual para mantener los programas que salvan vidas y apoyar a los niños y niñas afectados por el desplazamiento transfronterizo.
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